Mike Santos en Forbes Studio: Lecciones del Unicornio 12 sobre cripto y el impacto de la IA en finanzas, empleo y crianza
Fundó y vendió Technisys a SoFi donde aún trabaja. Su visión optimista y cautelosa sobre la Intelignacia Artificial en nuestras vidas. Por qué el bitcoin “ya no es una zanahoria”, en que otras cripto invierte y cómo superó el mayor obstáculo de su vida.

Alex Milberg Director

Miguel Santos, más conocido como Mike, fundó el unicornio número 12 de la Argentina y hace cuatro años se integró, vía un “merge” por intercambio de acciones, a SoFi para impulsar un proyecto aún más ambicioso que el que había construido: empujar una banca digital líder y una plataforma para terceros basada en su tecnología. En Líderes Unplugged, habla de por qué la “vida después de la venta” fue, en realidad, más trabajo que antes; el lado B del emprendedor; la convergencia entre cripto y finanzas tradicionales y el impacto de la inteligencia artificial en la industria y en la educación. 

Mike, gracias por estar acá. ¿Cómo fue el lunes, tu primer lunes después de que vendiste la empresa?

Muchas gracias por invitarme. Te digo, para mí fue súper natural, fue muy parecido al día anterior, honestamente. Porque en realidad nosotros, de por sí no fue una venta tradicional. Nosotros recibimos una oferta del equipo de SoFi para unirnos a su proyecto, que era súper ambicioso: construir una de las bancas digitales líderes del mundo y proveer una plataforma a su vez para terceros muy potentes basada en nuestra tecnología. Decidimos unirnos a ese proyecto, con lo cual, de alguna manera, las dos compañías se sumaron. Eso fue más un merge, de hecho lo fue por intercambio de acciones. Y nos metimos en un proyecto que es más ambicioso que el nuestro. Con lo cual, al segundo día yo tenía más trabajo que el día anterior. No cambió mucho la vida en ese sentido. @@FIGURE@@

En todos estos años de camino hasta la fusión, ¿cuál fue el momento más difícil?

Momentos difíciles hubo muchos. Con mis otros fundadores y el resto del equipo, tuvimos momentos de crisis. Por supuesto, algunas relacionadas con la macro alrededor del 2000. Después también la crisis financiera. Nos afectó bastante. Y después algunas cosas propias: el crecimiento. Recuerdo el momento en que ingresó Intel y eso hizo que nuestras ventas aumentaran mucho. Y por supuesto, ese incremento de ventas hizo que el delivery de las mismas se complicara mucho y fue un período de alta transpiración. Pero te diría que en general fue un camino bastante predecible de crecimiento muy sostenido.

¿La reacción fue la misma en la primera crisis que en la última? A nivel personal, ¿cómo lo viviste?

No, no. Las primeras crisis nuestras fueron bastante más chicas y estábamos bastante solos. La compañía fue boostrapeada por casi 12 años hasta que levantamos capital. Mientras tanto, estábamos solos y esas crisis eran más pequeñas, pero quizás más dolorosas: nos veíamos más solos y reinventando la rueda en cuanto a la gestión de la compañía, sobre todo. Y también innovando con una solución disruptiva en un mercado que no existía. @@FIGURE@@

¿Qué hicieron distinto para que eso funcionara? ¿Por qué lograron el éxito?

En su momento nosotros juntamos dos mundos: el mundo financiero y el mundo de Internet, que era muy nuevo. Y lo hicimos muy temprano: en la época en que la gente no usaba email e “Internet no existía”. Fue algo muy innovador en un mercado muy grande. Hoy la banca digital es todo el mercado: todos los bancos tienen de alguna manera este servicio hacia los clientes. Y no todos los bancos lo pueden construir. Entonces eso ha formado un mercado muy grande para tecnológicas como lo que hicimos.

Como visionarios, ¿qué no estamos viendo hoy que en 2035 va a ser algo profundamente distinto?

Hoy hay dos tendencias muy interesantes. Una, por supuesto, la inteligencia artificial. Es un impacto dentro de la industria, tanto financiera como tecnológica. Para finanzas es súper importante. Y después otro aspecto interesante es la convergencia entre las tecnologías desarrolladas por el mundo cripto y las finanzas tradicionales. En cuanto a esta última, no estoy de acuerdo en que bitcoin o ethereum van a desplazar al sistema tradicional. Creo que eso es un discurso maximalista. Yo creo más bien al revés. El bitcoin, en particular, se ha transformado en un activo más que cualquiera puede tener, vía plataformas de entrada como los exchanges o inclusive a través de fondos como BlackRock con su ETF. Sigue siendo un activo volátil, pero es un activo que ya está regulado, que pasa por compliance, que requiere KYC. 

Entonces, si no creés en esa “zanahoria mágica”, ¿por qué invertir en Bitcoin?

Yo, por ejemplo, en mi cartera personal no tengo una posición en bitcoin muy grande hoy día. Es menor al 3%. En algún momento sí, porque obviamente participé en la primera oleada. He comprado sí, pero también he vendido. He comprado a US$ 2, a US$ 30, a US$ 60 pero también los he vendido. @@FIGURE@@

¿Y qué otras cripto te gustan y por qué?

Creo que todo lo que tenga que ver con empujar la tecnología a nuevos horizontes, como blockchains como Ethereum, como Solana, tienen su rol. A mí me gusta mucho, por ejemplo, que Ethereum haya migrado a Proof of Stake, que compromete muchísimo menos energía que el Proof of Work. Hoy está más cuestionado, porque nos estamos dando cuenta de que la energía al final es valiosa.

¿Por qué decís que la energía es la discusión?

Hoy las AI que todos usamos son grandes consumidores de energía, a través de placas  de Nvidia y otras, estructuras de data centers y conexión a Internet. Toda esa cadena de valor termina en energía pura y dura. Y hoy existen muchos proyectos alrededor del mundo montándose específicamente para soportar demandas futuras; en esos proyectos la pregunta clave es de dónde sacás energía y cuánto pagás. Nos damos cuenta que la energía es valiosa. Entonces gastártela haciendo Proof of Work… parece insensato cuando por otro lado estamos ávidos de energía para soportar todo lo que se viene.

Hablemos del impacto de la IA en la industria financiera. ¿Qué está pasando hoy?

Por un lado, las instituciones financieras modernas están haciendo uso de IA para atención al cliente de forma automática: la misma que está en el call center, solución de problemas automáticos. Hoy estamos viendo que estas soluciones pueden resolver el 80% al 85% de los problemas de manera automática, sin intervención humana. Otro aspecto es para análisis de riesgo: tanto riesgo crediticio como modelos de riesgo en tiempo real. Si alguien está usando tu tarjeta en Polonia, hay un sistema que detecta que no es un uso normal y te lo rebota instantáneamente, en vez de que tengas que hacer el reclamo después. Todo lo que es monitoreo de transacciones en tiempo real, no solo con tarjeta, también transferencias internacionales, pagos a proveedores, se hace con AI detectando patrones anómalos o normales y ahorrando tiempo de resolución de problemas. Y después, la adopción para el desarrollo de software es enorme. @@FIGURE@@

¿Y eso cómo baja a las organizaciones?

Hoy hay como un mandato, en esta compañía y en muchas otras, de que todas las personas tienen que empezar a usarlo. Porque seguramente van a poder mejorar la productividad de la función que ejecutan, cualquiera sea. Había una estadística de Microsoft: la productividad puede ser cinco veces. Se puede leer como “cinco veces más”, o como “hacer lo mismo con el 20% de la capacidad humana”. Ahí aparecen cuestionamientos filosóficos, pero en general vamos hacia un mundo de hiperproductividad más que uno de fracturas.

En inversiones: ¿qué valor aporta hoy un humano? ¿La IA reemplaza al analista?

Yo creo que todavía el ser humano aporta bastante valor. Sobre todo en la generación de confianza. Y también en acompañar a otros seres humanos: comprar una casa, suscribir una hipoteca, hacer una inversión, comprar acciones. Y sí, en parte puede reemplazar tareas, pero no es tanto reemplazar como apalancar. Los matemáticos, actuarios, analistas pueden hacer cosas mucho más potentes ayudados por modelos. El desafío es cómo hacer que la gente se apalanque en estos modelos para ser más productiva.

Vos estás muy interesado en educación. ¿Qué te preocupa ahí?

Me preocupa bastante, desde mi rol de padre: tengo hijos de 15 y de 11. Me interesa cómo la AI va a afectar su desarrollo: cómo aprenden, cómo estudian y cómo crecen. Me metí bastante con el tema de educación desde el punto de vista de compañías que ayudan en educación y también estoy metido en la creación de un fondo de becas para ciencias exactas. Y participo en un estudio en el IE, la escuela de negocios de España, sobre cómo la AI afecta a alumnos de educación terciaria, en este caso. @@FIGURE@@

¿Qué están viendo en esos primeros resultados?

Los primeros resultados muestran que una cantidad de alumnos se ve afectada negativamente: por la ley del menor esfuerzo ponen la AI a hacer lo que deberían hacer ellos. Y de alguna forma pierden capacidad de análisis y pensamiento crítico porque descansan en la AI para cosas que requieren entrenamiento. Mientras que hay otro sector de alumnos que la usa para apalancarse y obtener resultados más potentes: investigar más en menos tiempo y aprender mejor. Entonces hay una especie de brecha que se está generando, y es medianamente preocupante. Santiago Bilinkis suele dar un ejemplo con Google Maps. La estadística y el efecto es que personas que nunca pasaron un mapa o no saben obtener direcciones sin Google Maps o Waze no desarrollan el sentido de la ubicación. No se pueden ubicar. Y pasó en Madrid con el apagón: gente bloqueada, sin saber a dónde ir. Imaginate ese mismo efecto, pero con herramientas de uso general como la AI.

En tu casa, ¿cómo es la política con pantallas?

Es muy restrictiva. Yo me defino como un optimista tecnológico. Cuando nació mi primera hija, ella tuvo un iPad en la mano muy pronto. Y después se lo sacamos. Nos dimos cuenta que fue un error con mi pareja. Se lo sacamos como a los cuatro o cinco años. Y nos fuimos hacia una política de no uso de pantallas. De hecho, mi hija fue la última en tener un teléfono móvil en su curso, con 13 años, porque se empezó a quedar fuera de coordinaciones en grupos que se realizaban a través de esa vía. Hoy vas a un restaurante y ves chicos de 7 u 8 años con un teléfono para que no molesten. Es triste, pero súper común.

¿Y con el gaming?

Aceptamos el gaming, pero creamos un espacio especial: un playroom con una buena tele, una PlayStation, y juegos que compraste y no tienen incentivos a compras adicionales. Una vez que lo pagaste, no te están tratando de vender cosas, no te están tratando de enganchar con recompensas y ese circuito dopamínico. Los permitidos son como un ritual: nos sentamos a jugar y hay juegos que te obligan a pensar, que usa pensamiento lateral para resolver escenarios. Lo juegan los dos, y como da un poco de miedo, juegan juntos. @@FIGURE@@

¿Cómo se lo tomaron tus hijos?

Bien. A punto tal que nos tienen cortitos con las pantallas. En la mesa, por ejemplo, te dicen “el teléfono en la mesa no, papi”. O te miran el promedio de uso y si son más de 2 o 3 horas te dicen “che, estás adicto”.

¿Y vos cómo manejás esa adicción?

Más o menos. No me defino como un tipo demasiado sano: lo uso más de lo que debería. Pero trato de que cuando tengo que hacer algo que requiere análisis, me siento en una compu con tiempo y lo programo. Y hace mucho desactivé todas las notificaciones. Y trato de usar aplicaciones que realmente te entreguen valor y no sean distractivas: esas mejor ni tenerlas instaladas.

Con IA: ¿sos de los que abren todo, datos personales, correos, para personalizar? ¿O sos precavido?

Más lo segundo. Hoy estoy más prudente por temas de seguridad y trato de usar distintas IA. @@FIGURE@@

¿Qué aplicación te cambió la vida en los últimos dos años, en lo personal?

El uso de ChatGPT. Siempre lo digo: creo que todavía no es inteligencia artificial real a nivel de conciencia o razonamiento creativo donde se genera conocimiento nuevo. Pero lo que hemos logrado a nivel de unidades de cómputo es que todo el conocimiento humano se vuelva computable y accesible en 3, 4, 5 segundos. Tener a mano una herramienta que te da la “verdad estadística” sobre un tema: la respuesta con más probabilidad de ser cierta.

¿Cuándo imaginás que exista una superinteligencia?

Si uno proyecta mucho más tiempo, 20, 50, 100 años… en algún momento alguien va a descubrir cuál es la magia que se hace en el neocórtex y se va a dotar a estos modelos de un sistema diferente que pueda desarrollar conocimiento nuevo, crear y tener conciencia de sí mismo. Yo tengo una apuesta con un amigo hecha en 2016: yo había dicho 25 años, en 2041. La apuesta ya se la gané porque con GPT y demás habíamos definido parámetros —como pasar la prueba de Turing y sostener una conversación— que ya pasaron. Pero podría sostener que en el 41 alguien va a descubrir con ayuda de estas herramientas cómo funciona esto y crear una ASI: una inteligencia distinta a la humana, superior en potencia de razonamiento. Y ahí sí es difícil aventurar qué va a pasar.

¿Más esperanza o más preocupación?

Sigo siendo optimista. Creo que estas tecnologías pueden ayudar a mejorar cómo vivimos y las relaciones entre los seres humanos. Pero también es preocupante, porque evidentemente estas brechas pueden existir o van a existir, y tenemos que tomar estrategias para cerrarlas.

Te hago dos preguntas más personales. La primera: de todos los obstáculos que tuviste en tu vida, ¿cuál fue el más difícil de superar?

Me defino como un tipo con bastante privilegio. No tuve grandes obstáculos, situaciones complejas o terribles: relaciones con padres, enfermedades, accidentes… tuve bastante poco de eso. Creo que el obstáculo personal más fuerte fue a los 40: una crisis existencial que se manifestó como problemas para dormir, ansiedad… el típico cuadro del burnout de un emprendedor. Lo superé con un año largo de terapia, entendiendo mejor qué quería, a dónde iba, para qué lo hacía, y pudiendo graduar el nivel de energía que estaba poniendo.

¿Qué fue lo que cambiaste en ese proceso?

Reaprender procesos cognitivos que uno da por automáticos: la administración de la exigencia propia y ajena, el perfeccionismo, las relaciones con los demás… con seres queridos, colaboradores, amigos. Lo empecé a ver de otra manera, con un poco de ayuda. Te queda más consciente: como un “metayo” que te va diciendo “acordate que esto mejor hacerlo así”.

Y la última: de todas las cosas que existen en la vida, ¿de cuál estás más orgulloso?

La familia. La forma de vivir en aventura permanente que tenemos. Creo que eso es lo que más orgullo me da.