El riesgo país argentino cayó hoy a la zona de los 433–435 puntos básicos, su nivel más bajo desde 2018, impulsado por la mejora en la calificación de deuda soberana otorgada por S&P y Fitch. Este retroceso abre la discusión sobre un eventual regreso de la Argentina a los mercados internacionales de crédito, mientras las acciones en Wall Street cerraron con resultados mixtos para los ADR locales.
La jornada financieraestuvo marcada por un entusiasmo renovado en torno a los activos argentinos. El índice de riesgo país, elaborado por JP Morgan, retrocedió hasta los 433 puntos básicos, un nivel que no se veía desde abril de 2018. La caída se explica principalmente por la decisión de Standard & Poor’s de elevar la calificación de la deuda argentina de CCC+ a B-, siguiendo el camino iniciado por Fitch en mayo. Estas mejoras en la nota crediticia dispararon el apetito inversor por los bonos soberanos en dólares, que registraron alzas de hasta el 4% en las últimas ruedas.
El Gobierno de Javier Milei celebró la noticia como un respaldo a su programa económico. El ministro de Economía, Luis Caputo, reiteró que la estrategia oficial se basa en mantener el déficit cero y evitar nuevas emisiones de deuda externa, pero reconoció que la baja del riesgo país acerca al país a condiciones más favorables para un eventual regreso a los mercados. De hecho, analistas estiman que, con el índice en torno a los 430 puntos, la Argentina podría colocar bonos a diez años con tasas cercanas al 8,5–9% anual en dólares, frente a los rendimientos de dos dígitos que exigía el mercado hasta hace pocas semanas.
La posibilidad de volver a emitir deuda en Wall Street genera debate. Por un lado, la baja del riesgo país y las mejoras en las calificaciones abren una ventana de oportunidad para reforzar reservas y diversificar fuentes de financiamiento. Por otro, persiste la cautela oficial: Caputo insiste en que no tiene sentido endeudarse caro si existen alternativas más baratas, como privatizaciones o acuerdos con organismos multilaterales. Además, la sostenibilidad de esta tendencia dependerá de que se mantenga la disciplina fiscal y la acumulación de reservas, así como de que continúe la moderación de la inflación, que en mayo se ubicó en 2,1%.
En paralelo, las acciones argentinas que cotizan en Wall Street (ADR) cerraron con resultados mixtos. Telecom lideró las bajas con un retroceso del 5,2%, seguida por Irsa (-2,3%) y Edenor (-2,1%). En cambio, algunos bancos y energéticas mostraron avances moderados, reflejando un clima de mayor optimismo pero también selectivo entre los inversores. El MERVAL, en Buenos Aires, subió 0,5% en la rueda.
El cierre de la semana deja a la Argentina en una posición inédita en los últimos ocho años: con un riesgo país por debajo de los 450 puntos y con dos agencias internacionales que ya mejoraron su calificación. Si Moody’s se suma en julio, el país podría consolidar un nuevo piso en torno a los 400 puntos, lo que reforzaría las chances de volver a los mercados voluntarios de crédito. Para el Gobierno, se trata de un paso clave en la reconstrucción de la confianza financiera; para los inversores, una señal de que la Argentina empieza a dejar atrás la zona de alto riesgo.