Perú votó, pero el mercado sigue sin certezas: Barclays advierte por una transición marcada por la fragmentación
Aun con balotaje definido, Perú seguirá expuesto a la incertidumbre: la dispersión del voto y un Congreso fragmentado anticipan una transición con escasa gobernabilidad y riesgos persistentes.

La elección presidencial en Perú dejó una señal clara y otra inquietante. La primera: ningún candidato logró acercarse a una mayoría suficiente y el país deberá definir a su próximo presidente en una segunda vuelta. La segunda: incluso cuando se conozca el resultado final, la inestabilidad política podría continuar. Esa es la principal lectura del nuevo informe de Barclays, que analiza el escenario abierto tras la primera ronda electoral.

Según el banco británico, la candidata de centroderecha Keiko Fujimori aparece encaminada a ingresar al balotaje, aunque el segundo lugar seguía indefinido al momento de la publicación del reporte. Los retrasos en el conteo, la extensión de la votación en algunos distritos y la extrema dispersión del voto impidieron una definición rápida, alimentando la incertidumbre en un país que arrastra varios años de tensión institucional.

Una elección sin ganador claro

Los datos preliminares mostraban a Fujimori al frente con cerca del 17% de los votos. Detrás aparecían Rafael López Aliaga y Jorge Nieto, aunque con una diferencia demasiado estrecha como para considerarla definitiva. Barclays remarca que buena parte de las mesas escrutadas correspondían a Lima, una región históricamente más inclinada hacia opciones de derecha, lo que podía sesgar la foto inicial del recuento.

En contraste, zonas con mayor respaldo a candidatos de izquierda avanzaban más lentamente en el procesamiento de votos. Esa disparidad llevó a la entidad a tomar con cautela cualquier conclusión apresurada sobre quién acompañará a Fujimori en la segunda vuelta.

Congreso fragmentado y poder débil

Más allá de quién gane la presidencia, el foco del informe está puesto en la gobernabilidad. Barclays sostiene que el próximo mandatario heredará un mandato débil y deberá convivir con un Congreso altamente fragmentado, lo que complica la posibilidad de construir mayorías estables para impulsar reformas o sostener una agenda económica consistente.

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La advertencia no es menor. Perú atravesó en los últimos años una sucesión de presidentes, conflictos entre poderes, intentos de destitución y protestas sociales que deterioraron la previsibilidad institucional. El resultado de esta elección, lejos de cerrar ese ciclo, podría prolongarlo.

Qué mira el mercado

Para los inversores, no todos los escenarios lucen iguales. Barclays considera que una segunda vuelta entre candidatos identificados con posturas promercado sería interpretada como una salida relativamente amigable para los activos peruanos. En ese caso, el mercado podría valorar cierta continuidad macroeconómica y una menor probabilidad de giros bruscos en política económica.

Sin embargo, si avanzaran candidatos con perfiles más intervencionistas, el tono cambiaría. El reporte menciona particularmente a Roberto Sánchez y Ricardo Belmont, a quienes vincula con propuestas de mayor participación estatal, cercanía con parte de la agenda del expresidente Pedro Castillo y la idea de convocar una asamblea constituyente para reformar la Constitución. Para el mercado, esas alternativas implicarían una dosis extra de cautela.

El desafío de Fujimori

Aunque Fujimori parece haber consolidado un núcleo duro suficiente para volver a una definición presidencial, Barclays subraya que la segunda vuelta presenta obstáculos propios. Sería su cuarta participación en un balotaje nacional y, pese a representar una agenda favorable al mercado, sigue siendo una figura fuertemente polarizante. @@FIGURE@@

Ese factor ya jugó en su contra en elecciones anteriores: le permitió sostener una base sólida, pero le dificultó ampliar consensos más allá de sus votantes habituales. El interrogante vuelve a repetirse: alcanzar el balotaje puede no ser lo más difícil, ganar y gobernar, sí.

La conclusión del informe es que el problema de Perú no termina con el conteo de votos. La incertidumbre electoral puede resolverse en semanas, pero la incertidumbre política amenaza con durar bastante más. Para un mercado acostumbrado a distinguir entre ruido pasajero y riesgo estructural, ese matiz resulta decisivo.

*Imagen de portada: https://commons.wikimedia