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Foto: Pexels

Singapur pagará US$ 55.150 por hijo a las parejas para revertir el envejecimiento poblacional

Nicolás Della Vecchia

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Será en forma escalonada hasta los 17 años, debido a que la tasa de natalidad está en un mínimo histórico y empieza a impactar negativamente en la economía del país. Un problema que se extiende en el mundo.

25 Agosto de 2026 07.12

Tener hijos se convirtió en una preocupación económica y demográfica de primer orden para Singapur. Frente a una tasa de fertilidad que cayó a un mínimo histórico, el Gobierno anunció un paquete que llevará el respaldo estatal por cada hijo a casi 70.000 dólares singapurenses, unos US$ 55.150, además de sumar beneficios laborales y facilidades para acceder a una vivienda.

La decisión responde a un problema que ya impacta sobre la estructura de la población. El país registró una tasa de apenas 0,87 hijos por mujer el último año, frente a los 0,97 previstos para 2024. El dato quedó muy por debajo de los 2,1 hijos por mujer que se consideran necesarios para mantener estable una población sin recurrir a la inmigración.

Con poco más de 6 millones de habitantes, Singapur también enfrenta un rápido envejecimiento. Este año podría ingresar en la categoría de sociedad “superenvejecida” que utiliza Naciones Unidas para los países donde más del 21% de los habitantes tiene 65 años o más. Hacia 2030, esa proporción podría alcanzar a uno de cada cuatro ciudadanos.

Bebés, niños (Pexels)
Bebés, niños (Pexels)

Más ayudas y respaldo durante más años

El primer ministro Lawrence Wong presentó el nuevo esquema durante su discurso anual por el Día Nacional. El Gobierno quiere que el apoyo económico acompañe a las familias durante una etapa más extensa de la crianza y no quede concentrado en los primeros meses posteriores al nacimiento.

Entre los beneficios previstos aparece un pago de 10.000 dólares singapurenses al nacer y otro de 10.000 dólares singapurenses destinado a educación. A eso se sumarán distintos aportes estatales hasta que el hijo cumpla 17 años.

“Queremos que todas las familias sepan: si deciden tener hijos, el Gobierno las apoyará. Ofreceremos más ayudas durante más años”, afirmó Wong.

Según informó Financial Times, la reforma amplía mecanismos que Singapur ya utilizaba para asistir a las familias, pero modifica la forma en que se distribuye el dinero y eleva el monto total disponible.

El paquete también contempla una extensión de las licencias parentales, con un respaldo mayor para los hogares con más hijos. El Estado cubrirá una parte superior del costo que afrontan los empleadores por esas licencias.

La vivienda aparece como otra pieza de la estrategia. El Gobierno prometió otorgar mejores condiciones a las familias con hijos que busquen comprar su primera propiedad dentro del sistema de viviendas subsidiadas, un tema especialmente sensible en uno de los mercados inmobiliarios más caros de Asia.

El límite de los incentivos y la necesidad de inmigración

Las autoridades admiten, sin embargo, que los subsidios no garantizan una recuperación de los nacimientos. Una parte de los jóvenes posterga la maternidad o la paternidad hasta alcanzar mayor estabilidad económica, mientras que otros descartan directamente la posibilidad de tener hijos.

“A pesar de todo lo que hacemos para apoyar a las familias, debemos ser realistas: es probable que nuestra tasa de fecundidad siga situándose muy por debajo del nivel de reemplazo”, declaró Wong.

El problema amenaza con trasladarse al mercado laboral. Una población con menos jóvenes implicará, con el paso de los años, una fuerza de trabajo más reducida y una menor base de contribuyentes para sostener a una cantidad mayor de adultos mayores.

“Si dependiéramos únicamente de los nacimientos, nuestra población ciudadana se reduciría. Envejeceríamos más rápidamente. Y habría menos singapurenses jóvenes para mantener a un número creciente de personas mayores”, explicó el primer ministro.

Por ese motivo, el Gobierno mantendrá la inmigración como una herramienta para compensar parte del déficit demográfico. En 2024, Singapur concedió residencia permanente a 35.264 extranjeros y ciudadanía a otros 22.766.

La medida tiene un costo político. Parte de la población asocia una mayor llegada de extranjeros con precios más altos de la vivienda y mayor competencia por los puestos de trabajo. Wong aseguró que el ingreso continuará a un ritmo “moderado y sostenible” y sostuvo que el objetivo será preservar a los singapurenses como mayoría dentro del país.

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