Cristian Iuliano fundó Saphirus en 2010 en un garage. Quince años después, la compañía de aromatizantes se prepara para dar un nuevo salto: ultima detalles para poner en marcha su planta propia en Florida Oeste, un proyecto en el que invirtió US$ 3 millones y que le permitirá internalizar parte de la producción.
La empresa, que hoy vende entre 57 y 60 millones de unidades al año, proyecta alcanzar los 65 millones en 2026, impulsada por una combinación de mayor capacidad productiva, nuevas alianzas comerciales y una demanda que no deja de crecer.
“La estrategia siempre fue liderar la categoría de aromatización”, asegura Iuliano. Ese objetivo se sostiene sobre un modelo de alto volumen y márgenes acotados: “Ganamos muy poquito, pero vendemos millones de unidades todos los meses”.
El crecimiento de Saphirus fue sostenido pero con hitos claros. De una oficina de 4x4 metros, pasó a un primer galpón de 600 m2 y hoy opera en un predio de 33.000 m2, donde concentra stock, oficinas y producción. “Nos mudamos hace poco más de un año. La nueva línea de producción que sumamos estará operativa en los próximos dos meses”, explicó.
La nueva planta de aerosoles, clave para dejar de depender de terceros, ya tiene toda la maquinaria instalada. Solo restan autorizaciones para su puesta en marcha total, prevista antes de mitad de año.
Mientras tanto, la demanda obliga a acelerar el ritmo: la empresa amplió su jornada productiva de 12 a 15 horas diarias, de lunes a viernes.
Volumen y red propia
Con casi 300 empleados y más de 730 SKUs activos en más de 40 líneas, Saphirus sostiene su negocio en una red comercial propia, lejos de las grandes superficies.
El modelo se apoya en distribuidores y en los Centros de Distribución Exclusivos (CDE), que hoy suman 22 en todo el país y más de 103 locales exclusivos. “Apostamos a respetar la cadena comercial. No queremos ir a góndola porque iría en contra del sistema”, explica Iuliano. De hecho agrega “No queremos que nos manejen el negocio los grandes retails”.
El salto: Disney y el fútbol
En paralelo al crecimiento productivo, la empresa avanza en una estrategia de marketing más ambiciosa. Tras haber incursionado en televisión con Gran Hermano y con el fútbol, con su sponsoreo a Vélez, ahora da un paso más: cerró una alianza con Disney para el desarrollo de productos licenciados.
El acuerdo marca un punto de inflexión en la construcción de marca y abre la puerta a nuevos públicos. Como próximo movimiento, la compañía también trabaja en acuerdos con clubes de fútbol, con el objetivo de profundizar su llegada a un segmento más amplio y diversificar su posicionamiento. @@FIGURE@@
El crecimiento reciente también se explica por el salto que dejó la pandemia: Saphirus pasó de vender 1 millón de unidades mensuales a 3 millones, triplicando su piso.
Hoy, con picos que superan los 5 millones mensuales, la compañía busca sostener ese volumen con eficiencia operativa y diversificación. A la línea de aromatizantes suma nuevas apuestas como productos de limpieza (Shiny), repelentes (Red On) y perfumes “dupe”.
Con la nueva planta a punto de entrar en funcionamiento y alianzas estratégicas en marcha, Saphirus apuesta a consolidarse como uno de los jugadores más relevantes del consumo masivo, sin abandonar el modelo que la hizo crecer: volumen, red propia y adaptación constante.