Las ventas de bonos argentinos volvieron a acelerarse en Wall Street y llevaron el riesgo país a 710 puntos básicos este martes, poco después de las diez de la mañana. El indicador de JP Morgan atravesó así el umbral de 700 unidades y alcanzó su nivel más alto del año, en una rueda marcada por nuevas bajas de los títulos soberanos en dólares.
El movimiento profundizó una tendencia que comenzó en julio, cuando el índice quedó cerca de perforar los 400 puntos. La escalada ganó velocidad durante los últimos dos meses y medio y llevó al índice a niveles que no registró desde antes de las elecciones legislativas de 2025. Antes de esa votación, el riesgo país superó las 1.000 unidades; la victoria del oficialismo produjo luego una fuerte reducción.
Por qué sube el riesgo país pese a las compras de dólares del Banco Central
El retroceso de los bonos argentinos contrasta con algunos datos que el Gobierno de Javier Milei exhibe como señales favorables para la economía. El Banco Central compró US$ 1.000 millones en el mercado cambiario durante octubre, un monto que triplicó las adquisiciones de septiembre. Aun así, esas operaciones no alcanzaron para modificar el ánimo de los inversores.
En septiembre, varios análisis señalaron la escasa acumulación de reservas como uno de los motivos del aumento del riesgo país. Octubre revirtió ese dato, pero el castigo sobre la deuda continuó sin señales de alivio inmediato.
En la sociedad de bolsa Cohen marcaron una diferencia entre el ingreso actual de divisas y la capacidad de atender compromisos futuros. "El mercado distingue entre acumular reservas en un mes de oferta abundante, sostenida por el agro, la energía y las emisiones de empresas y provincias, y tener asegurados los vencimientos de 2027", señalaron en un informe difundido al comienzo de la semana.
El diagnóstico permite explicar por qué las compras de dólares perdieron peso frente a las preocupaciones por la deuda. Las cuentas del próximo año concentran parte de las dudas, pero la inquietud también alcanza a 2028, cuando algunos operadores contemplan el riesgo de un nuevo incumplimiento. La posibilidad de acceder a financiamiento voluntario vuelve, por ese motivo, al centro de las discusiones.
Los bonos argentinos caen pese al récord de exportaciones
Tampoco las noticias del comercio exterior modificaron el rumbo de las cotizaciones. En septiembre, las exportaciones superaron por primera vez los US$ 10.000 millones mensuales en términos nominales. El intercambio comercial apunta, además, a cerrar el año con un superávit récord. El mercado, sin embargo, parece distinguir entre una mejora coyuntural en la oferta de dólares y las necesidades financieras de más largo plazo.
La suba de las tasas de los bonos de Estados Unidos también presionó sobre la deuda argentina. La caída de los precios de los títulos soberanos en dólares provocó un aumento de sus rendimientos. Incluso durante la jornada del lunes, cuando Wall Street registró una recuperación, los bonos argentinos mantuvieron su tendencia a la baja.
La tensión también alcanzó a las acciones bancarias argentinas que cotizan en Wall Street, que durante la rueda de ayer registraron una caída adicional del 2%. En promedio, estos activos acumulan pérdidas cercanas al 30% en lo que va de 2026, mientras que el retroceso supera el 50% desde principios de 2025. Los números reflejan la cautela de los inversores frente a los activos argentinos.
El factor electoral suma presión sobre los activos argentinos
La política agrega otro factor de incertidumbre. Aunque falta un año para las elecciones presidenciales, las encuestas citadas en el mercado ubican el respaldo a Javier Milei alrededor del 38%, un registro que no permite dar por definido el resultado electoral. A ese dato se suman los movimientos de sectores opositores y la aparición de nombres como Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner en las conversaciones sobre la próxima contienda.
El antecedente de 2020 también reaparece entre los interrogantes. Durante el gobierno de Alberto Fernández, la Argentina reestructuró su deuda, extendió vencimientos y recortó intereses. La posibilidad de otro cambio político reaviva preguntas sobre la estrategia para afrontar pagos futuros si el riesgo país continúa en alza y permanece cerrado el acceso al crédito voluntario.
Entre los operadores, de todos modos, existen distintas interpretaciones sobre la caída de los bonos argentinos. Algunos consideran que las ventas resultan prematuras, ya que todavía falta un año para las elecciones presidenciales de 2027. Otros prefieren postergar sus compras ante la posibilidad de que los precios continúen en baja a medida que se acerquen los comicios. Por ahora, el riesgo país de 710 puntos refleja la desconfianza de los inversores y las dificultades de los títulos soberanos para recuperar terreno.