Moody´s también mejoró la nota de la deuda argentina y se prevé un impacto positivo en el riesgo país
La decisión, anticipada por Forbes el mes pasado, marca un punto de inflexión en la perspectiva de los inversores internacionales respecto de la economía argentina

La decisión de Moody's de elevar la calificación soberana de Argentina de Caa1 a B3 y modificar la perspectiva de estable a positiva marca un punto de inflexión en la percepción internacional sobre la economía argentina. Más que una mejora técnica en la nota crediticia, el cambio refleja que una de las principales agencias calificadoras del mundo considera que el proceso de estabilización dejó de ser un ajuste de corto plazo para transformarse en una mejora más duradera de los fundamentos económicos del país.

En su informe, Moody's sostiene que el riesgo de incumplimiento de la deuda se redujo de manera significativa como consecuencia del avance de la estabilización macroeconómica, que ya habría superado su fase inicial. La agencia identifica un cambio en la calidad de las políticas económicas, apoyado en superávits fiscales sostenidos, una inflación en descenso y un proceso de liberalización que fortaleció la credibilidad del programa económico y redujo la volatilidad que durante años caracterizó a la economía argentina.

El organismo considera que, a diferencia de experiencias anteriores, el actual programa de estabilización no depende de medidas transitorias ni de ingresos extraordinarios de divisas. Por el contrario, señala que el principal ancla del proceso es la disciplina fiscal, acompañada por la eliminación del financiamiento monetario del déficit, la normalización gradual del régimen monetario y cambiario y un mayor ingreso de inversiones privadas. Esa combinación, afirma, permitió recuperar parte de la confianza y sentar las bases para una reactivación de la actividad económica sin recrear los desequilibrios que derivaron en la crisis de balanza de pagos de 2023.

La mejora del diagnóstico también alcanza al plano institucional. Moody's destaca avances en la situación patrimonial del Banco Central, la reducción de pasivos dentro del sector público y una mayor capacidad de las autoridades para conducir la política económica. Al mismo tiempo, considera que la desaceleración de la inflación favorece la recuperación del ingreso real y contribuye a fortalecer la confianza de consumidores e inversores. A esto se suma un paquete de reformas estructurales (entre ellas cambios laborales y procesos de desregulación) que, según la calificadora, comienzan a mejorar el clima de negocios y favorecen un modelo de crecimiento con mayor protagonismo del sector privado. En ese contexto, proyecta un crecimiento del Producto Bruto Interno de alrededor de 3,4% en 2026 y 3,5% en 2027.

Sin embargo, el informe deja en claro que el cambio de percepción sobre Argentina ya no se explica únicamente por el ordenamiento macroeconómico. Moody's sostiene que el país está atravesando una transformación más profunda de su sector externo, impulsada por el crecimiento de las exportaciones y, especialmente, por el desarrollo de la energía y la minería.

Para la agencia, Vaca Muerta dejó de representar una promesa de largo plazo para convertirse en uno de los pilares que podrían modificar estructuralmente la capacidad del país para generar divisas. A ello se suma el crecimiento de la minería y un mayor flujo de inversión extranjera directa hacia proyectos vinculados con la exportación. Moody's destaca que el régimen de incentivos para grandes inversiones (RIGI) permitió acelerar una cartera de proyectos estimada en US$141.700 millones, de los cuales aproximadamente US$45.000 millones ya se encuentran en ejecución. Además, subraya que buena parte de esas inversiones se financian mediante estructuras privadas de largo plazo, reduciendo la dependencia del endeudamiento soberano y fortaleciendo la generación futura de dólares.

La agencia también observa una mejora significativa del frente externo durante 2026. Según el informe, el Banco Central logró adquirir más de US$11.000 millones en el mercado cambiario durante la primera mitad del año sin generar tensiones sobre el tipo de cambio. Aunque reconoce que el nivel de reservas todavía continúa siendo relativamente bajo, considera que la combinación de mayores exportaciones, inversiones y mejor acceso al financiamiento redujo considerablemente los riesgos asociados a la balanza de pagos y fortaleció la capacidad del país para afrontar sus compromisos externos.

El cambio de perspectiva a positiva refleja precisamente esa visión de continuidad. Moody's considera que la combinación entre estabilización macroeconómica y fortalecimiento estructural del sector externo todavía tiene margen para seguir mejorando el perfil crediticio argentino. Si el país logra sostener la disciplina fiscal, consolidar la desinflación y transformar las inversiones anunciadas en un incremento permanente de las exportaciones y de las reservas internacionales, la calificación podría volver a mejorar en los próximos años.

La calificadora, no obstante, evita presentar un escenario exento de riesgos. El informe dedica un apartado importante a las elecciones presidenciales de 2027 y reconoce que la incertidumbre política sigue siendo uno de los principales condicionantes de la nota soberana. Sin embargo, introduce un cambio de tono respecto de evaluaciones anteriores. Moody's considera que el abanico de políticas económicas posibles es hoy más reducido que en otros ciclos electorales y que existe una mayor aceptación social de la disciplina fiscal y de la estabilidad macroeconómica. A su juicio, incluso una futura administración enfrentaría incentivos más fuertes para preservar buena parte de las reformas implementadas, especialmente considerando la creciente importancia económica de las inversiones en energía y minería.

De todos modos, advierte que un eventual giro hacia políticas más intervencionistas o una reversión significativa de las reformas podría deteriorar nuevamente la confianza de los inversores, frenar el ingreso de capitales y afectar la acumulación de reservas, poniendo en riesgo los avances alcanzados durante los últimos años.

En definitiva, la mejora de la calificación no representa solamente un reconocimiento al ajuste fiscal ni a la desaceleración de la inflación. Para Moody's, Argentina comienza a exhibir un cambio más profundo, apoyado en una economía más equilibrada, una mayor previsibilidad de las políticas públicas y un sector exportador con capacidad de modificar de manera estructural la disponibilidad de divisas. La agencia considera que el país todavía enfrenta desafíos importantes, pero entiende que la etapa del ajuste inicial quedó atrás y que comienza un período en el que la consolidación de las reformas y el desarrollo de sectores estratégicos serán determinantes para definir si Argentina puede continuar escalando en la evaluación del riesgo soberano.