Por primera vez en varios años, una de las principales casas de Wall Street vuelve a hablar de Argentina en clave de oportunidad y no solo de riesgo. En su último informe de estrategia de crédito soberano para América Latina, Morgan Stanley ubica al país entre los nombres preferidos dentro del universo de deuda de alto rendimiento, junto a Ecuador, en un contexto regional marcado por una mayor alineación política y financiera con Estados Unidos.
La recomendación no pasa desapercibida: Argentina sigue calificada en la franja más baja del espectro crediticio, pero aun así el banco considera que el escenario positivo (el llamado “bull case”) ya está en marcha. La lectura de Morgan Stanley parte de un diagnóstico concreto: el frente fiscal muestra señales de ordenamiento, la agenda de reformas avanzó más rápido de lo que el mercado esperaba y las perspectivas de crecimiento e inversión dejaron de deteriorarse.
Uno de los factores que el informe subraya con mayor énfasis es el respaldo externo. El apoyo explícito de Estados Unidos aparece como una pieza central del nuevo equilibrio, no solo por su impacto político, sino también porque refuerza la percepción de un “respaldo financiero” que mejora el atractivo del crédito argentino frente a otros emisores de riesgo similar. En Wall Street, ese apoyo se traduce en una mayor disposición a volver a mirar al país como un candidato a normalizar su relación con los mercados internacionales.
En el plano cambiario y monetario, Morgan Stanley destaca las modificaciones introducidas en diciembre en el esquema de bandas cambiarias y el renovado foco oficial en la acumulación de reservas. Según el banco, estas decisiones atacan de manera directa algunas de las principales preocupaciones de los inversores: la sostenibilidad del régimen cambiario y la capacidad del Banco Central para recomponer su posición externa. Ese giro, agregan, debería facilitar una segunda revisión del programa con el FMI sin mayores sobresaltos.
El informe va un paso más allá y plantea un escenario que hasta hace poco parecía lejano: la posibilidad de que Argentina recupere el acceso al mercado internacional de capitales antes de lo previsto. Morgan Stanley no descarta que ese regreso pueda adelantarse incluso a la primera mitad de 2026, siempre que se mantenga la actual consistencia macroeconómica y el vínculo con los organismos multilaterales.
Desde el punto de vista estrictamente financiero, la preferencia del banco se concentra en el tramo largo de la curva de bonos en dólares. En particular, señala al bono con vencimiento en 2038 como el instrumento con mejor relación riesgo-retorno, al considerar que los títulos más cortos ya reflejan gran parte de las mejoras esperadas. También ve valor en el mercado de seguros contra default (CDS) y mantiene una mirada positiva sobre los warrants atados al crecimiento, que podrían beneficiarse de una eventual normalización macro y de avances en el frente legal. @@FIGURE@@
La visión optimista, sin embargo, no ignora los riesgos. Morgan Stanley advierte que un déficit de cuenta corriente mayor al anticipado o una percepción de sobrevaluación cambiaria que limite la demanda de activos en pesos podrían volver a tensionar el escenario. En otras palabras, el banco no habla de una historia cerrada, sino de una oportunidad que sigue siendo frágil y altamente dependiente de la continuidad de las políticas actuales.
En síntesis, el mensaje que llega desde Wall Street es claro: Argentina dejó de ser solo un caso extremo dentro del universo emergente y volvió a entrar en el radar de los grandes inversores globales. El entusiasmo es cauteloso, pero real. Para Morgan Stanley, el país empieza a reunir las condiciones necesarias para que el mercado vuelva a creer, aun sabiendo que el margen de error sigue siendo mínimo.