La mayoría de los directivos están librando la batalla equivocada: compiten por el espacio. Discuten sobre oficinas, puntos de venta físicos, SuperApps, redes sociales o presencia en plataformas digitales.
El futuro de los negocios no se mide en metros cuadrados ni en clics ni en likes, sino en dimensiones temporales. Mientras la competencia se desgasta en planes de acción sucesivos, los líderes excepcionales dominan el arte del timing.
El verdadero campo de batalla hoy no es el lugar, sino el tiempo. En un entorno donde la atención es el recurso más escaso y la dispersión es la norma, entender la tríada de dioses griegos del tiempo Cronos, Aión y Kairós no es un ejercicio filosófico, sino la diferencia entre una empresa que simplemente sobrevive y una que captura oportunidades irrepetibles. Si la agenda está llena pero el propósito se siente vacío, estamos siendo devorado por Cronos.
Si la chispa de creatividad que rompe moldes y crea nuevos mercados está permanentemente opacada por el foco en la ejecución operativa estamos sucumbiendo a Cronos. @@FIGURE@@
Volver a los orígenes
Los griegos nos hablaban de tres tipos de tiempo y los retrataban en tres dioses diferentes: Cronos, Aión y Kairós.
Cronos es un dios representado como un hombre maduro que lo devora todo, incluidos sus hijos, para sostener su poder. Poderosa la metáfora, ¿verdad?
Cronos es la raíz de la palabra cronómetro y sus derivados. Cronología. Lo sucesivo. El orden. Hablamos del tiempo que se puede medir. Es el tiempo del hombre. Es el tiempo de los proyectos. El tiempo de las empresas.
Es el dios del tiempo secuencial, de lo encadenado y sucesivo y de lo que pasa inevitablemente. Es el tiempo que - de modo irreversible, consecutivo y lineal - nos lleva al futuro. Cronos es el dios al que recurrimos cuando ponemos metas y objetivos, cuando hacemos planes de acción y los implementamos. Bajo los auspicios de Cronos, las acciones pasadas se vuelven obsoletas al llegar al objetivo. Entonces Cronos nos exige que pongamos nuevos objetivos, indiferente a si estamos satisfechos o no con lo alcanzado. Cronos nos mantiene ocupados y preocupados en tener éxito y en intentar controlar los acontecimientos, nuestra vida y las de los demás.
Aión es el dios de la eternidad, no necesita devorar nada para ser. Es simultáneamente niño y anciano. Es el dios que no contempla los objetivos ni los planes, sino que nos invita a la acción que tenga sentido en sí misma.
Podríamos afirmar que Aión es el dios que se materializa en el Propósito. Cuando actuamos bajo los auspicios de Aión, disfrutamos y somos conscientes del camino que recorremos porque el objetivo mismo es recorrerlo y cada paso tiene un sentido. Aión es lo cíclico, lo que vuelve y los rituales: lo eterno, lo que no cambia.
Kairós era simbolizado por los griegos como un joven con un mechón de cabello muy largo en la frente, pero completamente calvo por detrás. Es el dios caprichoso de la oportunidad que pasa fugazmente, al que sólo se le puede tomar por el mechón cuando está por pasar. Cuando ya pasó, la oportunidad está perdida: no se le puede atrapar porque por atrás es calvo. Kairós simboliza el momento adecuado que, bien aprovechado, puede cambiar nuestro destino. Es el momento en el que la decisión y la acción adecuada pueden crear un nuevo futuro. Kairós es un instante irrepetible, un intervalo de tiempo fugaz y relativamente breve que representa la ocasión propicia y la oportunidad.
Kairós es un salto al vacío: es animarse a retar a la suerte y al destino. Es la chispa de la innovación, de la creatividad, de romper moldes, de tomar riesgos y ser protagonistas y escultores del futuro.
La relación entre los tres tiempos
Estos tres tiempos nos demandan un balance inestable y a la vez dinámico.
Cronos nos exige continuamente nuevos objetivos, impulsándonos a la acción y a lograr nuestras metas. Cronos nos invita a la eficiencia operativa. Es el tiempo de los KPIs, presupuestos y deadlines.
Invocando a Aión podremos encontrar la quietud necesaria para darle sentido a nuestras acciones y a vivir el momento presente. Aión nos convoca a mirar la cultura y el propósito. Es el tiempo de los valores de la empresa
Kairós simplemente pasa a nuestro lado y se va. Invocando a Kairós podremos abrirnos al momento fugaz en el que la oportunidad se presenta. Kairós nos llama a atender a la Innovación y a las Ventanas de Oportunidad. Es el timing en el mercado.
Pero Cronos es un gran tirano. Pretende devorarlo todo.
Cronos se encarga de que no nos demos cuenta de que la única forma de atrapar a Kairos es la observación silenciosa y desapasionada de nuestro entorno. Sólo así veremos aparecer a Kairos y podremos atraparle.
Cronos intenta engañarnos para que no oigamos la voz de Aión. En el torbellino de la acción, es imposible crear el espacio de silencio e introspección necesarios para ser conscientes del llamado del significado, la trascendencia y lo eterno.
Es más fácil vivir solo en Cronos. Pero debemos aprender a aprovechar el Kairós y el Aión
El exceso de Cronos en las empresas (llegar al próximo Q) conspira contra la capacidad de innovación (Kairós) y el compromiso con el empleado, el contrato social y la razón de Ser de la empresa (Aión). Debemos buscar atrapar el Kairós y proyectarnos al Aión
Algunos consejos útiles:
Rituales de encuentro no formal. Los espacios de networking, socialización, juego y libertad nos permiten salir del Cronos y reencontrarnos con lo humano, con el propósito y con Aión. No es “pérdida de tiempo” conversar sin agenda, ni tener espacios formales de informalidad. Al principio de la semana, o al terminarla, en un ambiente distendido, surgen las ideas, el pensamiento lateral y la pregunta latente. Generar estos momentos puede convertir el Cronos en Aión.
Encontrar momentos para escapar del tiempo lineal significa balancear lo transitorio con lo trascendente. La acción y el pensamiento, la práctica y la teoría, los resultados y el sentido, los KPIs y el propósito. Estos conceptos no son excluyentes. Aión y Cronos tampoco.
Salir de la cámara de eco. La oportunidad no siempre está escondida. La oportunidad pasa permanentemente por delante y no la vemos porque estamos con visión de túnel, o cerrados en una perspectiva. Debemos salir del consenso cómodo y mirar la realidad y el mundo de opciones con curiosidad. Encontrar a Kairós es un ejercicio consciente de buscar la incomodidad y mirar desde diferentes atalayas. Es salir a escuchar al cliente, no solo a comunicarnos con él. Buscar a Kairós es pensar que el exceso de foco es tan peligroso como la falta de foco. Kairós está en la diversidad de equipos, de edades, de orígenes y de formaciones.
La función del líder moderno no es solo gestionar agendas (Cronos), sino identificar oportunidades (Kairós) y ser guardián del propósito (Aión)
¿Tendremos – nos daremos – el tiempo para encontrar este balance?