Cuando una empresa se vuelve menos dependiente del accionar directo del fundador, no solo mejora su estructura operativa, sino que también aumenta significativamente su valor económico real.
Situaciones como enfermedades, desacuerdos, desinterés o fallecimientos pueden desencadenar decisiones precipitadas que generan una pérdida significativa del valor del negocio.
El objetivo es estar siempre listos. Preparados personalmente y preparadas nuestras empresas. Si siempre las tenemos listas para vender, el valor que alcancen será mayor.