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Forbes Argentina
4 Mayo de 2026 07.40

Rashi Shrivastava

Suno vs las discográficas y artistas: la apuesta de US$ 2.500 millones para que la música creada con IA domine la industria

Los cofundadores de Suno.
Foto: SUNO.
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La startup de IA musical busca que millones de personas creen canciones a diario. Ahora, algunos de sus críticos empiezan a sumarse a la iniciativa.

En una tarde helada de febrero en Cambridge, Massachusetts, Mikey Shulman compone una nueva canción. Su bajo eléctrico cuelga en una pared cercana. Un sintetizador de 61 teclas y una batería permanecen intactos a pocos metros. En cambio, escribe unas pocas frases —guitarra pedal steel, folk country estadounidense, guitarra acústica— en el software de generación de música con inteligencia artificial de su startup, Suno.

Unos segundos después, la canción cobra vida: rasgueos de guitarra fluidos y una voz humana con un suave acento sureño se elevan sobre un ritmo alegre. Es pegadiza desde el primer momento, como si Ella Langley se cruzara con Lana Del Rey.

Aunque la canción no sea un éxito de ventas ni el hit del verano, alcanza para entender por qué más de 100 millones de personas usan Suno para crear música. Las canciones hechas con la plataforma se volvieron virales en TikTok, debutaron en las listas de Billboard y acumularon millones de reproducciones. Cada día se crean más de 7 millones de canciones en la app, un ritmo que la llevó en abril a la cima de las aplicaciones de música más descargadas de la App Store de Apple, por encima de Spotify.

Pero eso tuvo un costo para los músicos profesionales. En sus inicios, Suno dijo que entrenó su modelo de IA con decenas de millones de canciones con derechos de autor extraídas de internet, lo que provocó una fuerte reacción negativa. En 2024, unos 200 artistas, entre ellos Katy Perry, Billie Eilish y Nicki Minaj, denunciaron a las empresas de IA por entrenar sus modelos con el trabajo de los artistas sin su permiso. En julio de 2024, Universal Music GroupSony MusicWarner Music Group y la Recording Industry Association of America presentaron una demanda millonaria contra Suno, bajo el argumento de que descargó ilegalmente millones de grabaciones con derechos de autor de YouTube para entrenar su modelo, sin obtener el permiso de los titulares de esos derechos ni pagarles compensación. "Es un taller clandestino de derechos de autor", declaró un ejecutivo de la industria a Forbes.

Suno negó las acusaciones y la demanda sigue en curso. "Lo que hacemos no es ilegal", dijo Shulman. "Es como escuchar mucha música y aprender de eso", completó. En cambio, sostiene que la compañía solo busca equilibrar las condiciones. En el mundo de la música, existe una asimetría injusta: la producción musical quedó históricamente limitada a un grupo reducido de talentos excepcionales. La mayoría solo consume, escucha música o canta en conciertos. Pero Shulman, quien admite que toca la batería y la guitarra a un nivel promedio, asegura que la falta de habilidad técnica no debería impedirle a nadie convertirse en músico. Ahora, con la IA, eso es posible.

"Nos convertimos en el Ozempic de la industria musical. Es como si todos lo usaran y nadie quisiera hablar de eso", afirmó Mikey Shulman, CEO de Suno.

Las quejas de la industria musical no impidieron que la startup de cuatro años se convirtiera en un éxito rotundo. Los ingresos anualizados de Suno se triplicaron: pasaron de US$ 100 millones en octubre, con cerca de US$ 8 millones ese mes, a US$ 300 millones en febrero, con alrededor de US$ 25 millones en ese período. En 2025, los ingresos de la startup rondaron los US$ 150 millones, según estimaciones de Forbes.

Los fondos de capital de riesgo también apostaron por la compañía. Suno consiguió US$ 375 millones en financiamiento de firmas de inversión de primer nivel como Menlo Ventures, Lightspeed Venture Partners y Matrix, con una valuación de US$ 2450 millones en noviembre. Este año, la startup volvió a la lista AI 50 de Forbes, que destaca a las startups de IA más prometedoras del mundo, tras su debut en 2025.

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Cada día se crean más de 7 millones de canciones en Suno, un ritmo que la llevó en abril a la cima de las aplicaciones de música más descargadas de la App Store de Apple, por encima de Spotify. (Foto: Pexels).

Hoy, más de 2 millones de usuarios pagan entre US$ 8 y US$ 24 por mes para generar y descargar cientos de canciones. Además, conservan las licencias comerciales de sus creaciones. La mayoría carga sus propias letras o notas de voz grabadas en el sistema y luego suma una breve descripción del estilo y el género que quiere producir, como "pop indie melancólico" o "balada suave de pop con piano". Los aficionados pueden usarlo para agregar una base de batería a una voz o ajustar el tono de su voz.

"Los consumidores no experimentan con herramientas", dijo la socia de Menlo, Amy Wu, quien lideró la ronda de financiamiento Serie C de US$ 250 millones de Suno. "Solo usarán un producto si les trae alegría y realmente suma valor a sus vidas", agregó.

A pesar de las críticas, algunos productores musicales y compositores profesionales se sumaron y usan el programa como una especie de máquina de demos: pegan letras escritas de antemano en el software para generar distintas ideas para una canción antes de pulirla más en un editor de audio.

"Nos convertimos en el Ozempic de la industria musical. Es como si todos lo usaran y nadie quisiera hablar de eso", dijo Shulman. En septiembre, Suno lanzó Studio, una estación de trabajo de audio que permite a los usuarios crear, editar y superponer pistas, lo que acelera ciertas etapas del flujo de trabajo de los productores.

Pero aunque Suno puede resultar divertida para compositores aspirantes y para quienes quieren hacer una canción personalizada por el cumpleaños de su mamá, ¿alguien realmente quiere escuchar música hecha con IA? ¿Es buena? ¿Y qué implica la degradación por IA para los artistas humanos que luchan por hacerse un lugar en una industria musical cada vez más saturada?

Estas son preguntas existenciales tanto para Suno como para la industria. Los sellos discográficos, que al principio llevaron a Suno a los tribunales, empezaron a cambiar de postura.

En noviembre de 2025, Suno llegó a un acuerdo con Warner y cerró un pacto para usar grabaciones con licencia en su modelo de generación musical, además de limitar las descargas a los suscriptores pagos. Para ambas empresas, el acuerdo resulta conveniente. Para el conglomerado discográfico, que facturó US$ 6700 millones en 2025, la alianza es una fuente de "nuevos ingresos", dijo a Forbes el CEO Robert Kyncl, ya que le permite acceder a los ingresos de Suno y compartirlos con los artistas y compositores que acepten licenciar su música para el entrenamiento del modelo. "Herramientas como Suno hacen que sea muy fácil para cualquiera crear", afirmó.

Otros, como Universal Music Group, que facturó US$ 14.400 millones en 2025, se encuentran en un punto muerto. El sello discográfico considera que las canciones generadas con IA deberían quedar restringidas a apps específicas. Según esa mirada, no deberían poder descargarse ni compartirse en redes sociales y plataformas de streaming, donde compiten con artistas humanos y les dificultan cobrar en un fondo de regalías que ya se achica.

"Queremos asegurarnos de que los artistas no tengan que competir con una máquina capaz de ‘escupir’ millones de canciones", afirmó Ron Gubitz, director ejecutivo de Music Artists Coalition.

Michael Nash, director digital y vicepresidente ejecutivo de UMG, dijo en un podcast de Billboard que este tema es un "punto de apoyo" en las conversaciones para un acuerdo entre el gigante musical y Suno, después de que la compañía demandara a la startup en 2024. Y hasta que eso se resuelva, las negociaciones seguirán frenadas.

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 El consumo real de música hecha con IA es bajo: representa apenas entre el 1% y el 3% del total de reproducciones, según Deezer. (Foto: Ilustración creada con IA).

"Hay una cantidad limitada de oídos en el mundo y una cantidad limitada de minutos u horas en las que la gente puede escuchar música", dijo Ron Gubitz, director ejecutivo de Music Artists Coalition. "Queremos asegurarnos de que los artistas no tengan que competir con una máquina capaz de escupir millones de canciones", agregó.

Pero Shulman sabe que, en cierta medida, ya ganó. Intentar desalentar a la gente para que no comparta música hecha con IA en redes sociales es inútil, sobre todo porque él ve a Suno como una parte omnipresente de la forma en que se hará música en el futuro. Además, se burla de la mentalidad de torta fija de la industria musical: si la IA impulsa a más personas a vincularse con la música, eso podría sumar más plata al ecosistema para todos los artistas.

"No quiero llegar a un mundo donde haya una distinción entre música generada con IA y música no generada con IA. Todo va a tener IA en alguna parte", dijo en febrero, ante un aula llena de estudiantes de Harvard Business School. "Una enorme cantidad de profesionales usa Suno, y terminará en pequeñas partes de la música que escuchás", completó.

Por suerte para los artistas humanos, las canciones creadas por completo con Suno suenan como algo que podrías escuchar en la radio y olvidar apenas termina. Los ingredientes están, pero cualquier pieza hecha íntegramente con IA, desde la letra hasta las líneas de bajo, carece de rarezas humanas y de resonancia emocional. Como lo definió un ejecutivo de la industria: "La música es el lenguaje de la emoción... ¿Vas a querer que un robot te diga cómo se siente superar un corazón roto?".

La solución de Suno es un control deslizante de "rareza", que se puede subir para sumar abstracción y azar a una composición. Cerca del 60%, empieza a producir ideas aceptables. Pero, por más buena que sea la IA para imitar los sonidos del pasado, todavía no puede crear algo verdaderamente fresco sin un humano que la guíe. Al menos, por ahora.

La música siempre fue una parte central en la vida de Shulman. Durante su infancia en Peter Cooper Village, en Nueva York, empezó a tocar el piano a los cuatro años y se pasó al bajo a los 12. En la universidad, formó una banda y dio shows en la ciudad. "Finjo que toco la guitarra. Finjo que toco la batería. No soy muy bueno", dijo.

Después, estudió física aplicada en Columbia University. En 2015, Shulman obtuvo su doctorado en física en Harvard y se sumó a la firma de análisis de datos Kensho como ingeniero de machine learning. Ahí lideró un equipo de 40 científicos de datos y conoció a sus cofundadores, Georg Kucsko, Martin Camacho y Keenan Freyberg, todos con formación musical. En 2018, después de que la firma de inteligencia financiera S&P Global adquirió Kensho, los cuatro trabajaron en el entrenamiento de modelos de audio para transcribir llamadas de resultados. Por las noches, volvían al sótano de Camacho para tocar juntos.

Pronto se dieron cuenta de que, aunque los datos de audio eran desordenados y difíciles de trabajar, tenían mucho valor para entrenar modelos de voz y música. En febrero de 2022, dejaron S&P Global para crear Suno. En 2023, lanzaron Bark, un popular modelo de texto a voz de código abierto que generaba fragmentos de sonido, voces realistas y sonidos no verbales, como risas y suspiros.

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Mikey Shulman, un fanático acérrimo de los Beatles, tiene como director ejecutivo de Suno la tarea de escuchar diferentes géneros musicales, incluyendo música atonal, un género que, según él, "a la mayoría de la gente no le gustaría". (Foto: SUNO).
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Mikey Shulman, un fanático acérrimo de los Beatles, tiene como director ejecutivo de Suno la tarea de escuchar diferentes géneros musicales, incluyendo música atonal, un género que, según él, "a la mayoría de la gente no le gustaría". (Foto: SUNO).

Entrenar IA para crear música es difícil. Al principio, el equipo de Suno pensó que necesitaría 100 veces más capacidad de cómputo y plata para entrenar un modelo capaz de producir audio que sonara como música. A diferencia del texto, que puede dividirse con prolijidad en unidades reconocibles, como palabras y frases, las señales rápidas y continuas que forman el sonido son mucho más difíciles de codificar. Poco después del lanzamiento de ChatGPT, en noviembre de 2022,

Suno tuvo su primer avance técnico: encontró una forma de representar elementos musicales que ayudó a enseñarle al modelo la estructura y el estilo de una canción. Sentados a la mesa de la cocina en la casa de Kucsko, en Cambridge, a fines de 2022, los cuatro escucharon con entusiasmo la primera melodía generada por IA del modelo que realmente sonaba como una canción.

"No quiero llegar a un mundo donde haya una distinción entre música generada con IA y música no generada con IA. Todo va a tener IA en alguna parte", afirmó Mikey Shulman, CEO de Suno.

Primero lanzaron la herramienta como un bot de Discord en septiembre de 2023. Durante el primer mes, más de mil suscriptores pagos de distintos puntos del mundo, como Brasil y Portugal, llegaron a la plataforma, aunque las primeras versiones del modelo sonaban muy mal, según Kucsko. Eso les abrió una avalancha de comentarios, dijo Camacho, cofundador y presidente, y llevó al equipo a sumar la posibilidad de que los usuarios subieran sus propias grabaciones.

Los cofundadores decidieron no enseñarle al modelo las reglas tradicionales de la música. Limitar su comprensión a 12 notas habría significado que la IA no pudiera imaginar un sonido completamente nuevo. "Lo más loco es que el modelo ni siquiera sabe que existen instrumentos o voces", dijo Shulman. "Todo es solo sonido", agregó.

La ventaja técnica de Suno podría durar poco a medida que sus competidores ganan impulso. Su rival Udio, fundada por exinvestigadores de Google DeepMind en 2023, tiene US$ 10 millones en financiamiento inicial y 3,3 millones de usuarios mensuales. Además, llegó a acuerdos con UMG y Warner después de que los sellos discográficos la demandaron en 2024 junto con Suno. En febrero, Google compró ProducerAI, otro competidor de Suno, y entrenó su propio modelo de generación musical, Lyria 3, integrado en Gemini, capaz de componer canciones completas con voces, letras e instrumentales. Según Shulman, la principal diferencia de Suno no es el modelo en sí, sino el producto que hace que los usuarios vuelvan para crear más música.

La música basura creada con IA ya empieza a dominar las plataformas de streaming. En abril, la app francesa de música Deezer dijo que cada día se suben 75.000 canciones hechas con IA, lo que representa cerca del 44% del total de cargas diarias. El otoño pasado, Spotify dijo que eliminó 75 millones de canciones "spam" de la plataforma. Apple Music empezó a exigirles a los sellos discográficos y distribuidores que incluyan "etiquetas de transparencia" en las cargas de música en las que una parte importante del contenido, como el arte del álbum, la canción, la letra y los videos musicales, fue creada con IA. Ahora, Spotify despliega una función similar para acreditar el uso de IA en las partes de una canción en las que se utilizó.

Pero el consumo real de música hecha con IA es bajo: representa apenas entre el 1% y el 3% del total de reproducciones, según Deezer. Un alto ejecutivo de un gran sello discográfico asegura que la música hecha con IA "tiene más presencia en el relato que en la práctica, al menos por ahora, hay algunos éxitos acá y allá", dijo. Todavía no está claro si la música generada con IA será un éxito comercial en el futuro.

Peor aún, Deezer dijo que el 85% de las reproducciones de canciones generadas con IA fueron consideradas fraudulentas en 2025. "Es una herramienta para desviar regalías que fue caracterizada como una fábrica de insumos para el fraude", dijo un ejecutivo de la industria a Forbes.

"Sin decirle prácticamente nada, aprende a construir coherencia a partir de pequeños fragmentos de audio cada vez más largos, hasta llegar a canciones completas", dijo Kucsko, CTO y cofundador.

Algunos artistas ya sintieron el impacto. Tony Justice, un artista independiente radicado en Knoxville, Tennessee, conocido por éxitos country como "Last of the Cowboys" y "Life on 18 Wheels", dice que sus ingresos sufrieron un golpe a medida que las canciones generadas con IA se meten en las apps de streaming. Según cuenta, tuvo que buscar sponsors y otras vías para compensar esa pérdida de ingresos.

"No vas a ganar. No hay forma de pelear contra la IA", afirmó Diplo.

"Sentís que te robaron", dijo Justice. "Sentís que te secuestraron y te quitaron todo el fruto de tu trabajo". En junio de 2025, presentó una demanda colectiva contra Suno junto con miles de otros artistas, bajo el argumento de que hubo una infracción de derechos de autor. La startup pidió que se desestimaran algunas de las acusaciones y la demanda sigue en curso.

Mientras algunos músicos rechazaron de plano a Suno, otros empiezan a adoptarla.

"No vas a ganar. No hay forma de pelear contra la IA", dijo Diplo, DJ y productor musical ganador del Grammy Award, en una entrevista reciente. Además, agregó que ya no necesita que nadie cante sus canciones porque las voces hechas con IA son muy buenas. Alex Pall y Drew Taggart, de The Chainsmokers, usaron herramientas de IA como Suno y Udio para generar nuevas ideas para canciones, por ejemplo, para probar cómo sonaría un tema con voz femenina. Pharrell Williams dijo que la IA puede ayudar con las "minucias" de la creación musical. El rapero, cantante y compositor Will.i.am es un defensor activo de esta tecnología e incluso da un curso sobre agentes de IA en Arizona State University. Según dijo, 2026 será el último año en el que solo los humanos caminen por la alfombra roja de los Grammys. El año próximo, también habrá "artistas robóticos" que usaron IA para crear sus éxitos.

Hace cerca de un año, el rapero Thurz, radicado en Los Ángeles, empezó a usar Suno para crear su álbum más reciente. Por lo general, toma samples de música de artistas y discos reconocidos, y después les paga a sus herederos un 65% de los derechos de autor y las regalías, por lo que queda muy poco para él y sus colaboradores. Esta vez, sin embargo, recurrió a Suno para generar composiciones que sonaran como si fueran de los años 60 o 70. Ahora solo paga una suscripción de US$ 24. El software de IA también le permitió ahorrar tiempo en las entradas al estudio para grabar y producir canciones.

"Si en ese momento no tengo un productor accesible para mí, literalmente puedo hacer beatbox con una idea", dijo Thurz a Forbes. "Podría hacer un pequeño sonido de percusión de batería durante ocho compases y Suno convertiría eso en una idea real", completó.

Shulman cree que la mayor oportunidad de negocio está en los consumidores. A futuro, imagina un mundo en el que la generación de música con IA sea parte de la forma en que los músicos se vinculan con los fanáticos. Por ejemplo, Taylor Swift podría lanzar una versión interactiva de su álbum, con letras o samples con los que los fanáticos podrían jugar a cambio de una tarifa extra, o una canción inconclusa que podrían completar con IA, según dijo.

Incluso con el clima de la industria a favor de Suno, la música hecha con IA todavía resulta conflictiva y desordenada. En octubre, una canción llamada "I Run", del productor Haven, se volvió viral en TikTok, empezó a subir en los rankings de Billboard y alcanzó 13 millones de reproducciones en Spotify. Pero la voz, que Haven generó con Suno, sonaba de manera similar a la artista británica Jorja Smith. Los productores dijeron que no fue intencional, pero cuando el sello de Smith presentó una queja, Spotify y otras plataformas de streaming bajaron la canción por suplantación de artista.

Entonces Haven volvió a grabar la canción, esta vez con una voz humana real. Ahora ya superó los 160 millones de reproducciones.

*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com.

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