Con el riesgo país por encima de los 700 puntos, el mercado comenzó a analizar cuáles son las variables más importantes que podrían impulsar una baja del indicador, y las reservas del Banco Central son una de ellas.
La discusión adquirió relevancia en un contexto en el que el Gobierno busca consolidar la estabilidad macroeconómica y reducir el costo de financiamiento soberano. La recomposición de reservas constituye una señal favorable para los acreedores porque permite afrontar vencimientos con mayor respaldo y disminuye la vulnerabilidad ante episodios de tensión cambiaria.
El Banco Central compró casi US$ 40.000 millones desde el inicio de la gestión de Javier Milei, de los cuales cerca de US$ 15.000 millones correspondieron a 2026. En tanto, las reservas netas pasaron de un saldo negativo superior a US$ 11.000 millones a fines de 2023 a un nivel positivo de más de US$ 12.000 millones.
"La acumulación de reservas refuerza la capacidad de Argentina para afrontar sus compromisos de deuda y le da mayor respaldo para contener episodios de volatilidad cambiaria", relató Pilar Tavella, directora de Research Macro & Estrategia en Balanz Capital.
"Si bien la capacidad de pago del país mejoró sustancialmente, sigue siendo importante reconstruir ese colchón de cara a los vencimientos de 2027 y 2028, considerando que el aumento de las necesidades de financiamiento en 2028 requerirá acceso a los mercados o el uso de reservas", añadió.

El punto es relevante porque la disponibilidad de dólares funciona como una garantía de liquidez frente a los acreedores. Un mayor colchón de divisas reduce la probabilidad de que el Gobierno deba afrontar vencimientos en un momento de tensión cambiaria o deba recurrir a mecanismos de financiamiento más costosos.
La reconstrucción de reservas cobra especial importancia por el calendario de deuda. Según estimaciones de julio, los compromisos argentinos en moneda extranjera para 2027 alcanzaban los US$ 32.300 millones, entre capital e intereses.
Esto plantea un desafío doble. Por un lado, el Banco Central necesita acumular divisas genuinas y sostener esa tendencia. Por otro, el Tesoro debe asegurar fuentes de financiamiento para cubrir los vencimientos sin consumir una proporción excesiva de las reservas disponibles.
La alternativa de regresar a los mercados internacionales permitiría distribuir las necesidades financieras y evitar que todo el peso recaiga sobre las divisas acumuladas. Sin embargo, un riesgo país elevado encarece la emisión de deuda y dificulta colocar bonos en condiciones sostenibles. Y en las últimas jornadas, el indicador marcó nuevos récords de corto plazo.
"Los bonos soberanos en dólares de Argentina se vieron presionados, en línea con sell-off de deuda de mercados emergentes, en un contexto de búsqueda de activos de mayor calidad. Sin embargo, los spreads frente a sus pares también se ampliaron, lo que refleja el mayor beta de un país más riesgoso que enfrentará incertidumbre electoral en 2027. Como referencia, los spreads frente a países con calificación B aumentaron 63 puntos básicos durante la última semana, hasta los 265 puntos", detallaron desde Max Capital.