El 10 de marzo de 2026, Christie's Londres le puso precio a lo que podría ser la última oportunidad de tener una barrica de whisky Karuizawa. Las barricas n.° 6195 y n.° 888, ambas destiladas en 1999, el último año antes del cierre de la legendaria destilería japonesa, se vendieron por un total de 4.250.000 libras esterlinas (US$ 5,7 millones). Así, marcaron un nuevo récord como los lotes de mayor valor jamás vendidos en una subasta de vinos y licores de Christie's. Cada barrica alcanzó un precio de 2.125.000 libras esterlinas, con la comisión del comprador incluida.
Las barricas provenían de la colección privada de Sukhinder Singh, fundador de Elixir Distillers y cofundador de la tienda The Whisky Exchange, que vendió a Pernod Ricard en 2021. Las barricas completas de Karuizawa casi nunca salen a subasta y, en el pasado, las botellas individuales alcanzaron precios de seis cifras. Por eso, este remate tuvo un peso especial para la comunidad de coleccionistas. Se estima que cada barrica permitirá obtener unas 420 botellas. @@FIGURE@@
Aunque las dos barricas se llenaron el mismo año y en la misma destilería, presentan perfiles distintos. Según Drinks Business, Singh explicó que la barrica n.° 6195 (61,8% vol.) tenía una menor influencia de la madera, por lo que mostraba un perfil más fresco y frutado. En cambio, la barrica n.° 888 resultó más intensa y con una presencia más marcada del jerez. Ambas son barricas de jerez de 500 litros.
La primera, al parecer, se hizo con roble americano y se usó para añejar otro whisky antes de recibir el whisky Karuizawa. La segunda también maduró en una barrica de jerez, aunque en 2019 pasó a una segunda barrica de jerez cuando llegó a Tormore, en Escocia, que antes había contenido whisky Ben Nevis.
Adam Bilbey, director global de vinos y licores de Christie's, sostuvo que el resultado despejó cualquier duda sobre el interés que despierta Karuizawa y afirmó en el comunicado oficial de Christie's: "Estamos increíblemente orgullosos de que estas dos extraordinarias barricas de Karuizawa, que han sido cuidadas con tanto esmero, hayan encontrado nuevos custodios. Las barricas llenas de Karuizawa son difíciles de encontrar, y su procedencia de la colección privada de Sukhinder Singh, una de las figuras más respetadas en el mundo del whisky raro, las hace aún más especiales".
¿Por qué el whisky Karuizawa es tan importante?
Aunque hoy el whisky Karuizawa tiene fama mundial y muchos conocedores lo buscan, la destilería no nació con la idea de producir whisky de malta de lujo. La empresa de bebidas Daikoku Budoshu fundó la destilería al pie del monte Asama, un volcán activo ubicado en la prefectura japonesa de Nagano. Allí salió el primer destilado en 1956.
En esos años, gran parte de la producción se destinó a whiskies de mezcla. Por esa razón, muy poco se lanzó como whisky de malta. Esa escasez inicial sumó atractivo con el paso del tiempo y alimentó la mística que hoy rodea a la marca.
La destilería dejó de producir en 2000 y cerró de forma oficial en 2011. Más tarde, en 2016, demolieron las instalaciones. Ese final selló el destino de sus barricas y botellas: todo lo que queda pertenece a un stock finito, un rasgo que empujó aún más su valor entre coleccionistas y amantes del whisky.
Pero lo poco que produjo alcanzó para distinguirlo. El whisky se elaboró solo con una variedad de cebada llamada Golden Promise y maduró exclusivamente en barricas de jerez, dentro de un microclima de montaña muy particular. Allí, los inviernos fríos, los veranos calurosos y la alta humedad ayudaron a concentrar su carácter. El resultado recordó a algunos de los mejores whiskies escoceses criados en barricas de jerez y, en ciertos casos, incluso los superó. @@FIGURE@@
El respaldo inicial de Singh a Karuizawa a través de The Whisky Exchange resultó clave para que la destilería despertara el interés de los conocedores. En aquel momento, además, las botellas tenían un precio bastante accesible. “Todavía tengo clientes que me cuentan cómo descubrieron Karuizawa en nuestras tiendas en aquella época”.
“Pagaron 70 libras por botella de Karuizawa de 1972. Nunca lo olvidarán, y nos adelantamos a nuestro tiempo. No sabíamos qué iba a pasar, pero era un whisky excelente. Y lo más importante, era una destilería desaparecida, así que solo hay una cantidad limitada de existencias”.
En 2012, Singh fue uno de los tres inversores invitados a una cata y tuvo la chance de comprar una parte de las existencias que quedaban. En total, adquirió algo menos de 30 barricas, y su grupo fue el último en visitar la destilería antes de que empezara la demolición al día siguiente.
Después, las barricas se enviaron a Escocia, donde siguieron madurando y, con el paso de los años, se embotellaron como ediciones exclusivas de The Whisky Exchange. Estas dos barricas que quedan, las más jóvenes del lote de Singh, son las últimas.
¿Qué pasará con estos barriles de Karuizawa?
La venta no marca el final del camino para estas barricas. En cierto modo, abre un nuevo capítulo. Singh y Elixir Distillers expresaron su disposición a acompañar a los nuevos dueños durante esta etapa. Además, el acuerdo con Christie's incluye el almacenamiento en la destilería Tormore de Elixir hasta 2029.
"Podemos almacenarlas durante un tiempo, cuidarlas, supervisarlas para asegurarnos de que van por buen camino y evitar que consuman demasiada madera. Podemos trabajar con ellas como deseen".
Los ganadores también tendrán la posibilidad de colaborar con Kandoblanc, el proyecto que fundó el consultor de whisky Dhavall Gandhi. La iniciativa une arte, cultura y whisky de colección para crear ediciones exclusivas inspiradas en la estética japonesa y en la artesanía tradicional. @@FIGURE@@
Singh destacó con entusiasmo el aporte de Gandhi en ese proceso: "Está creando obras maestras únicas; ha encontrado a auténticas leyendas vivientes, algunas de ellas las últimas de su estirpe, artesanos que realizan ciertos tipos de trabajo manual que simplemente no se pueden encontrar en ningún otro lugar".
Singh lamenta la desaparición de Karuizawa porque, para él, representa el cierre de una etapa personal y profesional. Deja atrás los whiskies del pasado y pone la mirada en los del futuro. Hoy está al frente de dos destilerías muy distintas: una ya afianzada, Tormore, en Speyside, y otra que todavía está en obra, Portintruan, en Islay.
"Creo que hay un momento y un lugar para todo. Ahora mismo tengo otras prioridades. Tenemos dos destilerías. Lanzaremos el single malt Tormore en junio, así que estoy dedicando toda mi energía a ello, asegurándome de que el lanzamiento sea un éxito".
*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com.