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Gentileza: José Eduardo Abadi

Pasión mundialista, vínculos y salud mental: la radiografía de los argentinos, según José Eduardo Abadi

Eugenia Iglesias

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En el Forbes Health in Action Summit, el reconocido psiquiatra advirtió sobre los peligros de la hiperconexión, el miedo al compromiso humano y por qué el fútbol funciona como un refugio para la autoestima colectiva.

12 Junio de 2026 09.36

La hiperconexión, la ansiedad, los vínculos humanos y los desafíos de la salud mental fueron algunos de los ejes que atravesaron la conversación entre Laura Mafud, editora de Forbes Argentina, y José Eduardo Abadi, médico psiquiatra, psicoanalista, docente universitario, escritor y dramaturgo, durante el panel “En Foco” del Forbes Health in Action Summit. En un diálogo que recorrió desde el impacto de la tecnología hasta el rol del fútbol como fenómeno social, el especialista reflexionó sobre las transformaciones que atraviesan a las personas y a la sociedad argentina.

Consultado sobre los efectos de la hiperconectividad, Abadi advirtió que la intensidad de las conexiones digitales no necesariamente se traduce en relaciones más profundas. “Vivimos en un mundo donde la conexión es intensa, sin duda alguna, pero la relación no”, afirmó. Según explicó, la velocidad con la que se desarrollan hoy los intercambios genera un vértigo que dificulta la construcción de vínculos sólidos y puede derivar en sentimientos de vacío, angustia o desamparo.

Lejos de limitar este fenómeno a los más jóvenes, el especialista sostuvo que se trata de una dinámica que atraviesa a toda la sociedad. “Se suele depositar ese drama en la juventud. Digamos, en todo caso, que la juventud está naciendo en una era donde esto parece ser el pan de cada día, pero creo que nos incluye a todos, adultos y jóvenes, es decir, esto se convierte casi en una especie de matriz que está impregnando toda la estructura social y vincular,”, señaló. En ese sentido, remarcó que la diferencia entre conexión y relación es central para comprender algunos de los desafíos emocionales contemporáneos.

Ante la pregunta sobre cómo preservar la dimensión humana en una época marcada por la tecnología, Abadi planteó la necesidad de recuperar el protagonismo de las personas frente a las herramientas digitales. “¿Cómo podemos ser nosotros dueños de la tecnología, teniendo cuidado que la tecnología no sea dueña nuestra?”, planteó. Para el psiquiatra, el primer paso es tomar conciencia de esta situación y evitar que la tecnología reemplace los encuentros reales con los demás.

En esa misma línea, destacó que uno de los principales obstáculos para la construcción de vínculos es el miedo. “No teniendo miedo al vínculo”, respondió al ser consultado sobre posibles caminos para fortalecer las relaciones. Y agregó que el temor al otro, a lo diferente o a lo inesperado suele impulsar a las personas a refugiarse detrás de la técnica. Frente a eso, propuso una idea simple pero contundente: “Para mí el verbo fundamental es salir”. Salir, explicó, significa vincularse, conocer y explorar.

La curiosidad apareció entonces como otro de los conceptos centrales de la conversación. Para Abadi, lejos de ser un rasgo menor, constituye una de las principales fuerzas que impulsan el desarrollo humano. “La curiosidad tiene que ver con la inquietud, con la pregunta, con la duda, con la iniciativa”, sostuvo. En su visión, la curiosidad permite ampliar la mirada, desafiar certezas y enriquecer la experiencia personal.

La charla también abordó el fenómeno social que despierta cada Copa del Mundo y la particular relación de los argentinos con el fútbol. Según Abadi, este deporte moviliza emociones, identificaciones y sentimientos de pertenencia que trascienden lo estrictamente deportivo. “El fútbol lo importante que tiene cuando se convierte realmente en contienda deportiva es, te gano o pierdo, no te mato o me matás”, explicó. Además, consideró que funciona como un espacio de encuentro colectivo en una sociedad que muchas veces encuentra dificultades para construir relatos comunes.

Abadi también vinculó la pasión mundialista con la necesidad de encontrar espacios reunión entre los argentinos. “El fútbol también es un refugio donde sentimos que nuestra autoestima se eleva”, afirmó. Para el psiquiatra, detrás de los festejos y la identificación con la Selección hay una enseñanza que trasciende el deporte: la construcción de equipo. “Equipo significa no querer que uno ocupe la totalidad de los puestos, sino que comparta el éxito con los otros; el éxito del otro es mi éxito”, explicó.

El especialista también hizo foco en el valor del diálogo como herramienta para el bienestar emocional y la convivencia social. “Cuando se dialoga, se está en relación. Y cuando se está en relación significa que registré al otro”, afirmó. A su entender, la clave del diálogo no está únicamente en hablar sino, sobre todo, en escuchar. Escuchar, dijo, implica permitir que las palabras del otro generen algo nuevo y habiliten la posibilidad de revisar las propias certezas.

Hacia el cierre, Forbes le preguntó cuál considera que será el principal desafío para la salud mental en la Argentina durante los próximos años. La respuesta volvió sobre un concepto que atravesó toda la conversación: la necesidad de construir comunidad. “¿Cuándo vamos a reunirnos, cuándo vamos a escucharnos los unos a los otros, cuándo vamos a terminar con narcisismos empobrecedores, cuándo vamos a aceptar al otro?”, se preguntó. Para Abadi, fortalecer la confianza, los proyectos compartidos y el sentido de comunidad será una condición indispensable para mejorar la salud mental colectiva y construir una sociedad más sana.

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