¿Argentina pierde atractivo en los mercados? Para Bradesco, todavía no hay motivos para un nuevo rally
La debilidad de la actividad económica y el riesgo político ante la pérdida de imagen del Gobierno afectan la valuación de los activos. Compañías de energía, a salvo.

La historia que durante el último año sedujo a buena parte de los inversores internacionales sobre Argentina sigue teniendo fundamentos, pero el respaldo de la economía real todavía no aparece. Esa es la principal conclusión del último informe de Bradesco BBI, que revisó su visión sobre el mercado argentino y llegó a una definición tan simple como contundente: "la tesis de inversión continúa vigente, pero los datos vienen rezagados".

El banco considera que los dos grandes catalizadores que podrían justificar una nueva revalorización de los activos argentinos (la recuperación sostenida de la demanda interna y la consolidación del capital político del Gobierno de Javier Milei de cara al ciclo electoral de 2027) todavía no terminan de materializarse. En consecuencia, aunque reconoce que la fuerte corrección de las últimas semanas dejó valuaciones más razonables, sostiene que "aún existe una justificación limitada para esperar un re-rating generalizado del mercado".

La conclusión marca un cambio respecto del entusiasmo que predominó meses atrás. Para Bradesco, el proceso de estabilización macroeconómica sigue siendo un activo importante, pero la transición hacia una recuperación económica amplia todavía necesita evidencia mucho más contundente.

El primer punto que destaca el informe es que la desaceleración de la inflación, si bien representa un avance significativo, todavía no logró convertirse en un impulso para el consumo. La inflación mensual descendió hasta 1,9% en junio, su menor registro en diez meses, pero otros indicadores comenzaron a mostrar una realidad bastante menos alentadora.

La confianza del consumidor volvió a retroceder en julio, cayendo 4,8% respecto del mes anterior y ubicándose claramente por debajo de su promedio histórico. En paralelo, la actividad económica registró en mayo su segunda contracción mensual consecutiva, mientras que los salarios reales continúan muy por debajo de los niveles observados antes del cambio de gobierno. Para la entidad, "el mecanismo de transmisión entre una menor inflación y un mayor consumo sigue siendo incompleto", una frase que resume buena parte del diagnóstico del informe.

Bradesco señala que el verdadero termómetro para evaluar si la economía comenzó efectivamente una etapa de recuperación no pasa únicamente por la inflación, sino por variables mucho más cercanas al bolsillo de los hogares. Mientras los salarios reales no recuperen poder adquisitivo y las familias no vuelvan a demandar crédito para consumir e invertir, será difícil hablar de una expansión sostenida de la actividad.

Precisamente, el crédito aparece como uno de los grandes eslabones ausentes del actual proceso económico. El banco observa que el crecimiento real de los préstamos continúa muy por debajo del nivel necesario para respaldar las metas de expansión crediticia proyectadas por las propias entidades financieras para 2026. En otras palabras, hogares y pequeñas empresas todavía muestran una demanda muy limitada de financiamiento, un comportamiento que refleja cautela frente al futuro y que, al mismo tiempo, restringe la velocidad de recuperación del consumo interno.

En ese contexto, el informe sostiene que "una aceleración significativa del crédito real y de los salarios reales será la señal más clara de que la recuperación doméstica comenzó a sostenerse por sí sola". Hasta que eso ocurra, la estabilización macroeconómica seguirá siendo una condición necesaria, aunque no suficiente, para impulsar un nuevo ciclo alcista de los activos argentinos.

El segundo eje del análisis se traslada al terreno político. Bradesco entiende que la evolución de la confianza en el Gobierno comienza a convertirse en un factor tan relevante como las variables económicas para explicar el comportamiento de los mercados.

El Índice de Confianza en el Gobierno descendió de 2,07 puntos en junio a 1,94 en julio, perforando el umbral de 2,0 que el propio banco consideraba una referencia importante para sostener la hipótesis de una eventual reelección de Javier Milei. Además, el informe destaca que, a una altura comparable del mandato presidencial, ese indicador ya se ubica por debajo del nivel que mostraba Mauricio Macri durante su administración.

Para la entidad, esta tendencia merece especial atención porque el mercado comienza a diferenciar entre la capacidad del Gobierno para aprobar determinadas reformas y la construcción de un respaldo político más amplio. "Los próximos meses probablemente serán críticos", advierte el documento, al señalar que una estabilización de la confianza ayudaría a reforzar la narrativa política hacia 2027, mientras que un deterioro persistente podría abrir interrogantes sobre la capacidad del oficialismo para sostener el programa económico en el tiempo.

Todo este escenario termina condicionando la visión sobre el mercado argentino. Bradesco reconoce que la reciente corrección mejoró las valuaciones y que las acciones locales ya no exhiben los múltiplos exigentes que mostraban meses atrás. Sin embargo, considera que esa baja de precios, por sí sola, no alcanza para justificar una recomendación más optimista.

Bradesco

El banco observa que el índice MSCI Argentina cotiza por debajo de su promedio histórico, pero recuerda que el riesgo país continúa por encima de los 400 puntos básicos y que persisten factores de incertidumbre, como el proceso de dolarización de los ahorros privados y los riesgos cambiarios asociados al calendario electoral de 2027. Incluso advierte que, aun cuando el riesgo país siguiera reduciéndose, "el potencial adicional sería insuficiente para compensar la falta de evidencia de una recuperación doméstica sólida".

Dentro del mercado accionario, la cautela también se refleja en la selección de sectores. Bradesco considera que los bancos continúan especialmente expuestos a la debilidad del crédito y de la actividad económica, razón por la cual entiende que todavía resulta prematuro esperar una mejora importante en sus resultados.

En cambio, la entidad mantiene una visión considerablemente más favorable sobre las compañías vinculadas a energía y petróleo. Allí encuentra un motor distinto, menos dependiente del ciclo económico interno y mucho más asociado al crecimiento estructural de Vaca Muerta y al aumento de las exportaciones energéticas. Esa diferencia explica por qué, pese a mantener una recomendación Underweight para Argentina en términos generales, continúa destacando a empresas como Vista, Pampa, TGS, Banco Macro e IRSA entre sus preferencias de inversión.