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Eran Chen, fundador y director ejecutivo de ODA. Foto: Leonardo Mainé.
Innovacion

Desde Nueva York al mundo: cómo Eran Chen diseña ciudades más humanas y rentables

Forbes Digital

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Con obras en más de 20 países, este arquitecto internacional detalla las claves para diseñar los edificios del futuro.

24 Enero de 2026 09.00

La tercera edición del Forbes Real Estate Summit reunió a referentes globales del sector y uno de los paneles más conceptuales fue Tendencias mundiales de arquitectura, a cargo de Eran Chen, fundador y director ejecutivo de ODA. Reconocido por sus diseños disruptivos en Nueva York, donde su estudio ya completó más de 55 edificios, Chen expuso una visión que conecta urbanismo, experiencia humana y negocio inmobiliario.

Su punto de partida fue la fascinación por la densidad de las grandes ciudades y, al mismo tiempo, por la intimidad que pueden ofrecer cuando están bien diseñadas. “El desafío no es elegir entre densidad o calidad de vida, sino lograr ambas”, planteó. Para eso, propuso tres principios que, según su experiencia, permiten crear mejores ciudades y también mayor valor inmobiliario.

El primero es la porosidad de la fachada. Para Chen, las fachadas deben dejar de ser superficies planas de vidrio y convertirse en estructuras tridimensionales que incorporen aire, vegetación y espacios exteriores habitables. En los proyectos de ODA, la conexión visual y física con el exterior aparece desde el ingreso al edificio hasta el interior de cada vivienda, reforzando el vínculo entre personas, ciudad y naturaleza.

Ese concepto se aplica tanto en desarrollos residenciales de gran escala en Nueva York, por ejemplo una torre en la “Billionaires’ Row” de la 57th Street concebida como una “aldea vertical”, como en proyectos latinoamericanos. En Zeta Belgrano, en Buenos Aires, ODA reinterpretó la tradición local del balcón, reemplazando las típicas franjas lineales por verdaderos ambientes exteriores, pensados como habitaciones al aire libre que fomentan comunidad y calidad de vida.

El segundo principio es entender el edificio como una extensión de la calle. Chen mostró ejemplos en los que abrir terrenos privados al uso público no solo revitaliza el entorno urbano, sino que potencia el valor del desarrollo. En Róterdam, el proyecto The Post conecta barrios a través de patios públicos dentro de un edificio histórico, mientras que en Buenos Aires el proyecto Ola, sobre Paseo Gigena, transforma un antiguo estacionamiento en un edificio de oficinas que funciona como prolongación del parque, integrando recorridos peatonales, gastronomía y espacios verdes.

El tercer eje mira al futuro: arquitectura en la era tecnológica. Con el trabajo remoto y los servicios digitales, Chen cuestionó el viejo paradigma de form follows function. “Hoy la función es difusa”, afirmó, y propuso reemplazarlo por form follows fun: edificios pensados para generar experiencias que justifiquen salir de casa. Como ejemplo, presentó The Torch, una torre en Times Square que combina hotelería, miradores inmersivos y entretenimiento digital.

El mensaje final resonó entre quienes asistieron al evento: la arquitectura que pone a las personas en el centro no solo mejora la vida urbana, sino que es la que crea activos inmobiliarios más valiosos y sostenibles en el tiempo.

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