El vínculo entre Glenmorangie y Harrison Ford sumó a comienzos de 2025 una alianza de largo plazo con sello cinematográfico. El proyecto tuvo como pieza central la serie de cortometrajes Once Upon a Time in Scotland, dirigida por el actor y realizador australiano Joel Edgerton.
La producción apeló al humor para mostrar el ingreso de Ford al universo de elaboración y maduración del whisky. Esa sociedad avanzó ahora hacia una novedad concreta para la categoría. A comienzos de mayo de 2026, Glenmorangie y Ford presentaron un lanzamiento propio, la primera mezcla exclusiva surgida de esa colaboración, Glenmorangie Harrison Ford Edición Limitada.
La botella llegó a prueba antes de su salida al mercado. El resultado fue una reinterpretación sabrosa del perfil Highland que distingue a la marca, con precio accesible.
Antes de avanzar con las notas de cata, conviene detenerse en el whisky. Según la marca, la mezcla surgió del trabajo conjunto entre Ford y el Dr. Bill Lumsden, director de Creación de Whisky de Glenmorangie. Ambos habrían cruzado muestras a través del Atlántico antes de definir la fórmula final. La base es, sobre todo, Glenmorangie añejado en barricas de bourbon, junto con una selección de whisky rare con terminación en barricas tostadas de vino tinto portugués. El resultado, según la marca, es un single malt de perfil intrigante y acidez sutil.
En un comunicado de la compañía, Ford volvió a mostrarse fiel a su estilo reservado al momento de describirlo. "Es muy bonito", dijo. El propio actor parece saberlo bien. La serie Érase una vez en Escocia subraya varias veces ese perfil parco que ya forma parte de su personaje público.
Glenmorangie Harrison Ford Edición Limitada ya se consigue en todo Estados Unidos y en tiendas online seleccionadas. El whisky presenta una graduación alcohólica de 46,5% y llega con un precio sugerido de US$ 99,99.
La degustación previa al lanzamiento dejó una impresión directa. El whisky funciona muy bien. En nariz, despliega los aromas clásicos de las Highlands, con cáscara de cítricos, mango maduro, glaseado de limón y bollos de miel. También aparece un toque de roble tostado. En boca, resulta atractivo y, al menos en el primer sorbo, algo amable para su graduación alcohólica de 46,5%, con predominio de frutas tropicales y crema de manteca.
Los sabores toman más fuerza de modo gradual y, tras varios sorbos, surge una buena interacción entre el perfil tradicional de malta y la crema de maracuyá. El toque ácido ya mencionado se mantiene presente y recuerda al helado de naranja. El caramelo toffee domina el retrogusto y el final, marcado por una intensidad dulce y acaramelada.
Por precio, aunque ese criterio no siempre resulta el más adecuado para medir un whisky premium, aparece como una alternativa bastante razonable. El dato pesa todavía más en un momento en el que varias ediciones limitadas asociadas a celebridades ya superan los US$ 150 de precio de venta sugerido.
*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com