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Forbes Argentina
Trump designa a Zuckerberg, Huang y Ellison
Millonarios

De "enemigo del pueblo" a consejero de la Casa Blanca: cómo Zuckerberg recompuso su relación con Trump

Franco Della Vecchia

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El CEO de Meta pasó de ser una figura controvertida, atacada por Trump y su entorno, a convertirse en asesor presidencial, con un papel clave en la regulación futura de la IA.

27 Marzo de 2026 07.32

La relación entre Mark Zuckerberg y Donald Trump cambió drásticamente en pocos años. Lo que arrancó con choques públicos y acusaciones cruzadas terminó con el fundador de Facebook como consultor de la Casa Blanca. Ese giro quedó expuesto con su incorporación al consejo de asesores presidenciales en ciencia y tecnología, un espacio que tendrá peso en la discusión sobre inteligencia artificial, innovación y regulación en Estados Unidos.

El contraste resulta fuerte porque Trump llegó a ubicar a Facebook entre los actores que, según su mirada, actuaron contra su espacio político. En ese marco, Zuckerberg estuvo bajo ataque de los republicanos durante años. Sin embargo, la tensión perdió temperatura con el tiempo y dio lugar a una etapa de acercamiento. Reuniones privadas, llamadas telefónicas, gestos públicos y cambios en la relación entre Meta y el trumpismo prepararon el terreno para ese nuevo vínculo.

Trump Zuckerberg
Tras varios años de idas y vueltas, Zuckerberg y Trump ponen punto final a sus diferencias. 

Los años de conflicto entre Trump y Zuckerberg

El primer gran punto de quiebre se produjo en 2018 con el escándalo de Cambridge Analytica. La revelación de que una firma vinculada a la campaña presidencial de Trump accedió a datos personales de 50 millones de usuarios de Facebook desató un escándalo global. 

Aunque la red social sostuvo que la recolección de esa información se había realizado conforme a sus políticas vigentes, el traspaso posterior de dicha información a terceros violó las normas. El episodio suscitó una delicada sospecha política. La plataforma pudo facilitar, de manera indirecta, el triunfo republicano al permitir el uso indebido de datos para campañas de microtargeting.

En esa etapa, Zuckerberg adoptó una postura defensiva. Afirmó que desconocía la magnitud del problema y prometió reforzar las políticas de privacidad de Facebook. Lejos de calmar la situación, aquella respuesta alimentó nuevas críticas en el Congreso de Estados Unidos y en otros sectores políticos. Ahí arrancó una etapa de tensión entre el magnate tecnológico y Trump, que todavía transitaba su primer mandato presidencial y mantenía una relación oscilante con Silicon Valley.

Mark Zuckerberg
Mark Zuckerberg

El segundo capítulo decisivo llegó el 6 de enero de 2021, tras el ataque al Capitolio en Washington. En ese contexto, Facebook suspendió las cuentas de Trump al considerar que sus publicaciones podían suponer un riesgo de incitación a la violencia. Zuckerberg justificó la medida con el argumento de que la plataforma debía evitar mayores daños en una coyuntura política extremadamente sensible. La sanción, que en un primer momento resultó indefinida, se extendió durante algo más de dos años.

Esa decisión agravó la pelea. Trump acusó a las grandes tecnológicas de aplicar censura ideológica contra voces conservadoras y convirtió a Meta, Twitter y YouTube en blancos frecuentes de su discurso público. El conflicto dejó de ser un choque puntual para convertirse en una batalla política más amplia sobre el poder de las plataformas y los límites de la moderación de contenidos.

En respuesta a ese veto, el empresario presentó en 2021 demandas colectivas contra esas compañías. Su argumento apuntó a supuestas violaciones de la libertad de expresión. Entre sus objetivos figuró la impugnación de la Sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones, una norma que protege a las plataformas frente a responsabilidades por los contenidos publicados por los usuarios. 

donald-trump-en la oficina oval en la casa blanca

Aunque esas acciones judiciales perdieron fuerza y fueron desestimadas en gran medida, contribuyeron a reforzar una narrativa que Trump mantuvo durante años. La idea de que las redes sociales perjudicaban a los conservadores.

Ese discurso encontró eco dentro del Partido Republicano. Varios legisladores intensificaron la presión para revisar las protecciones legales de las grandes tecnológicas y denunciaron una supuesta censura contra posiciones de derecha. En ese clima, la figura de Zuckerberg quedó asociada al trumpismo por un actor hostil. Por eso, la reconstrucción posterior del vínculo adquirió un peso político mayor que el de una mera reunión.

Los gestos que abrieron una reconciliación

La reconciliación empezó a tomar forma con una serie de contactos privados en primera instancia. Posteriormente, Trump recibió a Zuckerberg en Mar-a-Lago, su residencia y club en Florida. 

Según la información difundida por un representante de Meta, el fundador de Facebook se reunió con el empresario y su equipo en un contexto que la empresa definió como importante para el futuro de la innovación estadounidense. El vocero evitó detallar el contenido del encuentro, aunque dejó claro el interés del ejecutivo por abrir una etapa distinta en la relación.

milei zuckerberg

Otra versión sobre esa cita agregó que el viaje a Florida partió de una iniciativa del propio Zuckerberg. De acuerdo con ese relato, durante el encuentro ambos intercambiaron elogios y el empresario felicitó a Trump por su victoria electoral. También se preveía una cena esa misma noche en el hotel del presidente. Esa secuencia marcó una distancia evidente respecto de los años de enfrentamiento abierto, cuando el empresario acusaba a Meta de restringirlo de manera injusta y lanzaba ataques públicos contra su creador.

En paralelo, hubo otros gestos de acercamiento.  Zuckerberg mantuvo al menos dos conversaciones telefónicas privadas con Trump durante el verano estadounidense. En una de ellas, le deseó lo mejor y le dijo que estaba “rezando” por él tras el atentado que sufrió en Pensilvania.

También hubo una señal pública de alto impacto tras aquel episodio. En una entrevista con Bloomberg, el fundador de Meta dijo: “Ver a Donald Trump levantarse después de recibir un disparo en la cara y bombear su puño en el aire con la bandera estadounidense es una de las cosas más rudas que he visto en mi vida”.

Ese tipo de definiciones mostró un cambio de tono nítido. También lo mostró una felicitación pública que Zuckerberg había difundido tras el triunfo electoral de Trump. A eso se sumó que Meta había restablecido las cuentas de Facebook e Instagram del republicano a principios de 2023, una decisión que cerró formalmente la etapa del veto. La recomposición no borró los antecedentes, pero sí reordenó los intereses.

Casa Blanca
Zuckerberg se incorpora al Consejo de Asesores Presidenciales en Ciencia y Tecnología de Trump. 

Zuckerberg como parte del consejo de Trump

La nueva posición de Zuckerberg quedó confirmada con su incorporación al consejo conocido como PCAST por sus siglas en inglés. Según los datos disponibles, Trump designó una primera lista de 13 miembros para ese organismo, que podría llegar a 24 integrantes. El grupo asesorará al presidente en temas vinculados con la política científica, tecnológica y educativa, así como con el área de innovación, de acuerdo con la orden ejecutiva firmada en enero.

El consejo tendrá, además, un papel específico en la discusión sobre la inteligencia artificial, uno de los ejes prioritarios de la administración Trump. La copresidencia quedará a cargo de David Sacks, identificado como responsable de IA y criptomonedas en la Casa Blanca, y del asesor tecnológico Michael Kratsios. Dentro de ese armado, la presencia de Zuckerberg resulta importante, por un lado, debido al peso de Meta en esta era digital y, por otro, a la carga simbólica de su reconciliación con el magnate.

La Casa Blanca impulsó, en paralelo, un nuevo marco legislativo para establecer una política nacional uniforme sobre inteligencia artificial que prevalezca sobre las normas estatales. Entre sus metas figura impedir que los sistemas de IA se utilicen para silenciar o censurar la expresión política legítima o la disidencia. 

Meta

Ese punto conecta con uno de los reclamos históricos del trumpismo contra las plataformas tecnológicas. De hecho, la propia orden ejecutiva que anunció el consejo sostuvo que “la búsqueda de la verdad” enfrenta amenazas provenientes de agendas que distorsionan esa verdad y erosionan la confianza pública.

En ese contexto, el desembarco de Zuckerberg en el consejo presidencial reveló algo más que una decisión técnica. Mostró la reconstrucción de un vínculo entre el poder político y el tecnológico tras años de choque. Trump, que en otro momento describió a Facebook como “enemigo del pueblo” e incluso sugirió que podía encarcelar a Zuckerberg por una supuesta interferencia en las elecciones de 2020, ahora le abrió un lugar en una mesa de consulta estratégica.

La transformación no ocurrió de un día para otro. La secuencia incluyó el escándalo de Cambridge Analytica, la suspensión de cuentas tras el ataque al Capitolio, las demandas judiciales, el restablecimiento de perfiles, los contactos privados y una serie de gestos destinados a restablecer la relación. 

El resultado final dejó a Mark Zuckerberg en una posición impensada años atrás. Pasó de ser un empresario bajo fuego en el universo político de Trump a integrar un espacio que dará recomendaciones al presidente de Estados Unidos sobre el rumbo tecnológico del país.

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