Será en forma escalonada hasta los 17 años, debido a que la tasa de natalidad está en un mínimo histórico y empieza a impactar negativamente en la economía del país. Un problema que se extiende en el mundo.
La Argentina tiene hoy casi la mitad de los nacimientos que hace dos décadas y el derrumbe demográfico empieza a golpear de lleno en el corazón del sistema previsional, sanitario y educativo, mientras el FMI reclama reformas de largo plazo que la política aún elude encarar.