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Forbes Argentina
Los cofundadores de Oxide, Steve Tuck (izquierda) y Bryan Cantrill (derecha).
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Los cofundadores de Oxide, Steve Tuck (izquierda) y Bryan Cantrill (derecha).
(Cortesía de Oxide).

Les dijeron que su idea era una "misión suicida": siete años después, su empresa vale US$ 6.000 millones

Rashi Shrivastava

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Hace siete años, Oxide apostó por un modelo de negocio arriesgado: que las empresas optaran por tener su propia infraestructura informática, en lugar de alquilarla a proveedores como AWS. Ahora, ante el crecimiento de la demanda de inteligencia artificial y la escasez de capacidad de procesamiento a nivel mundial, esa decisión empieza a dar resultados.

11 Octubre de 2026 06.30

Comprar es más barato que alquilar, tanto si se trata de una vivienda como de los grandes equipos informáticos que necesitan las empresas para desarrollar sus negocios. Esa fue la apuesta multimillonaria que hicieron Steve Tuck y Bryan Cantrill en 2019, cuando fundaron Oxide.

Actualmente, la startup, con sede en Emeryville, California, desarrolla sistemas de hardware y software integrados en racks que las empresas pueden instalar en sus propios centros de datos. De esta manera, pueden contar con su propia infraestructura informática en lugar de alquilar servicios de computación en la nube a grandes proveedores como Amazon, Google y Microsoft.

En aquel momento, la decisión iba a contracorriente de la tendencia del mercado. Cada vez más empresas trasladaban sus datos y sistemas a la nube pública, un modelo en el que gigantes como AWS y Azure ofrecen acceso a recursos informáticos a través de internet. En este sistema, distintas compañías utilizan una misma infraestructura de hardware, aunque sus datos permanecen separados.

Según la consultora Gartner, el mercado mundial de la nube pública alcanzó los US$ 240.000 millones en 2019. El año pasado, esa cifra ascendió a US$ 720.000 millones. Actualmente, cerca del 50% de los datos empresariales del mundo se almacena en la nube pública, según una encuesta reciente. En contraste, el gasto en infraestructura de nube privada fue de apenas US$ 20.000 millones en 2019 y se estima que alcanzó los US$ 60.000 millones en 2025, de acuerdo con IDC.

Sin embargo, Tuck y Cantrill, ambos con una larga trayectoria en la industria del hardware, estaban convencidos de que las empresas seguirían interesadas en utilizar equipos propios para gestionar parte de sus operaciones. "La economía de la nube pública no es sostenible a largo plazo ni a gran escala", afirmó a Forbes Cantrill, de 52 años, cofundador y director de tecnología de Oxide.

SE PUEDE USAR/Oxide - Fuente: Oxide
Oxide desarrolla servidores que las empresas pueden instalar en sus propios centros de datos sin depender de la nube pública  (Créditos: Oxide).

Esa visión cobra todavía más importancia en la actualidad. Con el avance de la inteligencia artificial, las empresas desarrollan y utilizan más software que nunca, por lo que necesitan contar con una capacidad de procesamiento confiable, segura y disponible de manera permanente. En este contexto, Oxide busca ofrecer una alternativa que les permita controlar los costos cada vez más elevados de los servicios en la nube, disponer de capacidad de procesamiento sin depender de la escasez mundial de recursos informáticos y mantener un mayor control sobre los datos confidenciales que prefieren conservar dentro de sus propias instalaciones.

Según Tuck, CEO de Oxide, la startup está experimentando un fuerte crecimiento de la demanda, impulsado en parte por lo que define como el "superciclo de computación de la inteligencia artificial". Actualmente, la compañía envía 200.000 servidores al mes, frente a los 10.000 que distribuía un año atrás. Además, ya es rentable y registra ingresos de cientos de millones de dólares, cuando hace apenas 12 meses facturaba unos pocos millones.

Sin embargo, Oxide prefirió no revelar sus cifras exactas de facturación. Entre sus clientes se encuentran el Laboratorio Nacional de Idaho, la empresa de cohetes Stoke Space y la firma de operaciones financieras cuantitativas Jump Trading. Según Tuck, las compañías de sectores altamente regulados, como la defensa y las finanzas, valoran especialmente la mayor seguridad y el control que ofrece su tecnología. El ejecutivo también aseguró que uno de sus clientes es un laboratorio de inteligencia artificial de primer nivel, aunque evitó revelar su identidad o brindar más detalles.

El viernes, Oxide anunció que recaudó US$ 445 millones en una ronda de financiación Serie D, que elevó su valoración a US$ 6.000 millones. La ronda estuvo liderada por Eclipse Capital, una firma de capital de riesgo que invierte en startups vinculadas a industrias físicas, y contó con la participación de Atreides Management y AMD Ventures, además de inversores que ya respaldaban a la compañía, como Jane Street

Según Tuck, una empresa de tecnología de defensa logró reducir sus costos en más de un 70% al utilizar los sistemas de Oxide. El ejecutivo explicó que ejecutar una carga de trabajo en los equipos de la compañía, instalados en los centros de datos del propio cliente, tenía un costo de US$ 0,06 por hora, frente a los US$ 0,26 por hora que cobra AWS por utilizar sus servidores.

Aunque gestionar servidores propios en centros de datos puede resultar más económico y seguro, poner en funcionamiento toda esa infraestructura no es sencillo. Tradicionalmente, las empresas que construyen sus propios centros de datos deben trabajar con decenas de proveedores para integrar los distintos componentes, desde placas de circuitos hasta sistemas de redes y almacenamiento de datos. "El resultado final es una especie de Frankenstein de infraestructura propia que no termina de satisfacer a ninguna de las áreas involucradas", explica Seth Winterroth, inversor inicial de Oxide y socio de Eclipse.

La principal ventaja de Oxide es que ofrece un sistema que integra en una única solución los distintos componentes de hardware y software que las empresas necesitan. "Antes de Oxide, la única alternativa era construir un sistema complejo de cinco capas, algo difícil de gestionar, ineficiente y que requería una gran cantidad de trabajo manual para funcionar", señala Tuck.

Los cofundadores de Oxide, Steve Tuck y Bryan Cantrill, se conocieron en 2010, cuando trabajaban en Joyent, una empresa de computación en la nube que fue adquirida por Samsung en 2016. Antes de eso, Tuck había trabajado durante ocho años como ejecutivo de ventas en Dell, mientras que Cantrill se había desempeñado durante más de una década como ingeniero destacado en Sun Microsystems, compañía que fue comprada por Oracle por US$ 7.400 millones.

Oxide Computer Company
Los sistemas de Oxide integran hardware y software para reducir costos y ofrecer mayor control sobre la infraestructura informática  (Crédito: Oxide).

En 2017, cuando Meta presentó sus nuevos racks de servidores durante la cumbre anual del Open Compute Project, ambos se preguntaron dónde podían comprarlos. "Resultó que, a pesar de toda esa innovación, los equipos no estaban a la venta. Esa tecnología estaba fuera de nuestro alcance", recuerda Tuck. Dos años después, en 2019, decidieron desarrollar su propia solución.

Sin embargo, cuando presentaron su proyecto a inversores de capital de riesgo en 2019, se encontraron con numerosos rechazos. Uno de ellos descartó la propuesta apenas 45 segundos después de que comenzaran a explicarla, mientras que otro emprendedor calificó a la compañía como una "misión suicida".

En aquel momento, la idea de que las empresas quisieran tener su propia infraestructura informática resultaba difícil de comprender, especialmente en un contexto en el que el negocio del software como servicio (SaaS) ofrecía elevados márgenes de beneficio. "Era una época de auge del SaaS y tratábamos de explicarles que ese software tenía que ejecutarse en algún lugar, y que no necesariamente debía ser en la nube pública", recuerda Cantrill. Desde entonces, Oxide consiguió recaudar cerca de US$ 800 millones en financiación.

A pesar del crecimiento de los ingresos y la valuación de Oxide, todavía no está claro si la apuesta de sus fundadores tendrá éxito a largo plazo. Los gigantes de la nube, como Amazon y Google, continúan expandiendo sus negocios impulsados por la demanda de inteligencia artificial. Al mismo tiempo, nuevos proveedores especializados en infraestructura de IA, conocidos como neoclouds, entre ellos CoreWeave y Crusoe, están ganando terreno al ofrecer capacidad de procesamiento en alquiler a costos mucho más bajos.

Incluso Tuck reconoce que tener infraestructura propia no es una solución adecuada para todas las empresas, especialmente para las más pequeñas. A esto se suma otra limitación: los servidores de Oxide todavía no incorporan unidades de procesamiento gráfico (GPU), sino que utilizan procesadores CPU de AMD. Aunque algunas tareas de inteligencia artificial, como la navegación web, pueden ejecutarse con CPU, los procesos más exigentes, como el entrenamiento de modelos, requieren GPU. Cantrill asegura que la compañía tiene previsto incorporar esta tecnología, pero que todavía está buscando al socio adecuado para hacerlo. "Apoyamos mucho a AMD", señala.

*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com.

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