Virginia Porcella Editora
Creer o reventar, puede ser un efecto buscado o pura coincidencia, lo cierto es que a más de un año de las tensas negociaciones con el FMI, con la resistencia del ministro de Economía, Luis Caputo, a abandonar el régimen de crawling peg del dólar para reemplazarlo por el esquema de bandas cambiarias que rige hoy, el billete se mueve al mismo ritmo que antes: 2% mensual.
En el mercado ya denominan esta probable casualidad como la “zona de confort cambiario”. Ese es el título, precisamente, del último panorama mensual del Banco Galicia, en el que se destaca que el tipo de cambio oficial ha operado con ese nivel de ajuste, un ritmo que también se acopla a la inflación subyacente medida por el BCRA. Esa métrica promedió 2,2% entre enero y agosto.
Ese deslizamiento generó una depreciación del tipo de cambio real multilateral cercana al 3% desde abril, lo que mejora marginalmente el debatido nivel de “atraso cambiario” que se niega en el Gobierno pero sobre el que advierten gran parte de economistas y analistas del mercado. De acuerdo al informe del Galicia, el recorrido del dólar oficial se mantiene dentro de parámetros preestablecidos, con bandas que marcan un sendero de flotación acotado.
El comportamiento de las reservas respaldaría esa lectura: se acumulan cuando el tipo de cambio se acerca al piso y el Central desacelera las compras cuando se aproxima al techo. Al mismo tiempo, señala Diego Chameides, jefe del Departamento de Research que elabora el reporte, “las expectativas de mercado, reflejadas en la curva de LECAP, el REM y los futuros de diciembre, convergen con este esquema”.
De cara a septiembre, la entidad anticipa una menor presión cambiaria sustentada en seis factores.
- Primero, el stock de dividendos retenidos se normalizó, con pagos de USD 450 millones en julio frente a más de USD 1.000 millones en junio.
- Las importaciones de energía se reducen por la estacionalidad del GNL.
- Se espera un flujo creciente de obligaciones negociables en las próximas semanas.
- La provincia de Buenos Aires ya canceló USD 390 millones de intereses y capital de sus bonos en dólares, lo que elimina una fuente de demanda.
- El agro conserva liquidaciones pendientes: a esta altura del año se liquidaron USD 2.300 millones menos que en 2025, aunque las proyecciones para todo 2026 superan en USD 800 millones las del año previo.
- Los términos de intercambio mejoraron 10% desde junio y acumulan un alza de 21% en el año.
El informe también destaca que, tras el vencimiento de la Lelink D31G6, la posición vendida del BCRA en futuros se redujo de manera significativa y se ubica cerca de USD 6.000 millones. Esa disminución amplía el margen de intervención de la autoridad monetaria hacia fin de año. Sin embargo, advierte que los mayores riesgos provienen de shocks externos: un dólar más fuerte a nivel global o presiones sobre el real brasileño en el tramo final de la campaña presidencial podrían alterar la estabilidad del peso.
En materia de inflación, las mediciones de alta frecuencia ubican el índice de agosto entre 1,5% y 1,8%, mientras que la inflación breakeven para lo que resta del año se sitúa en torno al 29%. La pregunta que plantea el banco es si esta menor nominalidad permitirá reducir las expectativas de depreciación y, en consecuencia, convalidar tasas más bajas. Desde fines de julio, las tasas de corto plazo se comprimieron: la caución a un día bajó de 27,5% a 21% y el call bancario de 28,5% a 20,9%. No obstante, las tasas reales de largo plazo se mantuvieron firmes, con el TZX28 cerrando agosto en 9,5%, su nivel más alto del año.
En este contexto, Galicia recomienda para carteras agresivas el bono TMVE8, que ofrece un carry a un mes de 2,7% TEM y conserva cobertura cambiaria. Incluso con una baja de la TAMAR de 100 puntos básicos, el carry se mantendría en 2,6% TEM y 31% TNA. Para carteras conservadoras y moderadas, la preferencia sigue siendo el tramo corto, con el TZXM7 como principal opción, seguido por el TMF27. El banco considera que tanto el TMVE8 como el TXMJO ofrecen retornos acordes con el riesgo asumido.