Por qué podría faltar vino
Advierten que podría haber faltante de vino debido a las restricciones de dólares para acceder a las importaciones. Cajas, corchos, tapones y botellas son algunos de los insumos que podrían faltar en los próximos días.

A finales de 2021, un incendio en Verallia (una de las dos grandes empresas fabricantes nacionales de vidrio) potenció en nuestro país el faltante de botellas, algo que ya ocurría en todo el mundo, generado por la pandemia y el aumento del consumo. Esta carencia mundial, sumado al siniestro de la fábrica en la provincia de Mendoza, provocó que a principios de 2022 el precio de las botellas sufriera un incremento entre el 40% y el 60% en el costo de este insumo básico.

 

Ante esta dificultad, muchas bodegas se vieron obligadas a la importación de botellas. Si bien se pudo cubrir la demanda, hubo demora en la exportaciones y los costos se vieron absorbidos más por el mercado interno que el externo. “Nosotros no podemos trasladar la inflación a los precios en el exterior. Simplemente nos dejan de comprar si quedamos desfasados de precio en comparación con proveedores de otros países”, afirma Francisco do Pico, Vicepresidente de Bodegas de Argentina, y agregó: “Acá estamos hablando de que por mucho menos de un dólar se te cae un cliente”.

Pero las botellas son sólo la punta del iceberg. En lo que va de 2022, en referencia a la materia prima (la uva) tuvo un incremento entre el 80% y 90% en comparación con el año anterior, lo que generó un aumento en los precios de los vinos. En cuanto a los insumos, el costo de las cápsulas sufrieron un aumento del 15% en dólares y el papel superó el 25%, también en moneda extranjera.

Muchos de estos insumos, básicos para la industria, no se consiguen y se importan ya listos o se compra la materia prima para producirlos en el país. Una problemática que dificulta tanto a los grandes productores, como a los pequeños.

“Este año, cuando quisimos envasar los espumosos, por ejemplo, no teníamos el bozal de cierre”, cuenta Alejandro Roca, enólogo de Bodega Alfredo Roca y Representante de las Pequeñas Bodegas de Bodegas de Argentina. “El pequeño productor no hace importación directa, sino que busca proveedores locales, y son ellos los que avisan que no tienen insumos, porque los que lo fabrican en el país no tienen esa materia prima necesaria”.

Entonces, ¿por qué podría faltar vino en 45 días?

Roberto Schroeder, CEO de la bodega Familia Schroeder, responde: “Faltante de vino, diría que no, sí faltantes de insumos varios”, afirma y enumera: “Tapones, bozales, cajas (por falta de papel), etiquetas y botellas… en definitiva, la mayoría”. Todos productos importados o de materia prima extranjera.

Ante la restricción a las importaciones, todos esos insumos podrían generar un faltante de vino embotellado en los supermercados, vinotecas y almacenes. “La industria está muy complicada. El tema de los 45 días es un promedio dependiendo de cómo reaccionen las bodegas en la compra de insumos: pueden ser 30 o 60 días para que se empiece a notar problemas de abastecimiento”, sostiene Ricardo Rocco, responsable comercial de mercado interno y Brasil de Bodega Domaine Bousquet. 

Laura Santi, Gerente de Producción de Susana Balbo Wines, afirma que “si bien es difícil saber exactamente los tiempos y que serán diferentes en cada empresa, es algo que va a suceder: el abastecimiento de insumos va a ser muy complejo para la segunda mitad del año”, explica y agrega: "No existen sustitutos locales de muchos insumos y esto puede parar el embotellado de los vinos (tapones, capsulas estaño, barricas). También esto se refleja en los proveedores locales a los cuales les compramos insumos que tienen componentes importados".

 

 

Volviendo al tema botellas, puntualmente, las bodegas suelen comprarlas en Chile, España, Portugal o Italia, por ejemplo, además de las nacionales. Con las nuevas restricciones, “por más que uno tenga el dinero en la cuenta, no te permiten girarlo”, dice Rocco y agrega: “Eso en el caso de que el tipo de botella no se fabrique en el país. Y, si se fabrica acá, las bodegas deberíamos readaptar las líneas a botellas argentinas, y los fabricantes nacionales no van a tener la capacidad de abastecer la demanda que se va a generar”.

La Argentina es el quinto productor de vino del mundo y el noveno en consumo interno (21 litros per cápita). En referencia a las exportaciones, se encuentra entre los primeros 10 exportadores mundiales. Según estadísticas del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), durante este período, las exportaciones totales de vino embotellado en lo que va del año generó una facturación de US$ 387,1 millones, contra US$ 391,4 millones en el primer semestre del año pasado.

En nuestro país, el vino es considerado como alimento y es la bebida nacional. Un posible desabastecimiento por falta de insumos, generaría una caída en las ventas, no sólo para las bodegas, sino para una gran cantidad de actores de la industria.