Las acciones argentinas completaron a fin de mayo su mejor semana en seis meses y consolidaron un fuerte rebote que volvió a entusiasmar al mercado. Junio arrancó también con el pie derecho, En la pimera jornada del mes, el Merval anotó una suba de 2,2% en pesos y de 2,1% en dólares y extendió asi la buena racha,
El rally se apoya en una combinación de mejores balances corporativos, una baja sostenida del riesgo país y un contexto internacional más favorable para los activos emergentes. Tanto en la bolsa porteña como en Wall Street, los papeles argentinos registraron subas destacadas, especialmente dentro del sector bancario y energético.
Específicamente, el S&P Merval logró recuperar niveles clave y volvió a superar la barrera de los 3 millones de puntos, mientras que los ADR argentinos llegaron a trepar hasta 10% en Nueva York en las últimas ruedas. Así, el índice medido en dólar CCL concluyó la semana y el mes en 2.130 puntos.
En paralelo, el riesgo país perforó nuevamente el umbral de los 500 puntos básicos, una referencia muy observada por los inversores porque refleja una mejora en la percepción sobre la deuda argentina y las posibilidades de financiamiento futuro. Según datos de mercado, el indicador de JP Morgan llegó incluso a operar en 496 puntos durante la semana.
Uno de los motores principales de la suba fue el buen desempeño del sector financiero. Los balances trimestrales de los bancos sorprendieron positivamente al mercado y generaron una fuerte recomposición de precios en acciones que venían castigadas desde comienzos de año.
Las entidades financieras acumularon avances de hasta 20% en dólares durante el último mes, con BBVA liderando las ganancias. Banco Supervielle, por su parte, protagonizó una recuperación cercana al 19% en apenas una semana.
Los analistas destacan que el mercado esperaba números más débiles por el impacto de la desaceleración económica y la compresión de márgenes financieros, pero varias entidades mostraron mejoras operativas y perspectivas más sólidas para la segunda mitad del año.
“Lo peor para el sector ya estaría empezando a quedar atrás. Comienzan a aparecer señales de recuperación en la actividad, las tasas muestran un escenario más estable que el del año pasado y eso debería ayudar a que los préstamos vuelvan a crecer con más fuerza”, detalló Lautaro Herrera, analista en Portfolio Personal Inversiones.
Además, el crecimiento del crédito privado empieza a consolidarse como uno de los principales drivers para el sector, en un contexto donde la estabilización macroeconómica favorece una recuperación gradual de la intermediación bancaria.
“El crédito bancario al sector privado argentino se duplicó desde fines de 2023, pasando del 5,2% al 12% del PBI, y el ratio crédito/depósitos alcanzó el 60% en mayo de 2026, su máximo en ocho años. El driver estructural es claro: frente al 103% de Chile y el 76% de Brasil, el margen de expansión local es enorme”, relató Martín D’Odorico, director de Guardian Capital.
A la mejora de los balances se sumó una renovada búsqueda de riesgo por parte de los inversores internacionales. Wall Street volvió a operar cerca de máximos históricos y eso favoreció especialmente a los activos argentinos, que suelen amplificar los movimientos positivos globales.
También ayudó la baja en los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense, que alivió parcialmente la presión sobre los mercados emergentes.
Dentro del panel líder, las energéticas también tuvieron una semana destacada. YPF alcanzó máximos en más de quince años impulsada por la mejora en los precios internacionales del petróleo, la expansión de Vaca Muerta y expectativas de mayores inversiones en infraestructura energética.
Otro factor que ayudó al optimismo fue la mejora en las variables financieras locales. El mercado siguió de cerca la fuerte liquidación del agro y la recuperación de reservas del Banco Central, elementos que alimentan expectativas de mayor estabilidad cambiaria y fortalecimiento externo.
En paralelo, la última licitación del Tesoro logró un rollover superior al 114%, señal interpretada positivamente por los operadores porque mostró capacidad del Gobierno para renovar vencimientos sin generar tensiones adicionales sobre el mercado de deuda.
De todos modos, los analistas advierten que la volatilidad todavía seguirá presente. El mercado argentino continúa siendo extremadamente sensible al escenario político, a la evolución de la inflación y a las condiciones financieras globales. Incluso algunos organismos internacionales alertaron esta semana sobre el riesgo de correcciones abruptas en los mercados internacionales luego del fuerte rally tecnológico observado en Estados Unidos.