El “baño de bosque” representa lo contrario de lo que probablemente hagas ahora mismo: desplazarte por la pantalla, buscar información y pasar casi todo el día frente a ella. Los japoneses lo llaman shinrin-yoku, literalmente "baño de bosque", una expresión que la Agencia Forestal de Japón inventó en 1982 para definir una práctica que la gente sostuvo durante siglos, aunque no tenía nombre.
La propuesta es simple: caminar sin apuro entre los árboles, respirar y conectarse con el entorno. Con el tiempo, distintos investigadores vincularon esta práctica con menores niveles de cortisol y presión arterial, además de una mejora marcada del estado de ánimo. Parte de ese efecto se atribuye a los fitoncidas, compuestos aromáticos que liberan los árboles del bosque.
Ahora podés hacerlo con un itinerario en mano, gracias a una compañía que organiza experiencias desde hace más tiempo que casi cualquier otra. Walk Japan, fundada en 1992 por dos académicos de la Universidad de Hong Kong, fue pionera en los recorridos a pie por el Japón rural décadas antes de que el "turismo lento" se transformara en un hashtag.
En la actualidad, la empresa cuenta con 34 circuitos guiados y autoguiados: escapadas de cuatro días u odiseas de doce jornadas por paisajes nevados, rutas de peregrinación y pueblos pesqueros que pocos visitantes conocen.
El más emblemático es el Camino Nakasendo, que puede extenderse durante once días por la antigua ruta samurái que une Kioto con Tokio. Los viajeros duermen en posadas que parecen extraídas de un grabado de Hiroshige. La peregrinación Kumano Kodo, a través de los bosques de cedros de la península de Kii, funciona como su hermana espiritual, aunque resulta un poco más exigente.

Recorrí el Kumano Kodo hace diez años y la experiencia permanece viva. El silencio entre los árboles, el sonido de las campanas en los santuarios y las aguas termales de aquellas posadas antiguas quedaron grabados en mi memoria. Te lo recomiendo si querés conocer Japón a fondo.
Más allá de Tokio y Kioto: el Japón que conocerás a pie.
Hace poco le escribí a Paul Christie, CEO de Walk Japan, quien vive en Japón desde hace casi cuarenta años y dirige la empresa desde la península de Kunisaki, en la zona rural de Kyushu, para preguntarle qué aprendemos cuando recorremos el país a pie.
David Hochman: Walk Japan ayudó a marcar el rumbo del turismo rural y pausado en Japón mucho antes de que ganara popularidad. Hoy compite con operadores de lujo como MT Sobek, Wilderness Travel y Backroads, además de innumerables itinerarios por el "Japón oculto". ¿En qué aspectos todavía se destacan?
Paul Christie: Fuimos pioneros del turismo rural en Japón, y la cantidad de imitadores posteriores indica que algo debemos hacer bien. Hace mucho que mantenemos lazos profundos con el país, casi cuarenta años en mi caso, de una forma que muchos japoneses valoran.
Además de organizar tours por regiones poco visitadas, administramos una empresa dedicada al cultivo de arroz y hongos shiitake, que se expande cuando los agricultores mayores se jubilan y nos piden que asumamos el cuidado de sus tierras. También dedicamos más de veinte años a recuperar edificios akiya vacíos y transformarlos en viviendas y casas de huéspedes, mientras generamos empleo rural que incentiva a los jóvenes a quedarse.
Lo que mejor hacemos no consiste en encontrar lugares interesantes, sino en crear condiciones para que nuestros clientes los disfruten con confianza, comodidad y profundidad. Nuestros guías, el equipo de oficina y los socios locales comparten esto: el mejor viaje no debe ser extractivo ni superficial, sino respetuoso, curioso y humano. Eso resulta difícil de imitar porque no se trata de una cualidad del producto, sino del resultado de décadas de vínculos, conocimiento y experiencia reunidos.

Los senderos ancestrales de Japón son la escapada ideal para viajar sin apuro
David Hochman: Japón vive un boom turístico récord, pero muchos visitantes recorren el circuito Tokio-Kioto-Osaka. ¿Qué tres destinos igual de atractivos quedan fuera de esa ruta?
Paul Christie: Pienso de inmediato en tres lugares. El primero es Aizu, en el norte de Tohoku: caminos antiguos, historia samurái y la calma cálida del campo, con pueblos de montaña ubicados sobre rutas que antiguamente recorrían samuráis y viajeros comunes. El segundo es el viejo camino Nagasaki Kaido, que cruza las prefecturas de Saga y Nagasaki, donde Japón mantuvo vínculos con el resto del mundo durante siglos.
El tercero es la península de Izu, cerca de Tokio, aunque parece otro mundo: costa escarpada, campos de wasabi, pueblos pesqueros y la decisiva historia de Shimoda, donde el aislamiento japonés terminó por la fuerza en el siglo XIX. Cambió para siempre la relación del país con Occidente.
Cada opción permite descubrir un Japón más abierto, auténtico y alejado de la influencia del turismo masivo. La clave es entender que una buena planificación de viaje va mucho más allá de elegir destinos atractivos: también exige conocer las temporadas y guiar a los visitantes hacia esos lugares de forma agradable, sin que su presencia se transforme en una carga para las comunidades locales.

David Hochman: Hablame de una persona que encarne a la perfección aquello que Walk Japan intenta preservar.
Paul Christie: Sin dudas, Etchan, una granjera de 82 años y amiga mía desde que me instalé en la península de Kunisaki, en 2002. Su optimismo inquebrantable, su alegría y su hospitalidad cálida la transformaron en una figura muy querida de nuestros recorridos por Kunisaki.
Casi nunca salió de la península y habla únicamente el dialecto local, aunque posee una expresividad capaz de cautivar a cualquiera. Cada año recibe a más de 600 clientes nuestros, provenientes de distintos países, por lo que su casa quizá sea el hogar más internacional de Japón.
Etchan no representa nada artificial. Sus encuentros transmiten humor, calidez, curiosidad y dignidad. Encarna lo que queremos compartir: no una imagen idealizada de Japón, sino la humanidad de personas y lugares que muchas veces pasan inadvertidos.
La próxima gran experiencia turística de Japón plantea otra manera de relacionarse con el tiempo

David Hochman: ¿Cómo se puede atraer visitantes a las zonas más serenas de Japón sin convertirlas en los próximos destinos turísticos masificados?
Paul Christie: No existe una respuesta sencilla para este dilema. El valle de Kiso, el tramo central de la Nakasendo, casi no recibía visitantes extranjeros cuando comenzamos en 1992. Actuamos como catalizador para transformarlo en un destino relevante, ante la alegría de los vecinos: una región que atravesaba un declive hoy observa un futuro más alentador, con la llegada de jóvenes. Por fortuna, este antiguo camino fue concebido para recibir a una gran cantidad de visitantes, de modo que funciona sin mayores dificultades.
El equilibrio depende del ritmo, la distribución y el consentimiento de cada comunidad. Algunos lugares buscan recibir más visitantes. Otros necesitan una presencia mucho más discreta. Procuramos reconocer esa diferencia con cuidado y trazar rutas que repartan los beneficios sin saturar ninguna localidad en particular.

David Hochman: ¿Cuál es la próxima gran oportunidad del turismo en Japón que la mayoría de los viajeros todavía no advirtió?
Paul Christie: No se trata de encontrar otro destino, sino de establecer una relación distinta con el tiempo. Muchos visitantes todavía recorren Japón como una lista por completar con rapidez: Tokio, Kioto, Osaka, tal vez Hiroshima y después el regreso a casa. Sin embargo, Japón premia a quienes le dedican tiempo. Valora la repetición, la atención, la calma y la voluntad de permitir que los lugares revelen su esencia lentamente.
Cada vez más personas desean viajar para conectarse con los demás y reflexionar. Recorrer el Japón rural, alojarse en pequeñas posadas, conocer a personas que viven en contacto con la tierra y observar el cuidado puesto en las tareas cotidianas puede resultar una experiencia honda y conmovedora. La oportunidad, tanto para viajeros como para las agencias de viajes, consiste en superar la búsqueda de simple novedad.
Esta entrevista fue editada y condensada para brindar mayor claridad.
*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com