Pancho Barreiro Editor
La última apuesta de DC Studios no tiene como protagonista a Superman ni a Batman, sino a uno de los villanos del universo de Ciudad Gótica. Clayface, una película de terror corporal, encabezó la taquilla de Estados Unidos y Canadá durante su primer fin de semana con una recaudación estimada de US$ 24 millones. A ese resultado sumó otros US$ 19 millones en los mercados internacionales, hasta alcanzar US$ 43 millones en todo el mundo.
El estreno, protagonizado por Tom Rhys Harries, representa una apuesta diferente para DC Studios. La película cuenta la historia de Matt Hagen, un actor que queda desfigurado después de sufrir una agresión y recurre a un tratamiento experimental que transforma su cuerpo y desencadena consecuencias inesperadas.
Con un presupuesto de producción de US$ 44 millones, considerablemente inferior al de muchas adaptaciones de historietas, su resultado inicial plantea una pregunta que empieza a ocupar un lugar cada vez más importante en Hollywood: ¿puede el cine de terror convertirse en una alternativa comercial frente a las grandes superproducciones?
La pregunta aparece en un momento particular para la industria. Según una investigación publicada por Reuters, las películas de terror pasaron de representar el 5,9% de la recaudación de los cines de América del Norte en 2012 al 18,2% en el período analizado de 2026. En poco más de una década, el género triplicó su participación en la taquilla, mientras consolidaba una presencia cada vez mayor entre los grandes estrenos.
Detrás de ese crecimiento conviven producciones independientes, nuevas propuestas de directores reconocidos y franquicias que consiguieron construir públicos fieles durante años. Los resultados de películas como It, The Conjuring y Sinners muestran que el terror puede atraer a millones de espectadores y competir comercialmente con géneros que históricamente dominaron la industria.
De los grandes monstruos a las franquicias millonarias
La película de terror más taquillera de los últimos 15 años es It, la adaptación de la novela de Stephen King estrenada en 2017. Dirigida por Andy Muschietti, recaudó más de US$ 704 millones en todo el mundo y convirtió a Pennywise en uno de los personajes más reconocibles del cine contemporáneo. Su éxito también impulsó una segunda entrega, estrenada en 2019, que superó los US$ 473 millones.
Otro ejemplo es el universo de The Conjuring, que comenzó en 2013 y dio origen a distintas películas y derivaciones. The Conjuring: Last Rites, estrenada en 2025, alcanzó aproximadamente US$ 499 millones a nivel mundial, mientras que The Nun, uno de sus títulos derivados, había conseguido más de US$ 366 millones en 2018.
El fenómeno no se limita a las historias sobrenaturales. World War Z, protagonizada por Brad Pitt, recaudó cerca de US$ 532 millones en 2013 mediante una propuesta que combinó zombis, terror y cine de acción. Más recientemente, Sinners demostró que también existe un público considerable para historias originales, alejadas de las franquicias tradicionales.
Un género que también busca reconocimiento
El crecimiento comercial del terror coincide con un cambio en su reconocimiento cultural. Durante décadas, muchas de sus películas más populares quedaron relegadas de los grandes premios de la industria, aunque convocaran a multitudes y desarrollaran comunidades de seguidores.
Uno de los antecedentes más importantes fue Get Out, estrenada en 2017. La película de Jordan Peele combinó terror y crítica social, recaudó más de US$ 253 millones en todo el mundo con un presupuesto de apenas US$ 4,5 millones y recibió cuatro nominaciones a los premios Oscar, donde ganó la estatuilla al mejor guion original. Su éxito comercial y reconocimiento académico marcaron un punto de inflexión para un género históricamente asociado al entretenimiento popular.
En esa evolución también se inscribe Sinners, la película de Ryan Coogler estrenada en 2025. Su desempeño comercial y su reconocimiento en la temporada de premios muestran que el terror ya no necesita limitarse a un público de nicho y que puede ocupar un lugar central tanto en la taquilla como en las conversaciones culturales.
El estreno de Clayface agrega ahora otra dimensión a esa transformación. Que un estudio asociado con grandes producciones de superhéroes decida explorar el terror con un presupuesto más contenido demuestra que las fronteras entre los géneros empiezan a modificarse. Y el público, por ahora, acompaña.
Las diez películas de terror más taquilleras de los últimos 15 años
Entre 2011 y 2026, el cine de terror produjo éxitos comerciales que superaron ampliamente los US$ 300 millones de recaudación mundial. El Top 10 reúne películas de terror sobrenatural, suspenso y producciones que combinan el género con elementos de acción o ciencia ficción.
- It (2017): US$ 704,1 millones.
- World War Z (2013): US$ 540 millones.
- Obsession (2026): US$ 521,3 millones.
- The Conjuring: Last Rites (2025): US$ 499,3 millones.
- It: Chapter Two (2019): US$ 473,1 millones.
- Backrooms (2026): US$ 400,1 millones.
- Resident Evil (2026): US$ 384,9 millones.
- Sinners (2025): US$ 371,6 millones.
- The Nun (2018): US$ 366,1 millones.
- Alien: Romulus (2024): US$ 350,9 millones.
Fuente: The Numbers y registros internacionales de taquilla.
El ranking excluye algunas producciones que incorporan elementos de terror, pero pertenecen principalmente a otros géneros. Como es el caso de Doctor Strange in the Multiverse of Madness (2022), que recaudó US$ 955,8 millones en todo el mundo, pero es fundamentalmente una película de superhéroes y fantasía.
También quedó afuera Beetlejuice Beetlejuice (2024), de Tim Burton, que alcanzó los US$ 452 millones y combina terror, comedia y fantasía. Ambas muestran cómo los recursos narrativos y estéticos del género también encontraron lugar en algunas de las producciones más exitosas de Hollywood.