Un salón prácticamente a oscuras, iluminado por miles de velas, y el sonido de un cuarteto de cuerdas. La imagen se convirtió en la marca registrada de Candlelight, una serie de conciertos que tomó elementos de la música de cámara y los transformó en una experiencia pensada para llegar a públicos mucho más amplios.
Buenos Aires se sumó al fenómeno en marzo de 2024 y hoy Candlelight ya tiene una presencia habitual dentro de la agenda cultural porteña. Este sábado 29 de agosto habrá dos nuevas oportunidades para conocer la propuesta en la Sede Social del Centro Asturiano de Buenos Aires, en Solís 475.
A las 19 se presenta Candlelight: Clásicos del Rock, interpretado por el Cuarteto Ámbar. El repertorio incluye versiones de Another Brick in the Wall, de Pink Floyd; Sweet Child O’ Mine, de Guns N’ Roses; Highway to Hell, de AC/DC; We Will Rock You, de Queen; Hotel California, de Eagles; y Paint It Black, de The Rolling Stones, entre otros clásicos.
A las 21.30 será el turno de Coldplay & Imagine Dragons, también con formato de cuarteto de cuerdas. El programa cruza canciones como Clocks, Fix You, Paradise y The Scientist, de Coldplay, con Thunder, Believer, Enemy y Radioactive, de Imagine Dragons.
El domingo 30, a las 20.30, será el turno de Disney: Canciones de Amor, una función que ya tiene sus entradas prácticamente agotadas. El repertorio recorre clásicos de películas como El Rey León y Tarzán, y llega hasta producciones más recientes como Frozen y Encanto.
Los conciertos duran aproximadamente una hora y mantienen siempre la misma lógica: pequeñas formaciones musicales, repertorios reconocibles y una ambientación en la que las velas funcionan casi como un integrante más del espectáculo.
De Vivaldi a Taylor Swift
Candlelight nació en 2019 como un proyecto de Fever con una propuesta inicialmente centrada en la música clásica. Vivaldi, Mozart y Chopin estuvieron entre los primeros compositores elegidos, pero el repertorio rápidamente comenzó a ampliarse hacia artistas contemporáneos, bandas sonoras, rock y pop.
Ese cambio terminó siendo una de las claves del fenómeno. Bajo la misma puesta hoy pueden convivir Las Cuatro Estaciones de Vivaldi, un tributo a Metallica, las canciones de Taylor Swift o la música de Hans Zimmer.
También cambió el escenario tradicional. En lugar de limitarse a salas de conciertos, Candlelight comenzó a utilizar palacios, bibliotecas, jardines, catedrales, teatros y edificios históricos. La puesta con miles de velas eléctricas terminó de construir una estética reconocible que funciona tanto dentro del salón como en las redes sociales.
Cuando llegó a la Argentina, la experiencia había recorrido más de 150 ciudades, entre ellas Nueva York, Madrid, Río de Janeiro y Ciudad de México.
El debut local fue el 12 de marzo de 2024 en el Auditorio del Colegio San José, con Las Cuatro Estaciones de Vivaldi. Al día siguiente llegó un programa dedicado a Hans Zimmer y luego un tributo a Queen.
Dos años después, la cartelera porteña muestra hasta dónde se expandió la idea. Durante los próximos meses aparecen conciertos dedicados a Michael Jackson, Metallica, Phil Collins, The Beatles, Luis Alberto Spinetta, ABBA y Taylor Swift, además de programas clásicos.
Fever, la empresa detrás de Candlelight
Detrás de las velas está Fever, una plataforma tecnológica especializada en entretenimiento y experiencias en vivo que también produce contenidos propios.
Candlelight es uno de sus formatos más reconocidos, pero no el único. La compañía desarrolló o participó en experiencias vinculadas con franquicias como Harry Potter, Bridgerton, Stranger Things y Disney.
Su crecimiento también llamó la atención de grandes inversores. En enero de 2023, Fever cerró una ronda de financiación por US$ 110 millones liderada por Goldman Sachs Asset Management, operación que llevó su valuación hasta US$ 1.800 millones. Dos años después, en junio de 2025, anunció otra inversión superior a US$ 100 millones, aunque en ese caso no comunicó una nueva valuación.
La empresa asegura actualmente llegar a más de 300 millones de personas en más de 40 países a través de su plataforma.
La fórmula de Candlelight parece resumir bastante bien ese modelo: tomar algo tan tradicional como un concierto de cuerdas, cambiar su puesta, acercarlo a repertorios populares y convertirlo en una experiencia capaz de repetirse en distintas ciudades sin perder identidad.