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Lifestyle

Fate: la marca que vistió a Boca y River al mismo tiempo

Pancho Barreiro

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El cierre de la mítica fábrica de neumáticos no sólo impacta en la industria nacional, sino también en la nostalgia de una era en el marketing deportivo: fue la primera marca en ser "dueña" del pecho de Boca y River al mismo tiempo.

18 Febrero de 2026 20.39

La noticia del cierre de Fate golpea en diferentes escalas. Para el mundo de los negocios, es una señal de alerta; para el hincha del fútbol argentino, es el cierre de un capítulo que quedará inmortalizado en fotos de algodón entre barro y gloria.

Mucho antes de que el marketing deportivo se profesionalizara y las cifras de vestir las camisetas de los dos equipos más importantes del fútbol argentino se convirtieran en números millonarios, hubo una empresa nacional que se animó a lo imposible: ser aceptada por las dos hinchadas más grandes del país.. y sin conflictos. Entre 1985 y 1989, Fate fue el sello distintivo del fútbol argentino, inaugurando la era del double branding simultáneo.

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IZQ: José Luis “el Tata” Brown.
DER: Tapa de El Gráfico: Alfredo Graziani y Américo Gallego. (Archivo: El Gráfico)

Hoy, la pelea por el pecho de la camiseta es una guerra de millones. Boca y River perciben, sumando sus acuerdos principales, cifras que superan los US$ 25 millones anuales. Pero en los 80, la realidad era mucho más austera.

En aquel entonces, Fate desembolsaba cerca de US$ 8.500 mensuales por club. Un dato curioso para el análisis de negocios: el contrato no era simétrico. Boca Juniors percibía un monto ligeramente superior al de River Plate, una diferencia que hoy dispararía largas negociaciones y celos institucionales, pero que entonces se aceptaba como parte del pulso natural del mercado. En total, la empresa invertía unos US$ 200.000 anuales por dominar las dos vidrieras más importantes de la Argentina.

Aquel camino que inauguró Fate lo transitaron años más tarde Quilmes (a fines de los 90) y, más cercano en el tiempo, el BBVA. Entre 2012 y 2018, la entidad bancaria selló acuerdos por valores que oscilaban entre los US$ 3,5 y US$ 4,5 millones anuales por club. Una cifra que, aunque a años luz de los montos de la década del 80, reforzó la misma premisa de negocios: para las marcas de gran consumo, la neutralidad estratégica es la inversión más segura

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Aunque el logo era el mismo, los momentos que vivían ambos clubes bajo el ala de Fate eran casi totalmente opuestos. 

Archivo: El Gráfico
Archivo: El Gráfico

En River, la marca de neumáticos fue sinónimo de éxito absoluto. Fue el sponsor del mítico equipo del "Bambino" Veira que lo ganó todo. Con esa camiseta, el Beto Alonso dio su última función de gala, Nery Pumpido cerró su arco, y figuras como Oscar Ruggeri y el Tolo Gallego se convirtieron en leyenda del equipo de Nuñez al levantar la Copa Libertadores y la Intercontinental en 1986. Para el hincha "millonario", Fate es el recuerdo de su única copa intercontinental.

Archivo: El Gráfico
Archivo: El Gráfico

En la vereda de enfrente, Boca atravesaba una etapa de reconstrucción, marcada por el temperamento y la entrega. Era el Boca de los goles del Murciélago Alfredo Graciani y la rebeldía de Jorge Comas con su corte “con las chapas al viento”. Era la época en la que Quique Hrabina trababa con la cabeza y el "Chino" Tapia le ponía música a la mística boquense; mientras el "Loco" Gatti seguía volando bajo los tres palos hasta dejarle su lugar a un un joven y desfachatado “Mono” Navarro Montoya. Fue también la camiseta con la que un joven Diego Latorre hizo su debut, marcando el inicio de una nueva generación.

El cierre de Fate marca el fin de una fábrica, pero su logo —esas letras negras que resistieron los lavados y el paso de las décadas— seguirá dando vueltas en el imaginario popular como el primer gran puente publicitario entre dos mundos que —rara vez— se ponen de acuerdo.
 

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