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Lifestyle

El inesperado regreso de los relojes-anillo: por qué vuelven a estar de moda 500 años después

Pancho Barreiro

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Tienen casi siglos de historia, pero volvieron a convertirse en objeto de deseo. Sus ventas crecieron 1.000% en seis meses y hoy conviven modelos de poco más de US$ 100 con piezas vintage que alcanzan los miles de dólares.

8 Septiembre de 2026 14.25

Durante décadas quedaron relegados a una rareza dentro de la relojería: demasiado pequeños para competir con un reloj de pulsera y demasiado mecánicos para ser simplemente una joya. Sin embargo, los ring watches, pequeños relojes diseñados para llevarse en un dedo, atraviesan uno de sus mayores regresos.

Los números ayudan a dimensionarlo. En Whatnot, la plataforma estadounidense de compraventa y subastas en vivo, las ventas de relojes-anillo aumentaron 1.000% en apenas seis meses. La tendencia, además, atraviesa dos mercados bastante diferentes.

Por un lado están los modelos nuevos y accesibles de marcas como Casio, Timex, Fossil y Michael Kors. Por el otro, crece el interés de los coleccionistas por antiguas piezas de Rolex, Cartier, Chopard, Jaeger-LeCoultre o Blancpain, donde la rareza puede llevar los precios muy por encima de sus estimaciones iniciales.

El fenómeno tiene algo de paradójico. En tiempos de smartwatches capaces de medir desde el sueño hasta el ritmo cardíaco, vuelve a ganar terreno uno de los formatos más pequeños, sencillos y antiguos de la relojería.

El regreso de un formato olvidado

reloj anillo casio
 

Uno de los movimientos más visibles llegó de Casio. En 2024, la compañía presentó el CRW-001, un reloj digital reducido hasta poder utilizarse como anillo, que conservaba elementos clásicos de sus modelos digitales, como pantalla LCD, hora, fecha y cronómetro.

Timex siguió el mismo camino. En marzo de 2026 presentó el Cavatina Mini Ring Watch, un reloj de apenas 16 milímetros inspirado en uno de sus pequeños modelos vintage, en momentos en que el formato empezaba a reaparecer en colecciones de moda y colaboraciones con diseñadores.

La marca también desarrolló junto a BEAMS BOY una versión diminuta de su histórico Camper. La nueva edición, que saldrá a la venta el 11 de septiembre en Japón, cuesta alrededor de US$ 139 y utiliza un movimiento de cuarzo japonés.

No se trata, de todos modos, de una invención reciente. Fossil ya había recuperado el concepto en 2019 y Michael Kors también incorporó distintas versiones a sus colecciones.

Cuando un pequeño reloj cuesta más de US$ 48.000

En el mercado vintage, la escala cambia por completo. Los coleccionistas buscan antiguos ring watches fabricados por algunas de las grandes casas de relojería y joyería del siglo XX, y la escasez de ejemplares empieza a reflejarse en los precios.

Una de las operaciones que mejor sintetiza ese interés fue la venta de un Cartier por US$ 48.260, aproximadamente tres veces su estimación previa. Fabricar movimientos suficientemente pequeños y confiables como para entrar dentro de un anillo representó durante siglos un desafío técnico y, como consecuencia, muchas de estas piezas se produjeron en cantidades muy reducidas.

En el siglo XX, la miniaturización permitió avanzar un paso más. Uno de los grandes hitos llegó en 1929, cuando Jaeger-LeCoultre desarrolló el Calibre 101, uno de los movimientos mecánicos más pequeños de la historia, cuyas dimensiones permitieron incorporarlo a relojes diminutos y piezas de alta joyería.

Los exclusivos relojes-anillo de Rolex

reloj anillo rolex
 

Rolex también exploró este formato, aunque hoy es uno de los capítulos menos conocidos de su historia. La marca produjo muy pocos ring watches, piezas muy alejadas de los Submariner, Daytona o Datejust con los que construiría buena parte de su fama.

Christie’s, por ejemplo, subastó un Rolex Ref. 8614 de alrededor de 1950, realizado en oro de 18 quilates y equipado con un movimiento mecánico de cuerda manual calibre 280 de 17 rubíes. El reloj tenía apenas 15,15 milímetros de diámetro y un pequeño dial con textura honeycomb; la propia casa de subastas destacó la escasa producción de este tipo de piezas.

Todavía más extravagante resulta un Rolex Ref. 2147 de alrededor de 1962 que Phillips llevó a subasta en Hong Kong. Fabricado en oro amarillo y blanco de 18 quilates, llevaba 12 zafiros y 12 diamantes alrededor de un diminuto reloj firmado por Rolex, y terminó vendiéndose por alrededor de US$ 32.000.

Más que relojes convencionales reducidos de tamaño, eran pequeñas piezas de alta joyería en las que la miniaturización mecánica formaba parte central del atractivo. Esa rareza es justamente la que, más de medio siglo después, vuelve a ponerlos en el radar de los coleccionistas.

Una moda que empezó hace casi 500 años

Quizás lo más sorprendente de la tendencia sea su antigüedad. Los ring watches existen desde mucho antes de que el reloj de pulsera se convirtiera en el formato dominante.

Uno de los primeros registros documentados aparece en 1561, cuando el orfebre y grabador francés Pierre Woeiriot de Bouzey II publicó un libro de diseños de joyería que incluía la representación de un pequeño reloj mecánico integrado dentro de un anillo. Pocos años después, hacia 1585, el relojero Jakob Weiss fabricó un reloj-anillo decorado como un pequeño tríptico con una escena de la Crucifixión.

Durante los siglos siguientes aparecieron ejemplares aún más sofisticados. En 1764, el relojero John Arnold fabricó un ring watch con repetición de cuartos para el rey Jorge III y, en 1836, el príncipe Demidoff compró a Abraham-Louis Breguet un reloj-anillo equipado incluso con alarma.

En las décadas de 1920 y 1930, el Art Déco terminó de convertirlos en objetos de alta joyería, con pequeños movimientos mecánicos escondidos entre oro, platino y diamantes. Casi 500 años después, la lógica vuelve a funcionar: hoy conviven diminutos Casio digitales, relojes de cuarzo de poco más de US$ 100 y piezas históricas de Rolex buscadas por coleccionistas.

Cambió la tecnología, cambió el mercado y cambió incluso la manera de comprar relojes. La idea, sin embargo, sobrevivió prácticamente intacta desde el Renacimiento: llevar la hora al alcance de un dedo.

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