Roberta Matuson Contributor
Muchos jefes culpan a los salarios, la competencia o los derechos laborales por la rotación. Pero la verdad es otra. La gente no deja su trabajo. Te deja a vos. Porque, en el fondo, no se trabaja para empresas, se trabaja para personas.
Una encuesta de Gallup mostró que la mitad de los trabajadores en Estados Unidos renunció alguna vez para alejarse de un jefe. Y según la misma investigación, los gerentes explican por lo menos el 70 % de la variación en el compromiso de sus equipos.
Entonces, ¿por qué la gente se va?
Estas son algunas de las cosas que hacés y que empujan a la gente a irse. No están en orden, pero todas pesan:
Negligencia
Cuando un empleado se siente ignorado, corre serio riesgo de desconectarse del trabajo. Piensa que, si un día no aparece, nadie lo va a notar. Si querés que las personas se sientan valoradas, saludalas, hablales, mostrá que estás presente. A veces, un gesto simple cambia todo.
Control excesivo
Si supervisás cada paso que da tu equipo, van a empezar a mirar para otro lado. Porque lo que buscan es autonomía. Quieren libertad para decidir cómo hacer su trabajo. Y si contratás bien desde el inicio, no vas a tener que andar encima de cada movimiento.
Sostener a empleados tóxicos
Tener a una o dos personas que intoxican el clima laboral puede disparar una estampida. Si no hacés nada, el mensaje es claro: el que arruina el equipo vale más que el equipo entero. No esperes más. Si tenés alguien así, que se vaya hoy mismo.
Falta de reconocimiento y devolución
Si no les das devolución constante a tus empleados —sobre todo cuando hacen bien las cosas—, tarde o temprano van a buscar reconocimiento en otro lado. No alcanza con un "¡Buen trabajo!". Contales qué hicieron bien, mostrales que lo viste y que te importa.
La razón número uno por la que los líderes no captan las señales
Muchos jefes no ven las señales de que el problema son ellos. ¿Por qué? Porque cuando alguien se va, suele dar una excusa genérica: "Me voy por una mejor oportunidad".Puede ser verdad. Pero lo cierto es que, en algún momento, esa persona decidió que ya no quería trabajar con vos.
Un líder de verdad se anima a preguntar: "¿Qué te llevó a empezar a buscar otra cosa?"
Cómo evitar que se te vayan los mejores
Si querés que tu equipo se quede, hay algunas cosas clave que podés empezar a hacer:
Hacé entrevistas de permanencia
Reunite con tu equipo cada tanto y haceles preguntas reales: "¿Qué soñabas cuando entraste a trabajar acá?" y después: "¿Sentís que todavía podés cumplir esos sueños acá?"
Si dudan, preguntales sin vueltas: "¿Qué necesitás de mí para que eso sea posible?"
Mejorá tus habilidades como líder
Olvidate de la idea de que los líderes nacen. No es cierto. Se hacen, con práctica y aprendizaje. Leé libros de gestión, hacé cursos —presenciales u online—, buscá un coach que te ayude a mejorar. Siempre hay algo que podés aprender.
Liderá con empatía, no con control
Tu equipo no necesita un vigilante. Necesita alguien que los deje crecer, que los banque si se equivocan, y que los oriente cuando haga falta. Reconocé su trabajo todos los días, no solo en las evaluaciones. Y si alguien atraviesa un momento difícil, sé humano. Acompañalo.
No esperes al burnout para actuar
Poné límites claros con los horarios. No mandes mails ni mensajes después del trabajo. Y chequeá que la carga de tareas sea razonable. Si no cuidás el equilibrio, vas a perder a la gente que más rinde.
El resultado final
La rotación, en la mayoría de los casos, habla más de tu liderazgo que del mercado. ¿Querés frenar la sangría?
Organizá una entrevista de permanencia esta semana, dales devolución sincera y asegurate de que la carga de trabajo esté equilibrada.
Porque cuando alguien se va, te está diciendo algo. Hacete cargo. Ignorarlo, es jugártela al peor riesgo: seguir perdiendo a los mejores.
Nota publicada en Forbes US.