Duplas que inspiran: ¿Cómo encontrar el socio ideal para emprender?

“Nuestro negocio realmente estuvo basado en las alianzas desde el comienzo”, dijo Bill Gates. Y coincido con él. Tener socios que nos complementen y crear alianzas estratégicas son las bases fundamentales para desarrollar un negocio. Y si además, la visión es compartida, vamos por e buen camino. 

¿Pero cómo dar con esa persona? Es muy común para todos los que emprendemos muchas veces sentirnos solos, cansados, y angustiados ante tanta adversidad. Con el tiempo aprendí que ese sentimiento es normal, pasar por esto con éxito es la prueba de que estás preparado para emprender. Es en ese momento de incertidumbre donde solemos cometer el error de querer buscar a alguien que nos ayude a llevar esa pesada mochila, cuando en realidad lo que debemos buscar en un socio es que lleve “una mochila nueva”, solo así el negocio crecerá. 

Un socio debe aportar valor en uno o varios aspectos que para vos sean desconocidos o poco conocidos. Debe poder construir un edificio nuevo, no ayudarte a poner los ladrillos del tuyo. Hacerse cargo de lo que significa emprender, y sobre todo hacerse cargo de la soledad, te da cierta madurez para tomar la decisión de un socio sin desesperación, y con la seguridad de que vos podés hacer muy bien solo lo que estás haciendo. Y que “un otro” te va a venir a sumar para hacer “algo más o algo diferente” a lo que venías haciendo por tu cuenta. Si no venías haciendo las cosas muy bien solo, la respuesta a ese problema no está en otro, está en vos. 

Otra cosa que suele pasar es querer buscar personas que sean iguales a uno. Por eso es muy común ver sociedades de amigos, ex compañeros de la universidad e inclusive, ex compañeros de trabajo. Creo que muchas veces las sociedades fracasan, porque caemos en la trampa de creer que “ser parecidos significa compartir la misma visión”. Y no. Ser parecidos significa que podemos tener los mismos gustos, vocación y hasta personalidad. Eso es más parecido a una amistad que a una sociedad. Podés tener todo eso con alguien, pero la visión y la ambición resultar ser muy diferentes. En este sentido, creo que otra de las claves para encontrar tu socio ideal es compartir la visión de la meta a alcanzar en el largo plazo. Osea, no es elegir ver la misma película, sino más bien, desear que termine de la misma manera. 

Otra de las cosas que suceden a menudo es que solemos buscar socios que técnicamente saben lo mismo que uno. Y creo que lo ideal es justamente complementar los saberes, por dos motivos: para construir desde la diversidad profesional y además, para no pisarse en la toma de decisiones. No obstante a esto, hay algo que supera el saber técnico y es la alineación cultural. Compartir las mismas actitudes y valores resulta fundamental a la hora de elegir un compañero con quien delinear el criterio cultural de la organización. 

La cultura es lo que regirá el “cómo” van a hacer las cosas tu empresa, es el orden tácito del comportamiento de tu compañía. Definir y compartir cómo va a ser la cultura de tu empresa es una de las claves del éxito del negocio, ya que la cultura atraviesa todo lo que hacés. Por eso, siempre recomiendo asociarte con personas que compartan tu mirada sobre el “cómo hacer todo lo que van a hacer” y no tanto sobre el “qué van a hacer”, ya que esto último puede evolucionar mucho, en cambio tu forma de hacer las cosas, no va a cambiar. 

Y por último, como en toda relación humana, para que prospere la clave es el respeto y la admiración mutua. Por eso es fundamental admirar a la persona que elijas, estar seguro de que realmente es un profesional que contratarías si fueras el cliente o para la cual trabajarías si fueses empleado. 

Emprender con otro no es decidir juntos, sino que es aceptar que el otro va a tomar muchas decisiones sin mi, en las que voy a confiar y voy a respetar. Emprender con otro no es tarea sencilla, requiere de la suficiente fortaleza emocional para aceptar que nadie que yo pueda admirar va a venir a solucionar mis problemas. Por que eso es más parecido a un colaborador que pueda contratar, no a un socio. Un socio es aquella persona que realmente me complementa, que me agrega valor, que me aporta eso que yo no podría haber empezado sin él/ella. Ese socio ideal, va a ser alguien que construye sobre sí mismo, y que lleva su propia mochila. En definitiva, un socio ideal, es una persona con la cual podemos caminar juntos, mientras miramos paisajes distintos, hacia el mismo lugar.