El Mundial suele convertirse en un paréntesis de la vida cotidiana. Durante algunas semanas cambian los horarios, se multiplican las reuniones con amigos, las salidas a bares y los festejos espontáneos con compañeros de trabajo. La rutina se flexibiliza y el clima de euforia colectiva parece extenderse más allá de lo deportivo.
En ese contexto, una encuesta realizada por Gleeden, plataforma de encuentros no monógamos con más de 14 millones de usuarios en todo el mundo, reveló que dos de cada tres personas consideran que el torneo favorece la generación de nuevos vínculos.
Al mismo tiempo, el informe remarca que el 48% asegura que la principal motivación para buscar una aventura durante estas semanas es la sensación de libertad y oportunidad. A su vez, el 84% cree que las aplicaciones de citas facilitan esos encuentros durante eventos masivos.
Sin embargo, los datos también permiten observar un fenómeno más amplio. Más que generar conductas completamente nuevas, el Mundial parece ofrecer un contexto propicio para que muchas personas se animen a dar pasos que, probablemente, ya venían considerando.
La pregunta, entonces, es si el torneo actúa como un verdadero detonante de las infidelidades o simplemente funciona como un escenario que reduce las inhibiciones y modifica, al menos por unas semanas, las reglas de la vida cotidiana.
Con este escenario como punto de partida, surge una duda inevitable: ¿el Mundial es un detonante de las infidelidades o sólo una excusa?

"Podemos afirmar que opera bajo ambas figuras, aunque los datos demuestran que funciona primordialmente como la excusa perfecta", afirma Silvia Rubies, directora de Comunicación de Gleeden Latinoamérica.
"Desde una perspectiva logística, para el 66% (2 de cada 3 personas), el Mundial ofrece el marco ideal para flexibilizar las explicaciones dentro de la pareja formal. Los partidos, los festejos post-partido y las reuniones laborales o de amigos justifican de manera natural las ausencias, las llegadas tarde o las modificaciones de agenda sin encender alarmas ni sospechas".
Pero, para la especialista, el fenómeno no se limita a la disponibilidad de tiempo o en la facilidad para justificar una salida. "En el plano clínico, el Mundial también actúa como detonante. No es que el fútbol genere una crisis donde no la había, sino que la atmósfera de optimismo y desahogo saca a las personas de la apatía de la rutina conyugal. Funciona como un catalizador: otorga el impulso de audacia que el individuo ya venía procesando internamente, habilitándolo a permitirse una experiencia de autonomía y deseo fuera de la estructura de la pareja tradicional".
Por qué un Mundial modifica el comportamiento
Para Rubies, el fenómeno también puede explicarse desde la forma en que los grandes eventos deportivos impactan sobre las emociones y la conducta. "A nivel psicofísico, el Mundial funciona como un paréntesis en la realidad cotidiana. Durante un mes, las estructuras y las normas sociales habituales entran en un estado de mayor flexibilidad".
La especialista señala que la euforia colectiva generada por el fútbol de alta competencia produce picos de dopamina y adrenalina que predisponen a las personas a mostrarse más receptivas, desinhibidas y abiertas a nuevas experiencias. "El clima de celebración actúa como un facilitador natural de la audacia y del juego de la seducción".
Las tendencias durante el Mundial
Las estadísticas de Gleeden también muestran algunos cambios en el comportamiento de los usuarios durante la competencia.
Uno de los fenómenos más llamativos es el denominado "post-partido". Según las métricas de la plataforma, los mayores picos de actividad no se registran durante los encuentros de la Selección —cuando el 92% de los usuarios permanece concentrado en el partido— sino en las dos horas posteriores. El desahogo emocional tras cada resultado parece trasladarse rápidamente a la reactivación de las conversaciones privadas.
La coyuntura económica también influye en la forma en que se concretan los encuentros. De acuerdo con los datos de Gleeden, el 75% de los usuarios argentinos prefiere planes más informales y de menor costo, reemplazando las salidas tradicionales por propuestas más descontracturadas y adaptadas al contexto actual.
Los números en Argentina

El caso argentino aporta algunos matices interesantes. De acuerdo con estadísticas de la plataforma, el país es el tercer mercado de Gleeden en América Latina y el perfil de sus usuarios desafía algunos estereotipos sobre las relaciones extramatrimoniales.
Entre quienes utilizan la aplicación, sólo el 3% asegura buscar un vínculo paralelo por insatisfacción o falta de comunicación en la pareja. En cambio, las principales motivaciones son la atracción hacia un tercero (39%), la necesidad de romper con la rutina (32%) y la posibilidad de explorar fantasías postergadas (26%).
Otro dato que distingue a la comunidad argentina es el nivel de transparencia con el que, según Gleeden, se desarrollan estos vínculos: el 97% afirma que la otra persona conoce desde el inicio cuál es su situación sentimental.