La industria textil e indumentaria está hoy atrapada entre la suba de costos, el desplome de las ventas y la competencia con el importado. Cuál es el peso de los impuestos y qué chances tiene el sector de rebotar.
A pesar de ser un histórico crítico de la carga tributaria argentina, los primeros meses de la presidencia Milei muestran un camino muy distinto al que prometió durante la campaña.
Si bien muchos contribuyentes cuestionaron la decisión de cobrar parte de las cuotas de 2023 en los primeros meses de 2024, lo cierto es que hubo un claro beneficio debido a que la inflación promedio del 17% mensual se encargó de reducir su costo de oportunidad.
El año pasado, se decidió suspender por seis meses el pago del impuesto integrado del monotributo para las categorías A, B, C y D. Por lo tanto, las próximas tres cuotas incluirán este componente.
Los argentinos no sólo pasarían a ganar directamente en dólares, sino que también realizarían sus consumos con ellos. Pero también deberían abonar sus impuestos en esta moneda, lo que, en principio, sería más “costoso”.
Sepan que es una idea descabellada, teniendo en cuenta lo mal que le fueron los impuestos que Trump aplicó a las importaciones chinas durante su presidencia, de 2017 a 2021.
Este jueves se aplicó el aumento pendiente de los dos últimos trimestres del 2021 y de los cuatro del 2022. En marzo, abril, mayo y junio seguirán las próximas subas del componente impositivo.
Las percepciones que pueden ser objeto de devolución se generan principalmente a través de la compra de moneda extranjera o pagos realizados en el extranjero.