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Forbes Argentina

De jugadora y dirigente al negocio con propósito: cómo Evelina Cabrera busca transformar el deporte femenino en una industria rentable

Evelina Cabrera
Alejandro Baccarat
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Fundó la Asociación Femenina de Fútbol Argentino, abrió caminos con Nike y Boca Juniors, y ahora lidera Grattas, una plataforma con la que busca construir un modelo comercial sostenible y democratizar el alto rendimiento. La historia de la líder argentina que pasó de romper moldes machistas a exportar proyectos de impacto global.

Para entender a Evelina Cabrera no alcanza con repasar la lista de todo lo que hizo o logró. Mejor es mirar su trayectoria, que muestra a alguien que aprendió a ver las dificultades como una oportunidad y que transformó cada obstáculo en un nuevo modelo de acción. Su historia es la de una estratega que pasó de buscar orden en una pelota de fútbol a diseñar proyectos con impacto en organismos internacionales, empresas globales y comunidades deportivas.

Su primer contacto con la pelota, asegura, fue un punto de inflexión. Cabrera, que venía de una situación de vulnerabilidad social, en la que incluso llegó a vivir en la calle, descubrió el fútbol y a los 21 años se convirtió en futbolista amateur en el Club Atlético Platense. “Si bien venía resurgiendo, no tenía orden. Y el fútbol me dio orden. Si quería jugar, tenía que entrenar. Si quería estar mejor, tenía que hacer tal cosa. Me dio trabajo en equipo, paciencia, un montón de cosas que desconocía totalmente”, recuerda.

Ese orden recién encontrado tuvo que reestructurarse pronto. Un problema de salud en 2012 la retiró de la cancha como jugadora, pero en lugar de alejarse del deporte, decidió cambiar de rol. Se formó como entrenadora en la Asociación de Técnicos de Fútbol Argentino (ATFA) y, con una visión adelantada a su tiempo, decidió estudiar coaching ontológico. Con esa mirada integral, dio sus primeros pasos en el cuerpo técnico de Nueva Chicago y dirigió a la Selección Argentina en la Homeless World Cup en México. “Pensé: ‘En los cuerpos técnicos no hay gente que sepa administrar las emociones de los atletas’. Sentía que no tenía las herramientas para poder administrar las personalidades”, explica.

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Evelina Cabrera fue jugadora de fútbol, directora técnica y dirigente. Crédito: Alejandro Baccarat.

Sin embargo, al intentar ejercer su trabajo, se chocó con la falta de recursos básicos del ambiente. Esa carencia la llevó a dar el salto a la dirigencia y fundar en 2013 la Asociación Femenina de Fútbol Argentino (AFFAR).“Pasar de deportista a dirigente fue otro quiebre en mi vida, porque tuve que aprender a manejarme en un espacio totalmente masculino”, cuenta. Abrirse paso en un entorno marcadamente masculino la obligó a construir una coraza personal para hacerse escuchar: “Sentía como que no podía ser simpática. Me corté el pelo al ras y no me maquillaba más, usaba ropa holgada; trataba de generar el menor pensamiento en el otro. Tuve que cambiar mi esencia porque de repente era mala cara, hablar fuerte, masculinizarme. No era lo que quería, pero era lo que necesitaba hacer. Hoy soy 100% yo. Lo que me sacó adelante fue la intuición, esa habilidad de ver en el caos una oportunidad”.

El crecimiento de la AFFAR comenzó a llamar la atención fuera del país, de medios como The Economist y BBC (que la eligió como una de las 100 mujeres más influyentes e inspiradoras del mundo en el 2020), y alianzas con ONU Mujeres, e impulsando a Cabrera a profesionalizar aún más su gestión. “Tuve que aprender de marketing, de lo que no tenía ni idea”, admite. Su perfil cobró volumen internacional: fue la primera mujer en Argentina en firmar un contrato comercial con Nike en el rubro fútbol, desarrolló el área de género en Boca Juniors, dirigió el equipo de futsal de Villa La Ñata, armó el primer equipo femenino de fútbol ciego de Buenos Aires y co-dirigió la Selección Nacional Las Luciérnagas.

Esa proyección la llevó a desempeñarse durante cuatro años como Embajadora de Buena Voluntad de la OEA en Washington D.C. y a integrar la junta directiva de LA Scores en Los Ángeles -organización que combina fútbol, poesía y servicio comunitario en escuelas públicas. Además, su autoridad en temas de equidad e inclusión la consolidó como jurado del Premio UNESCO-Madanjeet Singh en París, donde evalúa iniciativas globales que reciben US$ 100.000 para su desarrollo.

Un nuevo modelo de negocios para el deporte femenino

Esa experiencia acumulada en la cancha, la dirigencia y los organismos multilaterales convergió en su proyecto actual: Grattas. Pensado como una comunidad y una plataforma integral para el deporte femenino en Argentina, el emprendimiento nació durante su maternidad y su residencia en Estados Unidos -vive en Los Ángeles con su marido, arqueólogo, y Apolo, su hijo.

Al notar lo fragmentada que estaba la información de las deportistas en las federaciones locales, Cabrera convocó a la diseñadora Flavia Maidana para estructurar un modelo diferente. “La sustentabilidad es ser conscientes de que ya fue eso de que la responsabilidad social de la empresa va a cubrir el deporte y se termina. Hay que sacar la visión de ‘yo ayudo al deporte femenino’. No tenés que ayudar a nadie, ellas ya saben entrenar y jugar. Lo que necesitan son recursos, y en base a los recursos es algo en lo que ellas van a ganar y las marcas también. No es solo un programa de RSE, es un negocio”, explica sobre el proyecto en el que está asociada con Maidana y con Katia Gonzalez.

El proyecto combina contenidos digitales con clínicas deportivas, campamentos y encuentros entre atletas consagradas y nuevas generaciones. “Cuando viví en Estados Unidos, descubrí que muchas personas apostaban a los deportes femeninos. No solo fútbol, también básquet, hockey, tenis, golf…”, cuenta sobre la génesis. El primer paso es una plataforma en redes sociales para mostrar a las deportistas, contar sus historias y ponerles cara. El segundo son las “Grattas Charlas”, conversaciones con diferentes deportistas. Y después se suman las clínicas (donde las participantes puedan tener la experiencia de estar con las deportistas) y los campamentos.

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Grattas, el nuevo proyecto de Evelina Cabrera, combina combina contenidos digitales con clínicas deportivas, campamentos y encuentros entre atletas consagradas y nuevas generaciones, para impulsar el deporte femenino. Crédito: Alejandro Baccarat.

“Armamos esta plataforma que contempla la visibilidad, la vivencia de tener clínicas y, sobre todo, hacer un negocio donde se puedan generar ingresos, pero también impacto en la comunidad. El deporte femenino no necesita solo tener visibilidad, necesita tener una industria”, diferencia. Es un proyecto de largo plazo que arranca en Argentina pero no descarta que se expanda a otros países. Para Cabrera, asumir este rol también implicó un cambio de mentalidad respecto al dinero y la sostenibilidad económica: “Crecí en un contexto en el que el que tenía plata era malo. Tenía muy arraigado eso y me hizo tenerle un poco de rechazo a los negocios. Grattas implica un desafío personal porque voy a generar mi propia empresa y generar ingresos y a la vez impacto: una empresa con propósito. Hay que terminar con el tabú de que la plata es mala palabra”.

En paralelo al lanzamiento de Grattas, presentó Fútbol simple, su cuarto libro —escrito en coautoría con Mariela Viola— que se suma a sus publicaciones anteriores (Alta Negra, Juana, la futbolista y Liderate). La idea de este nuevo trabajo surgió al ver cómo la jerga técnica alejaba a las personas del entrenamiento básico. “Los videos de entrenadores hablan como si fuera una ciencia de Matrix”, explica. “Esto es literalmente un manual. El libro está dividido en tres: la entrada en calor, los entrenamientos y la finalización. Podés abrir cualquiera de las páginas y armar un entrenamiento de una hora”. El libro, respaldado con aportes de figuras como Javier Zanetti, Ángel Di María y Laurina Guarino, incluye códigos QR con material práctico en video.

Entre la gestión de sus empresas, sus libros y sus compromisos internacionales —que este año incluyen la implementación de talleres de lectura en Guatemala y su viaje a París con la UNESCO—, Cabrera sigue guiándose por la misma certeza que la acompañó desde sus inicios: la presencia y la acción en el territorio son las verdaderas herramientas de transformación.

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