Marzo fue uno de los meses más agitados de la gestión de Horacio Marín al frente de YPF, con tres viajes consecutivos a los Estados Unidos en búsqueda de acelerar el proyecto que más lo obsesiona y que se puso como meta desde el día uno de su administración: la exportación de gas natural licuado (GNL).
Luego de visitar Nueva York en dos oportunidades, ahora visitó Houston para atender al CERA Week, el mayor evento de energía global que, en esta edición, tuvo a la Argentina como uno de los países protagonistas por la búsqueda del mundo de diversificar sus proveedores energéticos ante la crisis de abastecimiento de Medio Oriente.
“A mí no me gusta decir que la guerra beneficia, porque es algo no deseable. Pero terminada la guerra, se va a acelerar el GNL de Argentina en una forma que no se imaginan. Tenemos un proyecto muy robusto, que tiene buena economía, tiene el RIGI y está lejos de los conflictos internacionales. Te pone en una posición de proveedor seguro tan grande que empuja mucho la negociación de los proyectos”, adelantó desde la capital petrolera de los Estados Unidos, donde recibió a un grupo de periodistas argentinos, dentro de los que se encontraba Forbes.
Bajo ese análisis, el cambio más inmediato sería la anticipación de la tercera fase del proyecto que siempre estuvo en la hoja de ruta, pero que todavía no está confirmada. “Yo empujaba mucho para que se logre el salto de 12 a 18 millones de toneladas. Era lógico que pase un tiempo entre uno y otro, pero ahora podría darse mucho más rápido”, puntualizó.
Ese paso representaría pasar de dos a tres barcos licuefactores y volver al nivel de producción contemplado cuando Shell todavía era parte de la iniciativa. A pesar de que Marín sigue sosteniendo que no se necesita incorporar un cuarto socio para poder reemplazar a Shell y llegar a los 18 millones de toneladas (MTPA) de exportación de GNL, reconoció que están negociando con una nueva compañía y que la intención era anunciarlo en esta edición del CERA Week, como había anticipado Forbes.
“Por el momento somos tres socios y podemos hacerlo solos. Si hay un cuarto se verá en el próximo tiempo. Hemos tenido conversaciones con una empresa, sería un socio muy relevante y el único que estaríamos dispuestos a sumar. Si hay uno más es ese solo, ningún otro”, clarificó.
Como explicó este medio, se trataría de MidOcean Energy, un vehículo de inversión perteneciente al fondo institucional EIG, con participación de Saudi Aramco -la mayor petrolera del mundo- y del gigante japonés Mitsubishi, aunque Marín se aferra a los pasos institucionales y evita ponerle nombre a ese potencial nuevo socio.
La mayor iniciativa exportadora de Vaca Muerta tiene como próximo objetivo la búsqueda de financiamiento por cerca de 16.000 millones de dólares, donde participará un conjunto de bancos y agencias de crédito a la exportación (ECAs).
“El Project Finance tenés que tener todos documentos para empezar las negociaciones. Estamos trabajando para que sea a fines de abril y el FID (la decisión final de inversión) a fines de año”, agregó.
El impacto en los combustibles y el futuro de la acción
“Ya antes de la guerra, teníamos previsto tener el mayor EBITDA de la historia de YPF para este año. Con precios que se estabilicen en 80 dólares después de la guerra, eso va a crecer muchísimo más. Pero es difícil estimar el precio del crudo”, destalló sobre cuánto se beneficiaría la compañía en términos bursátiles.
En cuanto al traslado al surtidor, Marín sigue sosteniendo que quiere esperar al término del conflicto en Medio Oriente para tener un escenario más claro respecto a donde debe situarse el valor de los combustibles.
“Personalmente creo que estamos haciendo las cosas bien, mirando mucho al consumidor, no impactando a las empresas del upstream, sin especular. Para lo que es marzo, estoy freezando la situación de febrero. Estoy como en un escenario pre guerra”, concluyó, aunque no quise definir cuál es el deadline para seguir sosteniendo esta contención de precios y que la suba transitoria se transforme en permanente.