El poder de adaptación es una virtud que heredó de su padre. Así lo aseguró María Cherñajovsky, fundadora de la reconocida marca de moda argentina “María Cher”, durante el ciclo de entrevistas Forbes Líderes Unplugged, realizado desde José Ignacio.
Cuando decidió lanzar su propia marca, el 13 de septiembre de 2001, optó por sumarse a la tendencia de la época de diseñadores que bautizaban sus marcas con su propio nombre. “Decidí acortar mi apellido porque era muy largo y nadie sabía cómo pronunciarlo”, explicó.
En ese momento no sabía que años después lanzaría una segunda línea, llamada simplemente “Cher”, que mantiene el ADN de la primera pero que busca llegar a un público más amplio.
“Esta colección de alguna manera tiene un ticket más accesible. Con María Cher teníamos el ticket muy alto y yo quiero volver a vestir a todas mis amigas que son profesionales. Eso era algo que me estaba costando”, dijo.
La diseñadora indicó que esta línea busca ser más accesible, no solo en cuestión de precio para el consumidor sino en términos de uso. “Nos damos cuenta que podemos llegar a más mujeres, ser más democráticas, porque María Cher se fue quedando un poco arriba. Esta está pensada para que todas las que quieran acceder a la marca puedan hacerlo. María Cher va a ser más exclusiva”, aseguró. “Lo inteligente de ser empresarios es adaptarse”, sumó.
En ese sentido, la empresaria consideró que es importante que una compañía, un proyecto y un emprendedor sepan reconvertirse cuando sea necesario. Sobre eso, aseguró que ella aprendió mucho del ejemplo de su padre, que le enseñó a través de las acciones más que de las palabras desde muy temprano, cuando era niña y lo acompañaba a las fábricas. “Siempre busca a ver qué más, por dónde más, cómo adaptarse y no quedarse enojado si pasa algo, darle la vuelta”, dijo.
“Compartí mucho eso de mi papá emprendedor, esta cosa de obsesión y pasión, él disfruta mucho de lo que hace, lo hace muy en serio. También aprendí de él a asesorarme con mucha gente. Él cuando tiene una idea, llama a muchas personas, empezando por Luis Galli, que es su partner en todo, después asesores, mi marido es muy cercano a papá”, aseguró.
Una outsider
Aunque es empresaria hace muchos años y se acerca cada vez más al grupo familiar Newsan, María Cher todavía no se siente parte del denominado “grupo empresarial”. “Si bien algo entiendo de números, siento que tengo otra mirada. A mí no me hablan los números, no me habla el resultado, me habla otra cosa. Eso es lo que quiero sumar al grupo, que es super resultadista porque son especialmente cracks en eso. Es llevar otra visión”, indicó y aseguró que nota una apertura a la transformación y a las nuevas generaciones.
“Las empresas tienen que buscar el sentido más allá del resultado. Las que lo logran son las que se hacen más atractivas. La visión tiene que ser también a largo plazo y con impacto social. En general los empresarios de la boca para afuera cuentan que hacen proyectos y quieren tales cosas, pero después, en el accionar, me parece que son todos un poco más resultadistas con el número, como si faltara a veces sensibilidad social”, reflexionó.
Por eso, indicó, siente que hace un gran equipo con su marido, a quien decidió sumar a su proyecto después de ser madre. “Él es la mesa de nuestro equipo, yo soy la que vuelo, él es la roca”, explicó.