Cómo desarrollar la inteligencia vincular, la habilidad que seis de cada diez empresas priorizan por sobre la técnica
El liderazgo desde la verticalidad ya no funciona: las empresas más competitivas apuestan a la colaboración. No se trata solo de “trabajar en equipo”, sino de usar la calidad de los vínculos como una palanca estratégica de desempeño.

En un mercado que se reinventa todos los meses y obliga a decidir rápido, muchas empresas se dan cuenta que los viejos mecanismos de control ya no alcanzan. Aumentar la cantidad de reportes o reuniones raramente mejora el desempeño; al contrario, generan tensiones, ralentizan el trabajo y agotan a los equipos.

Frente a esta realidad cada vez más caótica, surge un nuevo enfoque y práctico: invertir en la calidad de los vínculos humanos, una estrategia de negocio que impacta directamente en la rentabilidad, la agilidad operativa y la competitividad.

Hoy no basta con tener equipos técnicamente competentes. Según afirman los expertos en gestión y transformación, el diferencial competitivo reside en cómo las personas se conectan, se comunican y colaboran entre sí. La calidad de esos vínculos se está convirtiendo en un nuevo activo intangible que impulsa resultados concretos. 

Sandra Gutterman y Fernando Sabatini, directores de la consultora Emovere y autores del libro “Desarrollo de La Inteligencia Vincular: claves para relaciones poderosas” (Ediciones Granica), comparten los resultados preliminares de un informe que están elaborando para una empresa en proceso de transformación, basado en indicadores asociados al uso de herramientas blandas. @@FIGURE@@

Se trata de una empresa tecnológica centroamericana de 300 empleados que decidió capacitar a ocho líderes en habilidades blandas orientadas al desarrollo de Inteligencia Vincular. La intervención, que se extendió durante diez meses, permitió mejorar entre un 4,5% y un 6% su rentabilidad anual estimada. Para ello se implementaron herramientas como Retropoderosa, Me Pongo Observador y Me Pongo Aprendiz, que generaron impactos operativos directos: 32% menos retrabajos (rehacer tareas), 47% más velocidad de respuesta, 40% menos conflictos escalados y 52% mayor adopción de nuevas prácticas. Estos resultados dejan en claro que no se trata solo de “trabajar en equipo”, sino de optimizar cómo los equipos se conectan, colaboran y crean valor juntos.

La inteligencia vincular se define como “la sensibilidad para distinguir relaciones donde aparentemente no las hay”. Para Gutterman y Sabatini la inteligencia vincular implica reconocer patrones relacionales en el vínculo con el otro y así generar estrategias y comportamientos para impactar funcionalmente en lo emocional y lo vincular para obtener resultados. 

Ambos consultores subrayan que la inteligencia vincular no sustituye herramientas como el coaching, sino que las complementa. Filosóficamente, se trata de adoptar una mirada que reconoce que no somos simplemente individuos, sino que nuestras decisiones cobran sentido dentro de los vínculos que creamos, lo que tiene un impacto directo en la manera en que lideramos, colaboramos y generamos valor en las organizaciones.

Cuando colaborar rinde más que controlar

Para Tomás Gómez Alzaga, presidente de la Asociación de Recursos Humanos de Argentina (ADRHA), “la inteligencia vincular cambia la manera de liderar: ya no se trata de imponer decisiones desde arriba, sino de construir relaciones maduras, con escucha, claridad de expectativas y reconocimiento genuino. Cuando un líder desarrolla esta competencia, todo el equipo se transforma”.  @@FIGURE@@

Gómez Alzaga, que también se desempeña como Director de Recursos Humanos para Cono Sur en Mondelez International, explica que los líderes que aplican la inteligencia vincular mejoran la toma de decisiones, incrementan el compromiso de sus equipos y aceleran la capacidad de adaptación de la organización, generando un impacto tangible en la productividad y la innovación. 

Según la Guía Hays del Mercado Laboral 2025, el 63% de las empresas ya valora las habilidades interpersonales por encima de las técnicas. La adaptabilidad, la inteligencia emocional y la capacidad de colaboración son hoy tan determinantes como el conocimiento técnico. 

Qué se pone en juego cuando nos vinculamos

“Si algo aprendimos en Olivia en estos años, trabajando con empresas de distintos segmentos e industrias en Argentina, América latina y Europa, es que las personas, sin importar su nacionalidad o cultura, es que las personas necesitamos vincularnos. Es parte de nuestra esencia: donde llegamos, armamos comunidad. Luego en cada cultura, cambian las formas, los hábitos, pero la construcción de vínculos es la constante. Somos seres sociales por naturaleza y los vínculos que desarrollamos impactan en quienes fuimos, quienes somos y quienes buscamos ser”, indica Paula De Caro, socia y directora de Transformación Cultural en Olivia Consultoría. @@FIGURE@@

La clave –dice la especialista- está en “la conciencia con la que transitamos el vínculo: en poder empatizar con el otro, interesarnos genuinamente en su mundo y acompañar la construcción de la relación desde un lugar de presencia, no de piloto automático. Y acá aparece un desafío que a veces subestimamos: los vínculos son dinámicos. Cambian porque nosotros cambiamos y también cambia el contexto que habitamos”. 

Siguiendo esta línea de pensamiento, Cecilia Russo, fundadora de Cecilia Russo Equipo más Humano, señala que “la ventaja competitiva hoy consiste en anticiparse al cambio mediante mentes abiertas, dispuestas a innovar y experimentar”. 

Las organizaciones que aprenden necesitan tres pilares: un entorno seguro y diverso que permita expresarse sin miedo y fomente la reflexión; procesos y prácticas concretas que habiliten la creatividad y la innovación; y líderes que impulsen y refuercen una mirada abierta, capaz de generar valor a través del aprendizaje continuo en sus equipos.  @@FIGURE@@

“Está comprobado que los equipos de trabajo que son liderados por personas que escuchan, que se toman tiempo para hablar con sus equipos y toman lo mejor de cada uno, construyen entornos de trabajo más productivos, eficientes y con mayores grados de satisfacción”, concluye la autora de Construcción de Liderazgo en Mujeres.