Magnus Ahlqvist Miembro del Consejo de Forbes.
La fortaleza de una empresa no está en la cima, sino en la calidad de su liderazgo en todos los niveles.
Para lograrlo, es necesario construir una comprensión compartida de lo que significa liderar con excelencia y, a partir de ahí, establecer las estructuras adecuadas para expandir ese modelo con eficacia. Esto resulta clave en organizaciones como Securitas, que operan a nivel global, de forma descentralizada y dependen en gran medida del conocimiento local.
En Securitas, más de 10.000 líderes de personal tienen la responsabilidad de guiar a 330.000 colegas en todo el mundo. Ese volumen representa un riesgo importante si las personas equivocadas están al frente. Pero también es una oportunidad enorme para fortalecer la cultura de la empresa cuando quienes lideran son los indicados. Entonces, ¿cómo garantizar que las personas correctas estén a cargo?
A lo largo de más de 90 años de historia, en la empresa —y yo también— fuimos aprendiendo qué define a un gran líder, cómo es posible multiplicar un liderazgo sólido y qué comparten quienes lo ejercen con excelencia.
Qué significa realmente desarrollar un gran liderazgo
Hubo una época en la que un único visionario podía marcar el rumbo de una empresa hacia el éxito. Ese modelo permitió crear negocios e innovaciones destacadas, pero hoy ya no alcanza para inspirar al equipo. El liderazgo actual no se construye desde arriba, sino desde adentro. Y para eso, es fundamental multiplicar el liderazgo de calidad.
El objetivo es que la mayor cantidad de personas piense y actúe como el tipo de líder que su empresa necesita. En mi experiencia, los buenos líderes mejoran el rendimiento a través de la responsabilidad y el compromiso con la excelencia. Se desarrollan a sí mismos y a sus equipos con respeto y fortalecen a quienes los rodean. Hacen posible la estrategia al promover la innovación y el trabajo conjunto. @@FIGURE@@
Pero expandir un liderazgo eficaz exige una inversión concreta en formación, así como en evaluación y seguimiento permanentes. Aunque todavía estamos en ese camino, resulta clave contar con programas de capacitación en distintos niveles de la organización, pensados para detectar e impulsar el talento con mayor potencial. Además, un sistema de gestión del desempeño permite asegurar coherencia y evaluar a todos los líderes con los mismos criterios.
Definir un gran liderazgo es una cosa, pero ¿qué hace que un líder sea grande en la práctica?
¿Qué hace a un gran líder?
El liderazgo empieza por uno mismo. Siempre creí que todos podemos llegar a ser líderes, pero antes tenemos que aprender a guiarnos a nosotros mismos: actuar con integridad y ser fieles a nuestros valores, incluso cuando eso resulta difícil. Las habilidades se pueden adquirir, pero sin integridad ni confianza no hay base sólida.
Después llega el desafío de liderar a otros. Y eso empieza por escuchar más de lo que se habla. Escuchar de verdad. Estar presente, dejar de lado las distracciones y prestar atención total a los demás. Para hacerlo bien, se necesita una curiosidad genuina, además de la disposición para considerar perspectivas distintas a la propia y hacer preguntas que inviten a reflexionar.
Los grandes líderes logran sostenerse entre el presente y el futuro. Conducen con las manos limpias, el corazón cálido y la mente fría. El corazón cálido permite cuidar a las personas; las manos limpias garantizan honestidad y responsabilidad; y la mente fría ayuda a tomar decisiones claras, incluso difíciles, sin dejarse llevar por los prejuicios. A veces uno admira a alguien, pero eso no siempre significa que sea la persona indicada para un cargo.
Lidiar con estas tensiones y encontrar el equilibrio entre alcanzar resultados y liderar con empatía, pasión y una mentalidad centrada en las personas forma parte del peso, pero también del privilegio, que implica liderar. @@FIGURE@@
Un gran liderazgo impulsa un alto nivel de compromiso
Las mejores lecciones aparecen cuando uno se mantiene cerca de los clientes y los equipos, entiende sus desafíos y busca la manera de acompañarlos. Eso lo aprendí escuchando a los empleados de nuestra empresa. Ellos muestran que el apoyo de la conducción —tener un jefe que brinde el respaldo necesario para que cada persona pueda rendir al máximo, que se preocupe de verdad por su equipo y que se comunique con honestidad— es uno de los factores más fuertes del compromiso laboral.
En nuestra organización global, las divisiones con mayor respaldo por parte de la conducción también muestran un nivel más alto de compromiso general. Ese patrón deja en claro que cuando los líderes logran equilibrar su mirada en los resultados (la mente) con el cuidado de las personas (el corazón), todos salen ganando.
Y no debería sorprender. Los jefes tienen una influencia directa en sus equipos. Al fin y al cabo, se suele decir que las personas no renuncian a las empresas, sino a sus jefes. Ahora, si ese impacto se multiplica por más de 10.000 líderes, se entiende con claridad el poder que tiene un liderazgo sólido y por qué resulta tan importante expandirlo. @@FIGURE@@
Construir una cultura de liderazgo
Las empresas más sólidas crecen desde adentro. Cuando se le da a cualquier persona dentro de la organización la posibilidad de convertirse en líder, se invierte en el futuro del negocio.
Cada persona que se suma a una empresa tiene el potencial de transformarse en un gran líder, pero necesita contar con las herramientas adecuadas. En nuestro caso, esas herramientas forman parte de lo que llamamos la Caja de Herramientas de Securitas. Ese conjunto guía nuestra forma de liderar, tomar decisiones y acompañarnos mutuamente. Cada organización necesita su propia versión de este modelo, que funcione como un lenguaje común y defina qué significa alcanzar la excelencia. Solo así es posible ejercitarla de forma coherente.
Claro que llevarla a la práctica es lo más desafiante. Hay una diferencia enorme entre definir qué es un buen liderazgo y sostenerlo todos los días. Muchas veces, eso implica tomar decisiones difíciles. Si se espera excelencia, hay que estar a la altura, incluso cuando el camino resulte incómodo. En otras palabras, hay que dar el ejemplo.
Asumir la responsabilidad, tanto propia como de los demás líderes, es lo que convierte un esquema o una serie de herramientas en una verdadera cultura de liderazgo. Con tiempo y constancia, es posible formar liderazgos sólidos y construir una empresa cuya fortaleza no dependa de unos pocos, sino de los muchos que lideran desde todos los frentes.
Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com.