Aunque la inversión en inteligencia artificial (IA) crece a un ritmo acelerado en el segmento corporativo, la adopción de estas herramientas entre los empleados avanza mucho más lento. En un estudio global de McKinsey, el 88% de las organizaciones sondeada usa IA en al menos una función de negocio, pero casi dos tercios diguen en fase de piloto sin escalarla.
¿Cómo se cierra esa brecha? En diálogo con Forbes Argentina, Yamandu Giménez Wenzel, senior solutions director en Aditi Consulting, compañía global de servicios de ingeniería digital, lo resume así: "El desafío no es solo lograr que los empleados adopten la tecnología, sino cómo lo hacen. Muchos no utilizan las soluciones oficiales provistas por la empresa y recurren a herramientas propias no reguladas".
Con la IA ya disponible, el obstáculo dejó de ser tecnológico. "El tema central es que los empleados las incorporen a su tarea cotidiana. Por eso, la adopción de la IA dentro de las empresas es, ante todo, un desafío cultural", sostiene Giménez Wenzel.
Alejandro Raffaele, Director Senior de Ventas Enterprise para Latinoamérica en Red Hat, coincide al darle relevancia a la gestión del cambio antes que a la tecnología en sí misma: “La adopción arranca por el ejemplo. Entonces, si el propio CIO o CEO de una organización no usa IA de forma cotidiana, va a ser difícil que sus equipos lo hagan. Además, para que la gente adopte un cambio hay que dejarla participar y dar feedback, en lugar de bajarle la decisión ya tomada”. En ese marco, ubica a los hackathons internos como un mecanismo ideal para que el liderazgo predique con el ejemplo y los equipos, a través del uso, terminen de abrazar la herramienta.
De maratón de código a laboratorio de casos de uso
Para impulsar de una vez por todas y motivar a los empleados, algunas organizaciones están empezando muy lentamente a organizar hackatones corporativos. A diferencia del clásico de programación, que consta de equipos compitiendo por construir el prototipo más vistoso en 48 horas, el que empieza a aparecer ahora no busca demostrar destreza técnica, sino que los propios empleados, sin necesidad de saber programar, identifiquen en qué proceso de su trabajo diario la IA puede tener impacto real.
"Son una herramienta interesante que permite desafiar a los empleados identificar casos de uso concretos, compartir buenas prácticas y encontrar oportunidades de automatización a partir del conocimiento de quienes realizan esas tareas todos los días", dice Giménez Wenzel, cuya empresa ya organiza estas actividades puertas adentro. Al reunir a especialistas de distintas áreas, el formato permite priorizar procesos repetitivos y de alto volumen: una solución armada por un empleado puede terminar convertida en herramienta compartida para toda la organización.
A decir verdad, los casos de hackatones de AI todavía se cuentan con los dedos de una mano. Otro ejemplo es del banco Citi, que en mayo organizó uno abierto a todo el personal de Recursos Humanos a nivel global, sin distinción de función ni antigüedad, con el objetivo de que los participantes se entusiasmen con la IA para que la adopten en el día a día.
Aditi Consulting tiene su propia experiencia, aunque no en la Argentina: en su oficina de Bangalore, India, la compañía organizó nombrado #SparkAIthon. Según relata Giménez Wenzel, participaron 92 personas en 32 equipos de áreas tan distintas como RRHH, finanzas y reclutamiento, entre otras. “Tuvieron un presupuesto de apenas US$ 40 en tokens de IA por persona. En una sola jornada, varios equipos pasaron de la idea a una aplicación funcional y desplegada, sin que nadie hubiera escrito antes una línea de código. De las 32 propuestas, la compañía seleccionó cinco para convertirlas en productos más robustos”. El impacto, dice el ejecutivo, no se limitó al hackathon: varios participantes pidieron pasarse a roles de desarrollo con IA a través de Evolve, el programa interno de cambio de carrera de la compañía. "Terminamos con citizen developers, gente de cualquier área, provisionando sus propias aplicaciones", resume Giménez Wenzel.
En L'Oréal Groupe Argentina, la compañía todavía no organizó un hackathon interno de IA, aunque lo tiene en el radar. "El hackathon es una de las muchas formas posibles de acercar la IA a nuestros equipos y, a futuro, es una iniciativa que podemos considerar dentro de este camino", dice Jimena Belloso, directora de Recursos Humanos de L'Oréal Groupe, a Forbes Argentina. Por ahora, la prioridad de la compañía pasa por otro lado: "Hoy nuestro foco está en generar una adopción más transversal y sostenida de estas herramientas, para que la IA no quede limitada a una experiencia puntual", explica.
En ese camino, L'Oréal Groupe construyó un ecosistema de iniciativas previas, incluyendo un test interno llamado AmplifAI para que cada colaborador mida su nivel de conocimiento en IA; un e-learning obligatorio de 45 minutos ("Gen AI for All"); la Gen AI Week, que en 2025 cerró con un desafío de innovación llamado Bartic, en el que empleados postularon ideas para que el equipo de Beauty Tech seleccionara finalistas a desarrollar en 2026; y la University Week, con cápsulas de capacitación en data y IA. Según adelanta Belloso, en los próximos meses la compañía sumará "una dinámica con formato hackathon" para poner en práctica el uso de L'Oréal GPT.
Sobre qué sectores adoptarán primero este formato en la región, Belloso sostiene que la pregunta ya no pasa por una industria puntual: "El conocimiento en áreas como data, tecnología e inteligencia artificial ya dejó de ser patrimonio exclusivo de los perfiles IT: hoy es un requisito que atraviesa todos los puestos". Como ejemplo, menciona a Buddy, el asistente de IA de la compañía para consultas de RRHH en lenguaje natural, y a L'OréalGPT, que según la ejecutiva superó los 60.000 empleados que lo usaron alguna vez y llegó a 22.000 usuarios diarios hacia fines de marzo de 2026.
Por qué todavía no pasa acá
Consultado por Forbes Argentina, Rodrigo Díaz, director del Departamento de Sistemas Digitales y Datos del ITBA, dice no tener noticias de hackatones de IA puertas adentro en nuestro país.
Para él, la primera razón por la que el formato no prende en Argentina es de base: "Para llevar eso a un público más general y abrir los datos, necesitás tener un nivel de madurez y de gobernanza de los datos que no está disponible en la mayor parte de las organizaciones en Argentina hoy en día".
Según su lectura, muchas compañías todavía están organizando internamente los silos de información, lo que dificulta disponer de un dataset limpio, ordenado, accesible y anonimizado para este tipo de evento.
El académico traza un paralelismo con el desarrollo técnico: así como en su momento la disponibilidad de herramientas permitió prototipar modelos estadísticos rápidamente, hoy el freno para la IA "no está en esa parte técnica, sino que viene más por el lado de los datos". Cita, además, un problema clásico de los equipos de datos: los modelos se desactualizan cuando el conjunto de datos con el que fueron entrenados difiere del que reciben en producción, y sostiene que gestionar ese flujo "es algo que presenta dificultades para muchas organizaciones" y que hoy concentra buena parte del foco corporativo, por delante de estos hackatones.
Sobre el estado actual del formato en el país, Díaz es crítico: "Me parece que al organizar un evento de este tipo no hay poner el foco en el tema del marketing para mostras en las redes lo que se hace, sino en lograr un evento que genere valor real, y para eso se necesita un seguimiento posterior, relacionado con un seguimiento de adopción, de puesta en producción”.
Consultado sobre si la tendencia terminará por llegar a la Argentina, Díaz se mostró entusiasmado: “Nuestro país es muy voraz de tendencias y se suma a todo lo que hay. En este sentido, los hackatones de IA pueden funcionar siempre y cuando busquen resolver un problema de negocio real, en vez de un problema técnico ad hoc para ese evento. Además, la empresa debe tener los datos para responder esa pregunta en buen estado y en buen formato; sumar mentores interdisciplinarios; y, sobre todo, planificar el seguimiento posterior al evento”, concluye.
Por ahora, en Argentina el hackathon de IA es una idea que varias empresas dicen tener en agenda. Lo que parece claro es que no se trata de un evento que pueda organizarse de la noche a la mañana. Pero cuando sale bien, como en Bangalore, no se mide en aplicaciones sino en cómo los empleados son capaces de incorporar la IA como alguna vez lo hicieron con Internet.