La decisión expone el deterioro que acumuló la compañía y el cambio de expectativas sobre su negocio. Ahora, el mercado busca señales concretas de recuperación frente a sus competidores.
El comportamiento de los bonos del Tesoro puso en duda una relación que durante décadas pareció previsible y expuso los límites de la política monetaria para condicionar el costo del crédito en la economía.
La compañía aceleró sus previsiones de ingresos gracias al negocio de chips personalizados para IA, pero la caída de los márgenes y una valuación exigente abrieron dudas entre los inversores sobre cómo ponderar ese crecimiento.
La presión sobre los metales se profundizó tras las señales de la Reserva Federal, el fortalecimiento del dólar y el aumento de las probabilidades de un ajuste monetario en septiembre. La plata también retrocedió más de 2% durante la jornada.
El fundador destinó cerca de US$ 77 millones a acciones de la compañía después de una colocación que diluyó a los accionistas y financió su expansión en inteligencia artificial, una decisión que también respaldaron Joe Tsai y Eddie Wu.
El mercado asigna un 69,2% de probabilidad a una suba de tasas de la Reserva Federal en diciembre, un escenario que podría condicionar la continuidad del repunte.
Las acciones de Apple acumulan una caída cercana al 10% desde el máximo histórico alcanzado el 28 de julio, un retroceso que redujo su valor de mercado en casi US$ 500.000 millones. Aunque subió alrededor de un 1,5% este martes, la compañía quedó entre las 25 empresas con peor desempeño del S&P 500 durante las últimas tres semanas.
La historia de Wall Street muestra que, en los años electorales de EE.UU., las mayores tensiones suelen concentrarse antes de noviembre y luego el mercado tiende a recuperar terreno.
La incorporación hará que los grandes fondos que siguen al S&P 500 tengan que comprar títulos de la plataforma para replicar su composición, un movimiento que ya despertó el interés de los inversores y provocó una suba del 15%.
Detrás de ciertos dividendos elevados puede esconderse una pérdida silenciosa del capital. ¿Qué mecanismos emplean estos productos financieros y cómo pueden terminar erosionando el dinero invertido?
Valuaciones exigentes obligan a revisar expectativas, diversificar carteras y medir riesgos ante posibles decepciones corporativas, inflación persistente y menor impulso bursátil.
El oro cayó 11% desde que empezó la guerra con Irán, un movimiento poco habitual para un activo al que los inversores suelen acudir en tiempos de crisis. Sin embargo, según un nuevo informe de LPL Financial, esta baja no refleja falta de confianza en el oro, sino la necesidad de liquidez de los inversores.
La cadena de videojuegos lanzó una propuesta no vinculante para quedarse con eBay, pero su exposición mediante opciones abre otra lectura: podría beneficiarse con una suba de las acciones incluso si la operación no prospera.
Michael Barton, ejecutivo de Coatue, describió cómo bancos y firmas de inversión usan sistemas automáticos para análisis, trading y marketing, mientras crece la presión sobre empleos calificados y cambia la lógica del negocio.
El anuncio de Jack Dorsey disparó el entusiasmo inversor: en minutos, Wall Street sumó unos US$ 8.000 millones a la valuación tras el ajuste masivo, que la firma atribuyó a ganancias de productividad con herramientas propias de inteligencia artificial.
La advertencia del fundador de Bridgewater resuena tras la escalada en los rendimientos de los bonos del Tesoro y las nuevas amenazas arancelarias de Trump, que vuelven a sacudir la confianza global en el dólar y en la deuda estadounidense.
Cada vez más lejos de su perfil especulativo, la criptomoneda más popular gana terreno como refugio financiero ante momentos de turbulencia global y su cotización sigue rompiendo récords