arteBA cumple 35 años y lo celebra con una venta de US$ 900.000: cómo cambió el mercado del arte argentino
Pancho BarreiroEditor
Pancho BarreiroEditor
Todavía no había abierto sus puertas al público y arteBA ya tenía una de las grandes noticias de su edición 2026: la venta por US$ 900.000 de Breve historia de Emma, una serie de 34 monocopias que Lino Enea Spilimbergo realizó entre 1935 y 1936. La obra, presentada por la galería Roldán Moderno, despertó el interés de tres coleccionistas. Finalmente, quedó en manos de un comprador radicado en Argentina.
La operación se produjo en una edición especialmente significativa para arteBA, que este año celebra el 35.º aniversario de su creación. Desde aquella primera feria organizada en 1991 en el Centro Cultural Recoleta, el encuentro se transformó en una de las principales plataformas del arte argentino y un punto de reunión para galeristas, artistas, coleccionistas y representantes de museos. Este año, la feria regresa a La Rural con 69 galerías y obras de más de 400 artistas, además de un homenaje a Julio Le Parc, y se podrá visitar desde el viernes 30 de octubre al domingo 1º de noviembre.

Pero en estas tres décadas y media no sólo cambiaron las expresiones artísticas. También evolucionaron el mercado, el perfil de los compradores y la manera en que los artistas argentinos se proyectan internacionalmente. En diálogo con Forbes Argentina, Larisa Andreani, presidenta de Fundación arteBA, analiza esos cambios, explica qué hay detrás de las grandes operaciones del mercado y reflexiona sobre el futuro del arte frente al avance de la inteligencia artificial.
Es una pregunta difícil porque podría estar seis meses hablando de esto. Yo te diría que sí ha cambiado, como han cambiado y se han transformado millones de estéticas, de consumos, de miradas. Cambió el cine, cambió la fotografía, cambió la moda. En ese sentido, sí, por supuesto, cambió. Lo que se puede ver es que los artistas han ido incorporando las problemáticas de estos últimos 35, 40, 50 años. Así que sí hay un gran cambio.
Han cambiado un montón las herramientas con que se hace arte. Se ha pasado de la pintura y de algunas herramientas a, como dijiste vos recién, herramientas de arte digital. Berni lo hizo en su momento también, pero se fueron incorporando muchísimas más en un montón de disciplinas y de maneras plásticas de hacer arte.

El coleccionista argentino ha madurado muchísimo y se ha profesionalizado un montón. Es algo que vemos muchísimo a través de estos 35 años, de 34 ediciones de ferias año a año. El trabajo que han hecho las galerías en profesionalizarse, en apoyar la carrera de los artistas, en llevar los artistas argentinos a ferias internacionales, en provocar o desarrollar muestras en museos. Todo eso ha hecho que el ojo, la madurez, el gusto, las oportunidades hayan ido creciendo.
Los coleccionistas jóvenes, por los reportes que leemos, es lo que más se ha ido desarrollando en el mundo. Cada vez lo vemos un montón en la feria, un poco porque es algo que está sucediendo y un poco porque desde la fundación vamos desarrollando y promoviendo nuevas audiencias.
Por ejemplo, desarrollamos hace tres años más o menos el Club arteBA, que justamente busca nuevas audiencias, que no necesariamente son jóvenes, sino nuevas audiencias o audiencias que ya son sofisticadas, pero que quieren estar más cerca de los artistas, de los talleres, de las propuestas novedosas de las galerías. Nuestra idea es ir generando una comunidad.
Dentro de la feria hacemos visitas guiadas, muchas pensadas para público joven. Por otro lado, tenemos una propuesta que se llama Mi Primera Obra Santander. Le pedimos a las galerías que traigan a la feria una obra menor a US$ 1.500, pero se paga en pesos y se puede pagar con tarjeta de crédito en cuotas. Tiene esas facilidades para que la gente se anime.

Se tiene que seguir rompiendo en todo el mundo. No hay que saber de arte para disfrutar del arte. Es algo que la fundación tiene desde sus inicios. Desde la primera edición fue una propuesta de público general: que más gente se acerque al arte, que más gente quiera ver arte, disfrutarlo, conocerlo y eventualmente comprarlo.
Nos han contado muchísimos grandes coleccionistas que hoy tienen realmente grandes colecciones que sus primeras obras las han comprado en arteBA, y muchos de ellos en su momento en Barrio Joven. Eso es algo muy lindo para nosotros.
En la feria eso es mucho más fácil porque no hay puertas. Uno puede entrar, salir, están los artistas, están los galeristas, se les puede preguntar no solamente el precio, sino quién es el artista, qué es lo que me está proponiendo, por qué pinta esto que pinta, por qué tiene ese precio y el de al lado tiene otro precio. Es un lugar donde venir a descubrir muchísimo. Ese prejuicio sigue existiendo y parte de nuestro trabajo es romperlo, derribarlo y tratar de que más gente se acerque.
De a poco el arte argentino va encontrando su lugar y su representatividad. Creo que como América Latina, te diría, no solamente como arte argentino, tenemos un desafío: conquistar de alguna manera la agenda pública, conquistar un lugar no solamente en el mercado, sino un lugar en el relato del arte internacional.
Creo que el arte argentino en particular, porque es lo que amamos y nos encanta, pero el arte latinoamericano tiene muchísimo para ocupar ese lugar. Y ese trabajo creo que debemos darlo. Y creo que se va a dar.

Es realmente una sorpresa. Definitivamente, no sucede todos los días. Lo que te puedo decir es que creemos que cuando aparecen este tipo de piezas, que son realmente piezas de museo —porque no es una sola pieza, sino que es una serie, una recopilación de varias obras de Spilimbergo—, el mercado es sensible, es inteligente y evidentemente está la demanda para comprarlo.
Si bien encontró un comprador, han sido varios los que han estado interesados. Esa es la muestra de que cuando aparecen este tipo de obras, porque es una obra de museo, no es que no existan en el arte argentino, existen y existen muchísimas obras de esta calidad y de este nivel, pero no siempre están en el mercado. Cuando aparecen, están los compradores.
Yo creo que tiene las dos cosas. Sobre todo en un ámbito como una feria, el arte tiene ese valor económico y un valor simbólico. Cuando estás comprando una obra de arte, si estás pensando en el valor económico o en lo financiero, no es donde más te va a repagar esa obra. Creo que cuando uno está comprando una obra, y creo que la gran mayoría de las personas que vienen acá a comprar obra de arte, lo que estás pensando es el placer que te da esa obra dentro de tu casa, en tu colección.
Definitivamente, por supuesto que el valor económico juega un rol y cada uno compra hasta donde cree que puede arriesgar en esa compra. Muchos compradores tendrán la suerte en algún momento de que esa inversión y ese valor económico sea una gran inversión, pero hay que mirarlo desde el otro lado.
Hoy en día la inteligencia artificial te diría que es una herramienta más. Los artistas incorporan muy rápidamente las herramientas, como el arte digital o como en su momento fue el óleo. Siempre fueron herramientas.
Creo que el desafío está más en que el arte va mucho más rápido que las cosas que están sucediendo. El artista siempre está pensando más allá y creo que el arte justamente lo que tiene de valioso y de profundo es su humanidad, estar pensando siempre más adelante, estar pensando dónde está el hombre, las grandes preguntas humanas y filosóficas.
Creo que el arte tiene un rol fundamental en la humanidad y es una de las cosas que desafía incluso más a la inteligencia artificial. Cuando todo sea inteligencia artificial y máquina, el arte es algo profundamente humano. La inteligencia artificial podrá copiar una obra de arte, podrá un artista usarla como herramienta, pero para que exista arte tiene que estar el humano 100%: con sus emociones, con sus preguntas, con su profundidad de pensamiento, sea la herramienta que sea que utilice.

Lo lindo de la propuesta de la feria, nuestro master plan, es que el visitante pueda ir eligiendo su recorrido. Hay unas plazas y lugares de encuentro, suceden un montón de cosas. En uno de los ingresos tenemos un homenaje a Julio Le Parc, un artista internacional reconocidísimo que falleció en mayo y nos pareció adecuado hacerle un homenaje.
Hay unas charlas que estamos haciendo en el Museo Sívori que son muy interesantes, y también diría para aprovechar como satélite de la feria. Y después disfrutar del arte argentino, las galerías tradicionales o lo que nosotros llamamos Sección Principal. Han venido varias galerías del exterior: de París, de Londres, de Lisboa, de San Pablo, con muy buenas propuestas.
Hay que venir y pasar una tarde para disfrutar, para conocer. Lo que más nos gusta es cuando nos cuentan sobre la experiencia que es venir a la feria. Uno a veces viene con las cosas de la vida diaria y entrar a la feria es como entrar de alguna manera a un mundo donde pasan un montón de cosas. No sé si es sólo disfrute, porque es mucho arte que nos moviliza y nos hace preguntarnos, pero definitivamente salimos de la feria transformados.