Los hábitos alimenticios que hay que tener si somos personas ocupadas
Tener poco tiempo nos puede ocasionar tener una mala calidad de vida en términos alimenticios, por lo que hay que adaptarse a la circunstancia.

Estar muy ocupado no es una excusa lo suficientemente buena para justificar un desajuste alimenticio. El tiempo no es el problema, el problema es no comer adecuadamente para el tiempo que tenemos y la vida que llevamos.

Si sos una persona ocupada, tenemos para vos unos cuantos hábitos alimenticios que te van a ayudar a mantenerte bien alimentado y más productivo.

Planificá las comidas

Pensá qué vas a comer durante la semana, comprá y hacé la comida con antelación si podés. Si no tenés mucho tiempo, tener que pensar qué vas a comer y cocinar diariamente te va a llevar más tiempo del necesario. Planificá y comé tranquilo.

Comida.

Preparate para probar

Es posible que necesites incorporar nuevas recetas a tu dieta para comer de una forma más saludable, así que mentalizate de que tenés que cambiar y abrite a nuevos sabores. Hacer ascos a todo lo desconocido no es el camino.

Variá las comidas

Si descubrís algo saludable que te gusta y no parás de cocinarlo, a la semana te habrás cansado de comer lo mismo. Hay muchas recetas, sólo es cuestión de buscarlas y ponerse manos a la obra. Variar los platos te ayudará a mantenerte a raya.

Pensá si tu dieta se adapta a vos

Si vas a realizar un trabajo que requiere un gran esfuerzo físico, quizá lo más adecuado para vos no sea una ensalada. Tenés que ser consciente de las cantidades de comida y tipos de alimento que favorecen a tu organismo y no te restan productividad.

comida casera

Comé cada cosa a su tiempo

No es solamente importante establecer unos horarios más o menos firmes para comer, sino saber qué se debe comer en cada momento.

Tomá decisiones rápidas

No estés pensando si te va a dar tiempo o no a comer, andá al bar, máquina o restaurante más cercano y comé algo. Cuanto más tiempo pierdas, mayor será el desajuste de tus horarios alimenticios.

*Nota publicada en Forbes España