Mientras los bots impulsan las consultas a la enciclopedia, el tráfico humano cayó un 8% en el último año. Jimmy Wales reclama que las tecnológicas paguen por el uso de una infraestructura clave para sus modelos.
Con editores voluntarios en todo el mundo y donaciones pequeñas como base, la enciclopedia libre sostiene búsquedas, asistentes de voz y sistemas generativos, pero reclama apoyo a las tecnológicas que usan su contenido.
La eliminación sistemática de la historia digital y el auge de la "Teoría de la Internet Muerta" plantean un nuevo escenario de riesgo. Entre la enshitificación de las plataformas y el borrado de archivos históricos, la infraestructura del conocimiento global enfrenta su crisis de sostenibilidad más aguda.
Mientras Elon Musk intenta desbancar a la enciclopedia con una alternativa generada por IA, Wikipedia contraataca con herramientas de machine learning para limpiar el AI slop. ¿Es posible sostener un proyecto basado en voluntarios cuando los incentivos digitales migran hacia la monetización en las redes sociales?
La plataforma lanzada por el dueño de X reúne más de 885 mil entradas generadas por inteligencia artificial. Reutiliza contenido de Wikipedia, pero sin dejar margen para la edición comunitaria.
Su web es la cuarta más visitada del mundo detrás de Facebook, YouTube y Google. Sin embargo, se resiste a facturar miles de millones con su compañía y pretende que la enciclopedia más grande del mundo continúe siendo una organización benéfica.
Un estudio realizado por economistas del Collegio Carlo Alberto de Italia y ZEW de Alemania lo demuestran. Bastaría sólo con agregar párrafos de información sobre su historia, buenas fotos y atracciones locales.