El Tesoro Nacional cerró una licitación de deuda con un resultado favorable al adjudicar $12,21 billones frente a vencimientos por $8,5 billones, lo que implicó un rollover de 144,5% y un financiamiento neto cercano a $3,8 billones.
La operación permitió absorber liquidez del mercado y extender el perfil de vencimientos, con una marcada preferencia de los inversores por instrumentos con cobertura cambiaria.
El principal protagonista de la subasta fue el nuevo bono dual TAMAR/dólar linked con vencimiento en enero de 2028 (TMVE8), que concentró cerca del 39% del total adjudicado, equivalente a $4,72 billones.
El instrumento fue colocado con un rendimiento de 6,64% sobre dólar linked, un nivel que, según Eric Ritondale, economista jefe de Puente, implicó un premio moderado respecto del valor teórico que descontaba el mercado y permitió atraer demanda de inversores interesados en obtener rendimiento en pesos sin perder cobertura frente a una eventual depreciación del tipo de cambio.
La Lecap con vencimiento en octubre de 2026 fue el otro gran foco de demanda al captar $4,61 billones, mientras que los bonos dólar linked con vencimientos en septiembre de 2026 y enero de 2027 reunieron en conjunto otros $2 billones.
En el tramo en moneda dura, la reapertura del Bonar 2029 (AO29) adjudicó US$ 309 millones a una TNA de 8,02% (8,33% TIREA), sobre ofertas por US$ 366 millones. Con esta operación, el Tesoro acumula emisiones por US$ 958 millones dentro de un programa de hasta US$ 2.000 millones y este jueves realizará una segunda vuelta por hasta US$ 150 millones adicionales.
Para Ritondale, la licitación confirmó que el nuevo bono dual fue una herramienta eficaz para canalizar la demanda hacia plazos más largos, mientras que la Lecap corta respondió a las necesidades de liquidez de los inversores, permitiendo al Tesoro extender voluntariamente la curva de vencimientos.
Otros analistas también destacaron el resultado, aunque con matices. Daniel Chodos, jefe de Research de Dhalmore Capital, sostuvo que el Gobierno parece privilegiar en esta etapa la estabilidad cambiaria por encima de una reducción de las tasas de interés.
A su juicio, el Tesoro convalidó rendimientos superiores en todos los instrumentos para maximizar la adjudicación y retirar pesos del mercado, una estrategia que podría derivar en una mayor presión sobre la tasa de caución por la reducción de la liquidez del sistema.
Desde AT Inversiones, Dante Ruggieri coincidió en que el elevado rollover estuvo más asociado al escenario cambiario que a una necesidad de financiamiento del Tesoro.
“Desde mi punto de vista, los dólar linked salieron algo caros, mientras que el flamante bono dual ofreció un premio. Del mismo modo, en la tasa corta en pesos se convalidó un rendimiento levemente superior al observado en el mercado secundario”, detalló.
Martín Mazza, director de MM Investments, advirtió que más de la mitad de la colocación quedó vinculada al dólar, lo que evidencia que el mercado acompañó la estrategia oficial, pero priorizando instrumentos de cobertura cambiaria.
"No fue una apuesta plena al peso, sino una apuesta con seguro", resumió. Para Mazza, el éxito del bono dual permitió ganar plazo hasta 2028, aunque al costo de incorporar mayor opcionalidad para los inversores.
En tanto, consideró que la demanda por el Bonar 2029 confirma el interés por la deuda argentina, aunque una tasa superior al 8% en dólares muestra que todavía no puede hablarse de una normalización completa del financiamiento soberano.