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Forbes Argentina
David Lee y su Ferrari 250 GTO de 1962 recientemente adquirido.
Lifestyle

Quién es el magnate que pagó US$ 38,4 millones por una Ferrari única de 1962

Kristin Shaw Colaboradora

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El empresario David Lee, fanático de los autos italianos y dueño de una colección millonaria, sorprendió al quedarse con una joya histórica: uno de los 36 Ferrari 250 GTO fabricados entre 1962 y 1964. Con una gran particularidad: es el único que salió blanco de fábrica.

5 Febrero de 2026 15.42

Las subastas de autos tienen una energía difícil de igualar. Máquinas imponentes cruzan el escenario frente a compradores atentos, el silencio se apodera del ambiente por unos segundos y el subastador respira hondo antes de arrancar con su característico ritmo vertiginoso. Varias firmas son reconocidas por especializarse en autos de alta gama, entre ellas Mecum Auctions, con sede en Wisconsin. Hace pocas semanas, Mecum organizó la venta de un Ferrari 250 GTO blanco de 1962, una pieza extremadamente rara.

Esa operación marcó un récord para la compañía: fue la subasta más importante en su historia desde su fundación en 1988. Cuando cayó el martillo, se supo que el auto había sido adquirido por un comprador anónimo por US$ 38,5 millones. Ahora se conoce su identidad. Se trata de David Lee, empresario californiano y dueño del grupo de relojes y joyería de lujo Hing Wa Lee.

Así se quedó con este Ferrari excepcional.

David Lee Ferrari blanco
El Ferrari 250 GTO de 1962 se retira del escenario tras la venta. Finalmente, el Ferrari se vendió por US$ 38,5 millones al empresario David Lee. Fuente: Subastas Mecum.

Negociando el trato

Lejos de ser su primer Ferrari —ya tiene más de dos docenas—, este superdeportivo se destaca incluso entre los más codiciados. El Ferrari 250 GTO Bianco Speciale de 1962 es uno de los 36 modelos fabricados entre 1962 y 1964, y el único que salió de fábrica con carrocería blanca. No sorprende que se haya vendido por poco menos de US$ 40 millones. De hecho, según Lee, muchos coleccionistas estimaban que podía alcanzar los US$ 50 o 60 millones.

"No pensé que podría comprarlo, pero decidí probarlo de todos modos", contó Lee. “A veces, en una subasta, se puede conseguir una buena oferta. Creo en el destino y este auto era para mí”, agregó.

El agente Kevin Cohen, de Beverly Hills Motoring, es el contacto habitual de Lee para este tipo de operaciones y estuvo presente el día que el Ferrari salió a subasta. Lee, en cambio, estaba del otro lado del país, en el histórico circuito de Willow Springs.

“Durante una subasta hay mucha adrenalina”, dice Lee. “No quería estar ahí porque a veces el ego y el orgullo te dominan, la gente te aplaude y no tomás una decisión racional. Así que envié a mi hombre”, cuenta.

Lee siguió la subasta por teléfono y fue autorizando las ofertas mientras los montos seguían subiendo... y subiendo... y subiendo. Cuando la cifra se acercó al precio mínimo, Dana Mecum, dueña de Mecum Auctions, ya estaba dispuesta a negociar.

Mecum Auctions cumple su promesa

Lee valora el trato personalizado de Mecum en esta subasta —y en muchas otras— y está (claramente) conforme con el resultado. “Algo que valoro mucho y que los hace especiales es que Dana Mecum está muy involucrado”, señala. “Este auto no se habría vendido si él no hubiera estado allí para cerrar el trato”, precisa.

Mecum fundó la casa de subastas en 1988 y asegura que su objetivo principal siempre fue conectar a compradores con vendedores. Parte del éxito de la firma se debe a su participación directa en cada operación, como en este caso. Comenzó a trabajar con Lee en noviembre, cuando Cohen asistió a la subasta de la compañía en Las Vegas para ver el GTO en exhibición.

Cuando el Ferrari salió a la pista y empezó la puja, Mecum estaba junto a Cohen, hablando por teléfono con Lee. Esa comunicación constante permitió que todos estuvieran al tanto y ayudó a que Lee hiciera la oferta ganadora.

“Un acuerdo exitoso no empieza con el comprador, sino con un acuerdo honesto y justo con el vendedor”, afirma Mecum. “Los autos de alto valor no se construyen con una fórmula estándar, ya que las necesidades de cada vendedor son únicas. En el caso del Sr. Lee, también brindamos servicio al comprador, ofreciéndole la mejor orientación y facilitando las mejores negociaciones entre ambas partes. Si bien operamos como una casa de subastas, nuestra función es servir de negociadores tanto para el vendedor como para el comprador”, completa.

David Lee 1962 Ferrari GTO
David Lee frente a un cartel de su negocio, Hing Wa Lee Jewelers, y su raro Ferrari de 1962.

Las ventas totales de Mecum Kissimmee superaron los US$ 445 millones, con 57 autos que alcanzaron precios de siete cifras y 6 que llegaron a las ocho cifras. Se trató de la subasta de autos de colección más grande del mundo. Según Mecum, los resultados son los que sostienen el impulso y permiten seguir creciendo.

"El resultado de este año refuerza que nuestra estrategia de atraer envíos de alta gama y alta calidad sigue ofreciendo un rendimiento récord", asegura

¿Qué sigue para David Lee?

Lee también tiene superdeportivos de marcas como Pagani, aunque su verdadera pasión está en los Ferrari. Su colección incluye varios modelos en rojo y amarillo, que él mismo bautizó con humor como su serie "kétchup" y "amarillo". Cuando le preguntaron si este ejemplar de 1962, que acaba de sumar, sería su "mayonesa", soltó una carcajada. “Será el único blanco”, respondió.

El coleccionista mantiene una amistad con Jay Leno, fanático de los autos y figura reconocida, y ya participó 14 veces en su programa. Ahora, Leno quiere saber cuándo podrá ver el Ferrari 250 GTO de 1962 en su garaje. Según Lee, cuanto antes, mejor. En su canal de YouTube, donde acumula más de 143.000 seguidores, comparte su colección de superdeportivos con fanáticos de todo el mundo.

"Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com

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