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EmbASADOres.
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De un hobby a crear un espacio que superó la grieta: prepara asados con embajadores, empresarios y políticos en búsqueda de consensos

Laura Mafud

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Apasionado por la gastrodiplomacia, hace tres años el abogado Juan Carlos Cerutti creó EmbASADOres. A través de la comida, impulsa una experiencia que reúne a personalidades de diferentes ámbitos para difundir la industria nacional y fomentar el diálogo.

03 Abril de 2022 16.30

Un jardín abierto y muy verde, una parrilla y una mesa generosa, que se refugia debajo de la sombra de un gacebo. Todo lo que está a la vista invita a la contemplación. Pronto estarán por llegar los comensales, entre los que se cuentan embajadores y agentes consulares, hombres y mujeres de negocios, emprendedores, abogados, influencers, periodistas e ilustradores, entre otros. Se trata de una nueva edición de EmbASADOres, un ciclo creado por el abogado Juan Carlos Cerutti, quien busca, mediante un almuerzo informal -que no es otra cosa que un asado familiar argentino-, generar un espacio de intercambio y de construcción colectiva reuniendo en una misma comida a personalidades con diferentes backgrounds así como ideologías. 

“Siempre me gustó recibir gente en casa. Tener un jardín grande que pudiéramos disfrutar. Quizás, de muy chico, nos juntábamos los primos, tíos. Luego, no se dio por muchísimos años, dado que viví en el exterior buena parte de mi infancia (México, Italia y un poco España). El hacer el colegio en lugares distintos y mudarme a muchas ciudades me dio la habilidad de adaptarme rápidamente y la necesidad de conocer gente y costumbres”, comparte Cerutti en diálogo con Forbes.

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Juan Carlos Cerutti, creador de EmbASADOres.

Cerutti no solo organiza los asados, sino que los prepara. Si bien recuerda que su primer acercamiento a la parrilla lo dio entre fines de los 80 y principios de los 90, tuvo varios intentos ya cuando a los veintipico vivía solo, aunque fueron sus amigos los que terminaban tomando el mando del asunto. Casado, padre de tres hijos y con un perro llamado Polo, el asado es hoy parte de su vida.“En 2015 nos mudamos a la que es ahora mi casa. Veníamos de edificios con SUM, pero esta casa era distinta: tiene un gran jardín y una linda parrilla al fondo. A mi suegro le encantaba hacer asados y disfrutaba muchísimo reunir a toda la familia. Ni te dabas cuenta de que prendía el fuego y hacía un montón de cosas ricas para todos. Mínimo, para 15 personas. Intenté hacer lo mismo, pero no me salió y él ya no estaba para enseñarme. Un día, de casualidad, una persona me contó que había una Escuela Argentina de Parrilleros".

Junto con su hijo Nicolás, Cerutti realizó el curso. “Carlos 'Paty' López nos ha ayudado y enseñado a muchísimos como yo y a muchos extranjeros el amor por la parrilla y los secretos. Son solo 4 clases de 4 horas y salís con bastante idea del tema y claro, tenés que practicar y practicar. Hay cursos mas profesionales, pero no me daban los horarios. Paty siempre está a la orden: si tenés alguna duda, le mandás un WhatsApp y te lo responde. Así las cosas, empecé con los asados 'ricos' a partir de agosto de 2016, se convirtió en mi hobby y se llenó de amigos, familia y esos encuentros que me gustan”.


De asados con familia y amigos a recibir a Mark Kent


Cerutti le tomó el pulso a preparar el fuego y cada vez más comensabes se fueron sumando a su mesa. Pero el primer encuentro de EmbASADOres, tal como terminó llamando a esta iniciativa, nació en mayo de 2019 por un intercambio en Twitter. “El primer encuentro fue culpa de mi amigo Mariano Heller, un genio de Twitter y gran persona, que interactuaba con Mark Kent (exembajador del Reino Unido en la Argentina y gran tuitero). Mark había dicho que le gustaría comer un asado y Mariano le respondió 'que tal si Cerutti lo arma…', me arrobó y armamos el primer encuentro tuitero con Mark. Fue genial”, recuerda.

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Debajo, al centro, el exbajador del Reino Unido en la Argentina, Mark Kent, uno de los primeros diplomáticos en conocer los asados de Cerutti.

Desde entonces, Cerutti estima que debe haber realizado unos al menos unos 20 encuentros grandes (asados para entre 20 y 60 personas), más allá de reuniones más pequeñas, para entre 10 y 20 personas. “Mark y su esposa Martiné se convirtieron en grandes amigos nuestros. Hemos hecho muchos encuentros e incluso nos hemos ido varias veces a Pinamar, donde también hacíamos los asados”, rememora Cerutti.

Apasionado por las relaciones entre las personas, Cerutti es abogado. Se formó en mediación y conciliación y se especializa en Derecho del Trabajo. “Intervengo en muchos conflictos sindicales fuertes y me han tocado las más diversas formas de llegar a acuerdos. Ese trabajo me apasiona. Cuando estudiaba mediación en los años 90 se analizaban conflictos mundiales y cómo la negociación con técnicas propias era posible, ya que, si bien había intereses que parecían sobrehumanos, los mismos los llevaban adelante y los enfrentaban personas, que escuchaban, hablaban y comían. De chico viví en el exterior, me tocó compartir algún colegio con hijos de embajadores y siempre me gustó la diplomacia y el arte de la gestión real de la diplomacia”.

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Desde hace algunos años, se ha estudiado y se ha implementado la llamada “diplomacia cercana a la gente” que implica que el embajador no debe ser más una figura inalcanzable, sino alguien que pueda hacer conocer su país de origen en su lugar designado, explica Cerutti. Para ello, el diplomático debe “mezclarse con la gente”, con el pueblo, y generar empatía. “Eso es lo que me llevó a hacer estos encuentros. Desde ya que todo fue con la complicidad de embajadores maravillosos como Mark Kent, Heinrich Schellenberg (Suiza), Amin Meleika (Egipto) Peter Maddens (Bélgica) y Takahiro Nakamae (Japón), quienes se entusiasmaban con cada evento y sugerían invitados”.


Embajadores, empresarios y políticos
 

A medida que se sucedían los encuentros, cada uno de los embajadores sugería sumar algún invitado. Asimismo, Cerruti no tardó en abrir el abanico: siempre le gustó escribir sobre temas de derecho laboral en lenguaje claro, por lo que colaboró con columnas de opinión y textos en diferentes medios gráficos como La Nación, El Cronista, iProfesional, Iproup, además de haber participado como columnista en programas de televisión (TV Pública, C5N, Canal26). De aquellas experiencias, que comenzaron en 2007 y se extieden en la actualidad, conoció a diversos periodistas, que no tardaron, tampoco, en sumarse a su mesa. 

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Asimismo, EmbASADOres comenzó a convocar a empresarios. “Surgió de mis propios clientes, pero también de la búsqueda de poder expandir y hacer conocida la industria nacional a los embajadores y que pudieran tenderse lazos entre unos y otros, en forma directa. Que conozcan el producto, lo que hacemos. Hay muchísimo valor agregado que es importante difundir. También, en cuanto a educación, poder difundir nuestras universidades y que generen becas de posgrado”, comparte.

Pero quizá el condimento más interesante es que de sus asados también participan actores de la política, con diferentes orientaciones, que interactúen, en “modo asado”. “Me gusta que haya una idea positiva de Argentina, de todo lo que hay que hacer juntos con el mundo”.

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Amador Sánchez Rico, embajador de la UE, con Juan Carlos Cerutti.

-En tu mesa lograste lo que muchos hasta ahora no pudieron: superar la grieta, establecer consensos y sumar a representantes de diferentes ideologías. ¿Compartir una comida puede ser el punto de partida para que los argentinos logremos ponernos de acuerdo?


El mundo está violento. Hace años que vemos que recrudecen los grupos más radicalizados, extremistas y sacan muchos pero muchos votos con el concepto de grieta a full, no es solo Argentina, es el mundo. Los lugares de encuentro son fundamentales. En diversas negociaciones de conflictos mundiales, las soluciones venían de alguna idea que se les había ocurrido en el almuerzo, donde compartían algo en común. Hay un estudio muy bueno que el otro día me contaba Sergio, de @derechoenzapatillas, que las sentencias de los jueces penales eran más severas si se dictaban antes del almuerzo y menos severas si las hacían luego de almorzar. Notable. 

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La gastrodiplomacia es una forma de hacer diplomacia, de manejar conflictos con intercambio de comida, buscar puntos en común, sabores que nos acerquen. Muchos países (como Perú, Tailandia, Japón) tuvieron políticas públicas de fomento en el exterior de su comida, lo que hizo que el país se conociera, se compraran productos (exportara), se abrieran restaurantes típicos en otros países y se fomentara el turismo. La comida puede ser un espacio de encuentro. También existe el lado feo de la gastrodiplomacia, que ocurre cuando algún país cierra la exportación a otro y le impide comprar alimentos obligándolos a hacer tal o cual cosa para no tener hambre. La comida nos puede llevar a lugares de muchos encuentros o no. En todo lo que hemos hecho hasta ahora, ha sido gratificante. Además, los embajadores nos han invitado a sus residencias y embajadas a compartir encuentros de gran trascendencia. Ha sido un gran crecimiento.  


-¿Se genera, también, un espacio de networking? ¿Tenés conocimiento de algún acuerdo que haya surgido a partir de esa mesa?


Sí, ha habido muchas cosas relevantes. Como ejemplo, relevante fue darle el reconocimiento de Doctorado Honoris Causa de la Universidad Kennedy a Mark Kent (entonces embajador de Inglaterra) por su trabajo humanitario en Malvinas. Fue un hecho histórico. Nunca se le dio ese reconocimiento a ningun embajador inglés y mucho menos luego de la trágica guerra entre ambos países. Pero Mark se involucró en la lucha que Julio Aro (excombatiente argentino) y Geffrey Cardozo (excombatiente inglés) iniciaron para que fueran reconocidos los cuerpos sin identidad en el cementerio de Darwin (Malvinas). 

Esto fue hecho por el fantástico equipo argentino de antropología forense que, junto a la Cruz Roja, pudieron generar un espacio para que ambos gobiernos se pusieran de acuerdo en esta gesta. Ahora, a 40 años de la guerra, los familiares ya pueden terminar su duelo, saben dónde están. Ese hecho quedará en la historia, merecidísimo reconocimiento de un gran hecho humanitario. Todo ese grupo de personas pudimos conocerlos gracias a su lucha y los puntos de encuentro.

Ahora, estoy más centrado en que se vea el trabajo argentino, los CM de empresas y desarrollos tales como Churrería El topo así como la hermosa industria argentina, como Liliana, y muchísimos otros.

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-¿Recordás alguna anécdota que haya ocurrido en estos encuentros?


Hay muchas anécdotas lindas. En general, tiene que ver con la sorpresa del encuentro. Desde el inicio Mark y Martiné fueron de la casa. Ellos venían desde la Residencia (Recoleta) hasta Vicente López en sus bicicletas. En una oportunidad, apenas salieron de casa, luego de comer bastante, los agarró una tormenta increíble y Mark tenía una bici de principios de siglo pasado que pesaba muchísimo. Llegó a la Residencia y se sacó una foto muy graciosa todo empapado que fue trending topic del día. Al final, se compró una bici más liviana.

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Un hermoso evento fue el que organizamos con Jackie O'Halloran Bernstein, la embajadora de Irlanda en la Argentina, que es una genia total. Hicimos una degustación de whiskey irlandés para 50 personas. El lema era Mollejas + Whiskey, vinieron 10 embajadores, fue maravilloso. El maridaje fue genial y todos nos reímos muchísimo. 

En la actualidad Amador Sánchez Rico, embajador de la Unión Europea, es un gran anfitrión. Al poco tiempo de estar, ya vino a casa a un pequeño encuentro y hace poco hicimos uno bastante grande, en el que se animó a cocinar unos piquillos para 50 personas (cocina muuuuy bien). En ese evento concurrieron el nuevo embajador de Canadá, quien se mostró muy a gusto en poder estar como en su casa, es decir, sin estar atado a tanto protocolo y conociendo gente nueva.

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Amador Sánchez Rico, embajador de la Unión Europea.

También vino Galit Ronen, la embajadora de Israel, que se hizo un tiempito para conocernos y por suerte se quedó un rato largo y luego se tuvo que ir a Gualeguaychú siguiendo su trabajo diplomático.  

Por cierto, en este ultimo evento, le festejamos el cumpleaños sorpresa a Heinrich (Suiza), ya que con Grisel (su esposa y gran gestora de acciones solidarias), coordinamos la compra de tortas y fue muy linda la sorpresa.


-¿Quiénes te acompañan siempre en esta iniciativa?


Todos los eventos cocinamos juntos con Matías Michienzi, que es un genio haciendo verduras asadas, además es fiscal de CABA y profesor en temas de derecho ambiental. La organización la hacen Verónica Capece (licenciada en Administración), Lorena Tula del Moral (Jueza de la Ciudad), Norma Iannelli. Todo el marketing maravilloso (cartelitos con los nombres, el menú, el logo, la web, las redes, y demás maravillas que se le ocurre) lo hace Mariana Dilernia, que es titular de Main Contact, pero todo es familia, somos amigos desde hace 25 años, vecinos, tías y abuelas de mi hija menor. Un equipo genial. Se ha sumado a esta locura Mauro Capece (chef y organizador profesional) además de primo.

Mención especial es para los hijos de todos nosotros que son los “mozos” del lugar, que han aprendido un montón y son aplaudidos siempre.

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Juan Carlos Cerutti junto con Matías Michienzi.


-¿Hacia dónde proyectás el futuro de EmbASADOres?
 

Me dejo sorprender todo el tiempo. Nunca creí que podríamos lograr este nivel de encuentros y que cada vez salga una propuesta nueva. Hoy debemos mostrar Argentina, hay mucho para hacer, el mundo ha cambiado y tenemos mucho, muchísimo para dar. La Industria turística, la industria nacional y la energía como YPF, son grandes cosas para compartir.

En el último encuentro se está gestando ir a Rosario para recorrer ese polo industrial y que se arme allí un evento. Quizás recorrer algunos lugares y que se conozcan sería un buen propósito: Vaca Muerta, los centros de inversiones en energía verde. Hay mucho por hacer.

Con los nuevos embajadores es interesantísimo todo. Hay una renovación importante y nuevos actores están en los Asados. El mundo ha cambiado muchísimo en pandemia y ahora con el horror de la guerra. El rol de la diplomacia es fundamental y eso también lo vemos.

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-¿Podrás hacer un recorrido por algunas de las personas que hayan participado de los encuentros?

Realmente han participado gran cantidad de embajadores y todos han sido muy especiales, han venido de Gran Bretaña, Irlanda, Suiza, Suecia, Bélgica, Japón, Países Bajos, Serbia, Estados Unidos, Canadá, Egipto, Unión Europea, Portugal y Alemania.

Nos está auspiciando Liliana; la gente de APERAM (empresa Belga con sucursal en Argentina), los genios de La Pinocha, que muestran el muy rico chocolate argentino. Javier García Palacios, de la Universidad Kennedy. Recientemente, vino Tomy Karagozian, que es un joven representante de la industria nacional, que recorre y fomenta la misma con muchísimo entusiasmo. Rubén Fabrega, que es un empresario y asesor de empresas con mucha visión. 

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Hemos estado con el Vicerrector de la Universidad de Buenos Aires, Juan Pablo Mas Velez; políticos asesores tanto del peronismo como de la UCR y el PRO. Varios influencers de las redes sociales, como Mariana Moyano (autora de Trolls S.A.), Sergio, de Derecho en Zapatillas, Fátima Noriega, el genial artista y dibujante Augusto Costhanzo, el diseñador Daniel Wolf (de Whisky en bolas), periodistas como Benedict Mander (Financial times), Diego Brancateli, Cecilia Insignga, Sebastian Fest, Agustina Zeballos, de la TV Pública, el historiador africanista Omer Freixa, Karina Lefevre, que es una destacada dirigente de fútbol (MacFut y San Lorenzo), Iván Berman, que nos da clases sobre habanos y muchas personas más que hacen geniales los encuentros.

-¿Algún gran aprendizaje que quieras mencionar?

Miles. La paciencia, la empatía, la fe en que se puede conseguir cosas hablando, que por pequeño que parezca y desde cada uno, hay mucho por hacer.

 

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