Arte y diseño: el nuevo Miami

La apuesta del icónico balneario de Florida para resurgir como ciudad. Las nuevas zonas que generan tendencias y experiencias de lujo.

Había que cambiarle la cara a aquella Miami dominada por el narcotráfico y la delincuencia que ahogaron a la ciudad en las décadas del 80 y 90, tan bien caracterizada por Tony Montana (Al Pacino) en Scarface y la serie Miami Vice de Don Johnson. Para llevar a cabo esa difícil tarea, la estrategia del gobierno apuntó a los ejes arte, cultura y diseño con el objetivo de convertir la ciudad en una suerte de polo vanguardista con nuevas tendencias y movidas culturales.

Ahora lo nuevo y lo más exclusivo de Miami no está en las playas de South Beach sino en el Downtown, donde desde hace una década florecen futuristas rascacielos que son al mismo tiempo complejos de oficinas, viviendas y también locales comerciales tipo shopping, todo integrado.

Como el Brickell City Center, diseñado para albergar de un cine cinco estrellas a restaurantes y las marcas de lujo más exclusivas.

Cerca, aparece el viralizadao Wynwood Art District, un parque de street art anclado en un barrio industrial que estaba habitado por puertorriqueños y que ahora brilla con colores y más de 80 murales de artistas de todo el mundo. Miles de turistas se acercan cada día a sacarse fotos para subir a sus redes sociales y visitar las galerías de arte, moda y boutiques de productos de diseño que rodean el lugar (donado por la familia Goldman).

Y en ese mismo circuito se encuentra el Design District, una zona de unas 20 cuadras ideadas por el desarrollador Craig Robins para expandir las casas de lujo: Hermes, Louis Vuitton, Bulgari, Prada, Armani, entre otras brands, se encuentran allí. En Palm Court, por ejemplo, se erige el Fly?s Eye Dome, una esfera gigante rodeada por una impresionante “cascada estructural” azul construida por el arquitecto japonés Sou Fujimoto.

En la zona también florecieron los museos. En la guía, aparece el Phillip and Patricia Frost Museum of Science, un enorme edificio de cuatro plantas interconectadas con planetario, exhibiciones meteorológicas, un acuario y toda la información histórica para aprender ciencias.

También el imponente Adrienne Arsht Center, un gran complejo teatral de artes escénicas dedicado a la ópera, el ballet y conciertos cuyo arquitecto fue el argentino César Pelli. Con 53.000 m2, el teatro ya es el tercer centro de artes de los Estados Unidos, detrás del Lincoln Center en Nueva York.

Pero resulta obligatorio darse una vuelta por el Pérez Art Museum of Miami (PAMM), que se inauguró al público en 2013 con un modernísimo edificio en el Parque del Bicentenario, frente a la Bahía Biscayne. Adentro hay arte moderno y contemporáneo internacional de los siglos 20 y 21. El lugar fue diseñado por los arquitectos suizos Herzog & De Meuron, y el nombre es por su mentor, el empresario argentino Jorge Pérez, que donó US$ 40 millones y parte de su colección personal de arte.

Enfrente, en South Beach, también se apuesta por el arte y la cultura. El Faena Hotel, por ejemplo, fue diseñado en conjunto por el argentino Alan Faena, el cineasta Baz Luhrmann (El gran Gatsby) y su esposa, la diseñadora de vestuario Catherine Martin (ganadora de cuatro premios Oscar). Es una joya Art Decó (ahí estaba el icónico hotel Saxony) remodelada tras una inversión de US$ 1.000 millones para el desarrollo de un proyecto inmobiliario que incluye otras cinco manzanas más. Entre sus joyas hay un mamut de la era cuaternaria en una caja de cristal, obra de Damien Hirst. El opulento hotel fue elegido en 2017 como el mejor de Estados Unidos por los lectores de Condé Nast Traveler, y tiene el restaurante Los Fuegos, de Francis Mallmann.

A pocas cuadras, sobre la avenida Collins, está el Setai, un hotel cinco estrellas que cuenta con 38 pisos de suites de estilo asiático y tres piscinas diferentes. El Jazz Brunch del domingo es una perfecta opción para comer desde sushi y caviar hasta pastas escuchando buen jazz en vivo (US$ 80 por persona), y marca el ritmo de los negocios y la vida de la alta sociedad de la isla.

Para terminar el día en la ciudad de Miami, el plan es comer en la zona de Brickell. Hay distintos tipos de experiencias, para todos los gustos. Como Sugar, en la terraza del piso 40 del hotel East. O, a unos pocos pasos de ahí, el famoso cocinero peruano Gastón Acurio instaló La Mar, en la planta baja del Mandarin Oriental, para terminar el día disfrutando un ceviche mirando cómo cae la noche en el mar.