En 2010, Jeffrey Epstein recibió un mail de un contacto que le pedía consejos para invertir en una reconocida firma de capital de riesgo. No tenía acceso alguno. "Silicon Valley es otro mundo", escribió, según un mail publicado por el Departamento de Justicia. Sin embargo, en pocos años, el financista caído en desgracia intercambió mensajes con algunas de las figuras más poderosas del sector tecnológico: desde Elon Musk y Sergey Brin hasta Bill Gates y Reid Hoffman. En un mail de 2016, incluso se jactó de tener "muchos amigos en Silicon Valley".
Mails electrónicos recientemente publicados por el Departamento de Justicia revelan más detalles sobre cómo Jeffrey Epstein aprovechó su acceso a algunos de los empresarios tecnológicos más ricos y poderosos para realizar inversiones personales. Entre ellas, figuran cheques a fondos de capital de riesgo y participaciones en startups importantes como Coinbase. Sin embargo, los documentos también muestran que, pese a su red de contactos, Epstein concretó sorprendentemente pocos negocios. En algunos casos, incluso podría haber dejado pasar oportunidades por cientos de millones de dólares.
"No era muy bueno invirtiendo en tecnología", señaló una fuente al tanto del pensamiento de Epstein. A pesar de sus vínculos con directores ejecutivos y capitalistas de riesgo del sector tecnológico, "no estoy seguro de que ese fuera su mundo, y por eso no creo que le fuera muy bien", agregó.
Que estos multimillonarios del sector tecnológico aparezcan en la última filtración de documentos no implica que hayan cometido un delito por haberse vinculado con Epstein. Muchos de los mencionados negaron o minimizaron públicamente cualquier relación con él. Sin embargo, la información vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿por qué tantos recurrieron a su consejo, su dinero o su asesoramiento incluso después de su condena por un delito sexual en 2008? @@FIGURE@@
Uno de los primeros y más frecuentes interlocutores de Jeffrey Epstein en el mundo tecnológico fue Peter Thiel, fundador de PayPal e inversor del fondo Founders Fund. Desde 2014, Epstein intercambió numerosos mails con el empresario conservador, y, según archivos del Departamento de Justicia, ambos se reunieron al menos ocho veces para almorzar, hasta 2017. Epstein también envió invitaciones por correo electrónico a figuras como el académico Noam Chomsky, el director Woody Allen y el exdiplomático noruego Terje Rød-Larsen. Además, presentó a contactos como el ex primer ministro israelí Ehud Barak y el ex viceministro de economía ruso Sergey Belyakov, según consta en los mails . En varias ocasiones, Epstein invitó a Thiel a su isla. "Siempre soy libre de hacer lo que quiera", escribió en 2014. "¿Prefiere visitar la isla o podemos reunirnos en Nueva York?", dijo. El vocero de Thiel, Jeremiah Hall, afirmó que el empresario nunca viajó a la isla y no hizo más comentarios sobre sus vínculos con Epstein.
La relación con Peter Thiel parece haberle rendido frutos a Epstein. En 2015 y 2016, se comprometió a invertir US$ 40 millones en Valar Ventures, un fondo cofundado por Thiel que apoya startups fuera de Silicon Valley, como la plataforma británica de transferencias de dinero Wise (antes TransferWise), el banco francés Qonto y la herramienta de contabilidad neozelandesa Xero. Según informó The New York Times, esa inversión se había elevado a US$ 170 millones el año pasado, lo que podría generar millones para el patrimonio de Epstein en caso de liquidarse. @@FIGURE@@
Más allá de su vínculo con Valar Ventures, el mayor acierto de Epstein en el mundo tecnológico parece haber sido su inversión en Coinbase. En 2014, según mails del Departamento de Justicia, destinó US$ 3 millones a la plataforma de intercambio de criptomonedas, cuando la empresa estaba valuada en US$ 400 millones. Los archivos también revelan que en 2018, Epstein vendió la mitad de su participación a Blockchain Capital, un fondo especializado en criptomonedas, por US$ 15 millones. Coinbase salió a bolsa en 2021 y actualmente tiene una capitalización de mercado de US$ 49.000 millones. No está claro si los herederos de Epstein conservaron la otra mitad de esa inversión hasta la oferta pública inicial. De haberlo hecho, esa participación habría valido cerca de US$ 30 millones al momento de la salida a bolsa, dos años después de su muerte.
Este negocio millonario fue gestionado por Brock Pierce, ex actor infantil devenido en inversor en criptomonedas, quien en ese momento trabajaba con Blockchain Capital. Epstein lo conoció en una conferencia en 2011, y durante los siguientes siete años intercambiaron mails sobre mujeres, inversiones y contactos con figuras como el comentarista populista Steve Bannon, según muestran los archivos y publicó originalmente el sitio especializado en criptomonedas Protos. En un mail de diciembre de 2018, incluido en el último lote de documentos difundidos, Pierce invitó a Epstein a la isla caribeña de Antigua para "un barco... lleno de lo mejor de Ucrania". Pierce no respondió a los pedidos de comentarios.
Los archivos también muestran que Epstein respaldó a Jawbone, la empresa de dispositivos de seguimiento físico y auriculares que quebró en 2017. Según documentos de inversión difundidos por el Departamento de Justicia, era considerado un "inversionista importante" y perdió la totalidad de los US$ 10 millones que había destinado al proyecto. En agosto de 2018, Epstein mantuvo un cruce tenso por mail con Hosain Rahman, cofundador y director ejecutivo de la compañía. Allí le exigió un acuerdo: "Es simple", escribió. "La obligación es suya. Si tuviera un patrimonio neto actual de más de 100 millones, sin duda usaría mis recursos para recuperar el dinero que recibió de mí", sostuvo.
Rahman respondió: "Reconozco rotundamente que cometí errores al dirigir la empresa anterior. Aprendí muchísimas lecciones dolorosas de esos errores. Nunca fueron intencionales y no estoy de acuerdo en haberlos engañado sobre su inversión anterior". No respondió a los pedidos de comentarios.
Los archivos del financista caído en desgracia también revelan que invirtió en varios otros fondos de capital de riesgo. Entre ellos figura Neoteny, un fondo pequeño dirigido por Joi Ito, socio de Epstein desde hace años. Ito estuvo al frente del MIT Media Lab hasta 2019, cuando The New Yorker expuso que Epstein había donado millones de dólares al laboratorio de investigación del MIT. Tanto Ito como Neoteny no respondieron a las consultas enviadas por mail electrónico, aunque Ito se disculpó públicamente por sus vínculos con Epstein ese mismo año.
Entre las inversiones de Epstein también aparece P5 Health Ventures, un pequeño fondo con sede en Connecticut que apostó por startups del sector médico y de salud. P5 no respondió a los mails enviados por Forbes antes de la publicación del artículo. @@FIGURE@@
Algunos de los que estaban en su entorno parecían ser conscientes del posible daño reputacional que implicaba hacer negocios con un traficante sexual de menores condenado. "A algunas personas no les gustan ciertas asociaciones, con razón o no. ¿Su nombre está bien visto por la CFTC Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas?", le escribió en 2016 el inversor en criptomonedas Jeremy Rubin a Epstein, al referirse a una inversión en LedgerX, la plataforma de intercambio de opciones de bitcoin.
En julio de 2018, Jeremy Rubin y Jeffrey Epstein intercambiaron mails sobre posibles estrategias para incluirlo en una consulta de diligencia debida relacionada con la empresa minera de bitcoin Layer1, sin revelar su identidad. "Me preocupa que, de lo contrario, los posibles inversores que busquen su nombre en Google puedan asustarse", escribió Rubin en otro mensaje.
Los archivos no aclaran si Epstein llegó a invertir en Layer1 o en LedgerX. Esta última fue adquirida por FTX en 2021. Rubin no respondió a las consultas, pero publicó este lunes en X que espera que los mails "nos acerquen a la justicia para las personas perjudicadas y a una mejor comprensión de la naturaleza de la corrupción en nuestra sociedad". Por su parte, Layer1 afirmó a The New York Times que la empresa no recibió dinero de Epstein.
Los archivos también revelan que Epstein mantenía vínculos con otros inversores tecnológicos y figuras del capital de riesgo. Entre ellos, el multimillonario ruso Yuri Milner; Steven Sinofsky, exejecutivo del sector y miembro del directorio de Andreessen Horowitz; y Masha Bucher, fundadora de Day One Ventures, quien lo presentaba con frecuencia a fundadores de startups. Bucher no respondió a pedidos de comentarios sobre su relación con Epstein. @@FIGURE@@
Más allá de los vínculos con inversionistas y fundadores multimillonarios, los archivos muestran que Epstein también buscaba acercarse a startups en etapa temprana, profesores universitarios e investigadores en inteligencia artificial. En 2012, le escribió a Elon Musk para que le recordara "al chico de la IA en Londres", en referencia a Demis Hassabis, cofundador de DeepMind. Sus contactos le sugirieron nombres de académicos con los que podía reunirse, y algunos incluso le enviaban informes desde universidades y conferencias. Uno de ellos fue el investigador alemán en IA Joscha Bach. "Mis fondos personales están actualmente agotados de nuevo, ¿podría ayudarme de nuevo? (Todavía me da vergüenza preguntar)", le escribió Bach a Epstein en 2015. Según él mismo contó a Forbes, Epstein cubrió sus gastos de manutención entre 2013 y 2019, cuando aún era un investigador en busca de financiación. "Tenía fuertes diferencias con su sistema de valores, y acabar con esta dependencia siempre fue una prioridad", dijo. "Nunca tuve conocimiento de ningún delito de Epstein después de su condena", completó.
Más allá de sus inversiones en Coinbase y Valar Ventures, Epstein no logró transformar sus conexiones en el sector tecnológico en otros negocios exitosos. Por el contrario, dejó pasar múltiples oportunidades.
En un intercambio de mails con Peter Thiel en 2014, le preguntó si debía tomar una participación en Spotify, que en ese momento estaba valuada en US$ 5.000 millones. "¿Me ofrecen US$ 100 millones en Spotify con una valoración de US$ 5.000 millones?", escribió. "¿Qué opinás?". El reconocido inversor contrario le recomendó que no invirtiera en el servicio de streaming. También le desaconsejó poner dinero en Palantir, la empresa de tecnología aplicada a la defensa que él mismo cofundó, argumentando que el precio estaba "por debajo del mercado". Ambos consejos resultaron desacertados. Spotify salió a bolsa en 2017 con una valuación de US$ 27.000 millones, mientras que Palantir llegó a alcanzar un pico de US$ 494.000 millones en el Nasdaq.
Para 2017, Epstein parece haber reconocido su error con Spotify. Ese año, ordenó a su contador invertir US$ 1 millón a través de una entidad de propósito especial del fondo de cobertura y startup Honeycomb, poco antes de que la plataforma saliera a bolsa en 2018, según los archivos revisados. De acuerdo con los últimos mails, Epstein había invertido al menos US$ 70 millones en Honeycomb, una firma dirigida por David Fiszel, exinversor de Point72. El abogado Reed Brodsky, del estudio Gibson Dunn y representante de Fiszel, sostuvo que Honeycomb se desprendió en gran medida de la inversión de Epstein después de su condena en 2019.
A pesar de sus vínculos con magnates del sector tecnológico, Epstein recibió con frecuencia ofertas para comprar acciones secundarias de compañías que hoy se cuentan entre las más valiosas del mundo. Sin embargo, dejó pasar varias de esas oportunidades, incluyendo al menos dos chances de invertir en SpaceX. En 2017, un socio le preguntó si le interesaba adquirir acciones secundarias de la empresa aeroespacial, que en ese momento estaba valuada en US$ 22.000 millones, según un mail electrónico publicado por el Departamento de Justicia. Aunque Epstein conocía a Elon Musk desde hacía más de una década, no hay registros en su correspondencia de que haya recibido una oferta directa para entrar en SpaceX, que actualmente tiene una valoración estimada en US$ 1,25 billones. @@FIGURE@@
Del mismo modo, Epstein tampoco aprovechó una oportunidad que le presentó en 2011 el británico Osborne —un intermediario devenido financiero— para invertir en Zalando, el gigante alemán del comercio electrónico. La empresa salió a bolsa en 2014 con una valuación de US$ 6.800 millones.
Los mails también muestran que Osborne, quien en algún momento visitó la isla de Epstein, buscó su participación en distintos fondos. En una ocasión, se circuló una propuesta para crear un fondo offshore de US$ 60 millones, gestionado por el propio Osborne junto a Jacob Burda, descendiente de la multimillonaria familia mediática alemana. El fondo tenía como objetivo invertir en compañías de redes sociales, pero nunca llegó a concretarse. Julia Korn, vocera de Burda, no respondió a los pedidos de comentarios al cierre de esta edición.
Osborne también le envió a Epstein propuestas iniciales sobre su fondo tecnológico, Hedosophia, que por entonces mantenía en reserva. "En cuanto al nombre… simplemente fusiona las palabras griegas 'placer' y 'sabiduría'", le explicó Osborne en un mail de 2012. El vocero de Osborne, Rollo Head, afirmó que "en ningún momento Epstein realizó ninguna inversión en Hedosophia" y aseguró: "Nunca existió ninguna relación financiera entre Epstein y el Sr. Osborne".
Hedosophia terminaría invirtiendo en startups como Spotify, SpaceX y Bolt Financial, aunque también en la fallida Jawbone. Ganó notoriedad por su alianza con Social Capital, el fondo de Chamath Palihapitiya, para lanzar compañías de adquisición con propósito especial (SPAC). A través de esa estructura, llevaron a la bolsa empresas como Virgin Galactic —la startup de viajes espaciales de Richard Branson—, la firma de tecnología inmobiliaria OpenDoor y la aseguradora Clover Health. Hoy, todas esas compañías cotizan por debajo de los valores con los que debutaron en el mercado. Aunque Epstein nunca puso dinero en Hedosophia, parece haber tenido un rol como consejero informal en la estrategia de las SPAC. En un mail de 2012, Osborne le escribió: "Estoy muy contento con el modelo que revisaste... la estructura corporativa (tipo SPAC) es mucho mejor que la de un fondo, y el concepto que acabas de dibujar en la pizarra es la iteración perfecta de eso".
Incluso en los meses previos a su arresto en julio de 2019, Epstein continuaba interesado en explorar nuevas tecnologías. En enero de ese año, le escribió a Peter Thiel: "¿Qué ves que te resulte emocionante? ¿Rejuvenecimiento AO? ¿Biología vegetal? ¿Computación cuántica C2?". No está claro si Thiel respondió a ese mensaje. Sin embargo, mails anteriores enviados por Epstein al empresario dan una posible pista sobre el estado de la relación: "¿Se desvaneció?", le preguntó unos meses antes.
*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com.