¿Cómo se lleva El Aleph al escenario? ¿Cómo se transforma en movimiento ese punto imaginado por Jorge Luis Borges en el que conviven, al mismo tiempo, todos los lugares del mundo?
Ese es el desafío detrás de Principio de éxtasis, el nuevo ballet del Teatro Colón que tendrá su estreno mundial el 10 de septiembre. La obra fue comisionada por el propio teatro y está inspirada en el libro de cuentos El Aleph, publicado en 1949, en el cuento homónimo de 1945 y en el poema Ausencia, de 1923.
El proyecto nació de una iniciativa del coreógrafo español Goyo Montero y de Julio Bocca, director artístico del Ballet Estable del Colón. A partir de esa idea se conformó un equipo creativo que reúne a Gustavo Santaolalla en la música original, Owen Belton en música adicional y diseño sonoro, Eduardo Basualdo en escenografía, Mariana Tirantte en vestuario y Nicolás Fischtel en iluminación.
Hay, además, otra presencia especialmente reconocible: Ricardo Darín, que participa con su voz en off. El elenco y el equipo creativo completan así una producción que cruza danza, literatura, música, actuación y artes visuales alrededor de uno de los universos más complejos de la literatura argentina.
El desafío de convertir a Borges en danza
Principio de éxtasis no busca trasladar literalmente El Aleph al escenario. La propuesta toma elementos de la obra y de la vida de Borges para construir una lectura propia, con un anclaje especial en algunas de sus ideas más reconocibles: el infinito, los dobles, los laberintos y la imposibilidad de abarcarlo todo.
El propio Montero plantea ese límite desde el comienzo. Según explica el Teatro Colón, el coreógrafo sostiene que la obra “no intenta abarcar lo escrito por Borges, porque es inabarcable” sino generar una visión personal sobre el escritor y su universo.
La estructura del ballet también incorpora figuras asociadas a ese imaginario. Entre los personajes aparecen Él, Ella, El Otro y Minotauro, además de distintos dúos y escenas grupales interpretadas por integrantes del Ballet Estable del Teatro Colón.
La música de Gustavo Santaolalla
Otro de los grandes ejes de la producción pasa por la música original de Gustavo Santaolalla. El compositor participa además como intérprete de guitarra, piano, ronroco, charango, percusión, sintetizadores y bajos, acompañado por músicos como Javier Casalla, Noelia Sinkunas y Lautaro Greco.
Parte de la grabación estuvo a cargo de la Budapest Scoring Orchestra, con dirección musical de Ábel Tompa. La música adicional y el diseño sonoro corresponden a Owen Belton, en una propuesta que busca construir desde el sonido otra vía de entrada al universo borgiano.
Ricardo Darín, la voz dentro del ballet
En una obra construida principalmente desde el movimiento y la música, la palabra aparece a través de Ricardo Darín. El actor participa con una voz en off que funciona como uno de los pocos vínculos directos entre la escena y el mundo literario de Borges.
Su presencia suma otro nombre de fuerte proyección internacional a una producción que combina disciplinas y lenguajes muy distintos. Pero el centro sigue estando en el mismo problema creativo: cómo representar escénicamente una obra que, justamente, gira alrededor de aquello que resulta imposible de representar por completo.
Nueve funciones en el Teatro Colón
Principio de éxtasis tendrá nueve funciones entre el 10 y el 20 de septiembre en la Sala Principal del Teatro Colón. El ballet tiene una duración estimada de 84 minutos, distribuidos en dos actos y un intervalo de 20 minutos. El primer acto dura 26 minutos y el segundo, 38, en una producción realizada por el propio Teatro Colón junto con su Ballet Estable.
Más que intentar explicar a Borges, la apuesta de Principio de éxtasis parece asumir que ese objetivo sería imposible. El camino elegido es otro: usar la danza, la música, la palabra y la escena para construir una interpretación posible de El Aleph y de uno de los imaginarios más influyentes de la literatura argentina.