El problema de US$ 1.000 millones que Apple no puede resolver y pone bajo presión al nuevo iPhone
Una demora en la llegada de memoria DRAM dejó chips A20 Pro varados, mientras la demanda de la IA encarece los componentes, reduce márgenes y amenaza con retrasar las entregas previstas para septiembre.

Procesadores A20 Pro valuados en cerca de US$ 1.000 millones permanecen almacenados en las instalaciones de TSMC, la compañía taiwanesa encargada de fabricar los chips diseñados por Apple para el iPhone 18 Pro.

Los componentes ya superaron con buenos resultados la etapa de fabricación, en la que los circuitos se producen sobre grandes láminas de silicio conocidas como obleas. Sin embargo, todavía no pueden completar el proceso de ensamblaje porque falta la memoria DRAM móvil, necesaria para integrar el conjunto que finalmente se incorporará a los teléfonos.

Por ese motivo, las obleas fabricadas se acumulan mientras esperan la llegada de las memorias y el posterior encapsulado, prueba y montaje de los procesadores.

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El analista especializado en semiconductores Tim Culpan informó sobre la demora este jueves. Apple y sus proveedores todavía confían en contar con suficientes unidades para cubrir la primera ola de demanda prevista para septiembre. No obstante, aumenta la preocupación por los tiempos de entrega de las compras online y por la disponibilidad de equipos en las tiendas durante las semanas posteriores al lanzamiento.

Computerworld definió la situación como una señal de alarma para la industria tecnológica, y sus argumentos merecen atención. Apple es uno de los compradores más grandes y sofisticados de componentes avanzados del mundo. Si una compañía con semejante capacidad financiera y poder de negociación no logra recibir las piezas que necesita, el problema no parece estar en la demanda ni en su capacidad de pago, sino en las limitaciones de la oferta.

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No se trata del faltante habitual de un componente que puede incorporarse más adelante en la cadena de montaje. Apple diseñó el A20 Pro para utilizar una tecnología de encapsulado de TSMC que integra el procesador y la memoria dentro de un mismo conjunto desde una etapa temprana de la producción. En lugar de fabricar el chip y añadir la memoria posteriormente, ambos componentes deben combinarse durante el proceso de encapsulado.

Esta arquitectura ofrece ventajas en velocidad, eficiencia energética y aprovechamiento del espacio, pero también hace que el procesador dependa directamente de la disponibilidad de la memoria. Sin la DRAM correspondiente, el encapsulado no puede completarse. Por eso, una demora en la entrega de esas memorias deja sin terminar los procesadores ya fabricados, en lugar de afectar únicamente una fase posterior del ensamblaje de los teléfonos.

En esta fotografía ilustrativa, tomada en L'Aquila, Italia, el 20 de junio de 2024, se puede ver el logotipo de Apple junto con el logotipo del sistema operativo iOS 18 en un dispositivo móvil  (Foto de Lorenzo Di Cola/NurPhoto vía Getty Images).

Esta limitación alcanza a tres productos: el iPhone 18 Pro, el iPhone 18 estándar y el modelo plegable, llamado iPhone Ultra. Los fabricantes proyectan una producción cercana a 200 millones de unidades entre los tres equipos, aunque el plegable concentraría menos del 10 %. El problema compromete así toda la línea de Apple prevista para el otoño boreal, y no queda restringido a uno de sus dispositivos insignia de mayor volumen.

La escasez responde al avance de la IA. Los fabricantes de memoria destinan más capacidad a la memoria de alto ancho de banda y a la DRAM para servidores de centros de datos, donde obtienen márgenes superiores. Esa decisión recorta la disponibilidad para celulares, notebooks y tablets.

TrendForce estima que los precios de los contratos de DRAM convencional subirán entre 13 % y 18 % durante este trimestre, tras el aumento de entre 58 % y 63 % que se registró en el período anterior. Los fabricantes de celulares compiten por las mismas obleas que los centros de datos, pero quedan relegados.

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Por qué Apple no puede salir airosa de esta situación

Apple administra desde hace dos décadas los precios de sus proveedores con una fórmula. Busca un segundo abastecedor y después lo usa para contener el costo del actor dominante. La estrategia funcionó con los paneles OLED y dio resultado repetidas veces con piezas que la mayoría de los compradores trata como productos básicos.

Apple probó la misma maniobra este año con la memoria, pero fracasó de manera rotunda. Durante meses, la compañía evaluó la DRAM de ChangXin Memory Technologies, el fabricante estatal chino, para presionar a Samsung y SK Hynix para que negociaran. Sin embargo, CXMT rechazó el papel de alternativa barata y cotizó a Apple precios iguales o superiores a los de Corea.

Los controles de exportación de Estados Unidos le impiden usar litografía EUV y la obligan a consumir cerca de 30 % más de obleas para alcanzar la misma producción y le quitan margen para competir por debajo del mercado. Además, Huawei y Xiaomi ya reservaron su capacidad, así que no tenía razones comerciales para negociar con Apple.

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Las reglas de exportación creadas para frenar la producción china de memorias sacaron del mercado al único proveedor capaz de contener los precios en Corea. Apple ahora negocia con dos fabricantes que conocen su falta de alternativas, mientras venden todas las obleas que producen a los clientes más rentables vinculados con la IA.

El costo actual de la escasez

Tim Cook fue inusualmente directo sobre el problema. En junio, declaró al Wall Street Journal que los aumentos de precios eran inevitables y que los costos de memoria y almacenamiento se volvieron insostenibles. Aseguró que nunca vio una situación semejante en más de 40 años. Ese mismo mes, Apple aumentó los precios de las Mac y los iPad.

En la teleconferencia de resultados del 30 de julio, la última como CEO, Cook habló ante los inversores de haber "subido los precios a regañadientes":

"Estamos ante lo que yo describiría como una escalada sin precedentes en los precios de la memoria, con aumentos exponenciales en dichos precios", afirmó Cook.

El cálculo del margen subyacente es el dato que merece atención. El director financiero, Kevan Parekh, informó a los analistas que el margen bruto ajustado cayó del 49,3 % en marzo al 48,1 % en junio y proyectó un 46,5 % para septiembre. El encarecimiento de la memoria explica más que la totalidad de la caída en ambos períodos. Eso significa que todos los demás factores beneficiaron a Apple, aunque ese componente continuó con un impacto negativo sobre la cifra final.

 (Crédito: Dweider,  via Wikimedia Commons)

Según las estimaciones de TechInsights, la memoria y el almacenamiento representaban cerca del 9 % del costo total de los componentes del iPhone 17 Pro de 256 GB y alcanzarán alrededor del 27 % en el iPhone 18 Pro. Apple casi duplicó su inventario, que llegó a US$ 11.090 millones. La compañía vende más teléfonos que nunca, pero obtiene menos ganancias, y compró toda la memoria posible antes de otra suba de precios.

Las herramientas que Apple todavía conserva

Pocas compañías de hardware cuentan con tantas alternativas, y Apple recurrirá a casi todas ellas:

  • Destinar la memoria disponible a los modelos Pro y Ultra, cuyos compradores toleran mejor las subas, y postergar por semanas la entrega del iPhone estándar.
  • Apoyarse en planes de financiación y recambio que transformen un precio final más alto en cuotas mensuales más bajas para sus clientes.
  • Absorber parte del aumento para sostener la demanda, una posibilidad incluida en la previsión de márgenes de septiembre.

La primera medida aporta cierto alivio al trimestre de cara a septiembre. Si la falta de memoria desplaza una mayor parte de las ventas de otoño hacia los modelos más caros, la gama de Apple mejora justo cuando producir cada teléfono cuesta más. Vender menos unidades, pero con un precio promedio superior, implicaría un lanzamiento más débil que el previsto por la compañía. Aun así, sería un escenario bastante más favorable que el que esa misma escasez podría provocar en cualquiera de sus competidores.

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¿Quién lo soporta peor?

Las compañías que no tienen el respaldo financiero ni el poder para fijar precios de Apple afrontan los mismos costos de producción, pero carecen de margen para reaccionar. Gartner estima que el segmento de PC de entrada por debajo de US$ 500 desaparecerá en 2028, porque ya no queda espacio para absorber el costo de la memoria a estos niveles. Una encuesta de la Asociación Global de Electrónica mostró que el 62 % de los fabricantes de productos electrónicos ya padecen una oferta limitada o plazos de entrega más extensos. DigiTimes señaló que los proveedores vendieron toda su asignación de memoria para 2027, una señal de que la presión se extenderá más allá de este ciclo de productos.

El poder ahora pasa a los proveedores. Micron, Samsung y SK Hynix determinan los precios en un mercado donde los clientes de IA y los fabricantes de dispositivos de consumo disputan las mismas obleas. Sin embargo, las compañías de IA pagan más y obtienen mayor prioridad.

(Foto: Tessa Bury, via Wikimedia Commons).

Apple cerró el mejor trimestre de junio de su historia, con ingresos por US$ 109.400 millones y un salto cercano al 22 % en las ventas del iPhone. Sin embargo, las acciones retrocedieron alrededor de 5 % después de conocerse las proyecciones. El mercado puso el foco en el margen. John Ternus asumirá el cargo en septiembre, cuando coincidirán el debut del teléfono plegable y la aprobación de la ley de memoria. El dato que definirá la discusión será el margen bruto de septiembre, frente al 46,5 % que Apple prometió como referencia para inversores y analistas del mercado financiero.

Apple pagará por la memoria más que nunca, pero aun así obtendrá más ganancias por teléfono que cualquier compañía del sector. Esa brecha explica por qué la escasez aparece como un inconveniente para Apple y, al mismo tiempo, como una amenaza mayor para las empresas más pequeñas del sector.

*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com