Crisis de liderazgo en Argentina: el 59% de los trabajadores dice que su jefe no es un líder
Bumeran advirtió malestar por vínculos rotos con mandos medios: 73% pensó renunciar, mientras crecen reclamos por falta de escucha, reconocimiento y respaldo cotidiano.

La relación entre los equipos y sus jefes atraviesa un momento delicado en la Argentina. Un relevamiento de Bumeran mostró que el 59% de los talentos no considera que su superior sea un líder, un dato que expone una debilidad en la conducción de los equipos y que, además, impacta de lleno en la permanencia dentro de las empresas.

El problema no queda restringido a una mala evaluación interna. Según el estudio Líderes o Jefes, el 73% de las personas trabajadoras en el país pensó en renunciar a su empleo por una mala relación con su jefe. Aunque ese porcentaje resultó 4 puntos menor al de 2025, cuando llegaba al 77%, la cifra todavía muestra la dimensión del malestar que existe en buena parte del mercado laboral.

La encuesta también reflejó que el 49% de los trabajadores argentinos mantiene una percepción negativa de su líder: el 26% calificó esa relación como regular y el 23% como mala. El dato marcó una mejora frente a 2025, cuando el rechazo alcanzaba al 52%, pero dejó en evidencia que casi la mitad de los encuestados todavía observa falencias claras en la conducción de sus superiores.

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“Casi la mitad de las personas trabajadoras en Argentina considera que su jefe no es un buen líder y el 73% aseguró que ha considerado renunciar a su trabajo por tener una mala relación con su superior. Estos resultados confirman que el vínculo con el liderazgo es hoy un factor determinante para la permanencia y bienestar de las personas y nos sugiere que actualmente existe una necesidad urgente de transformar el rol del liderazgo, de modo de potenciar y motivar el crecimiento de los equipos”, explicó Federico Barni, CEO de Bumeran.com.ar.

Qué les reprochan los trabajadores a sus jefes

Entre quienes tienen una percepción negativa de sus superiores, aparecen tres reclamos principales. El 50% sostuvo que su jefe o jefa no le dio el reconocimiento que merecía. Otro 48% señaló que no escuchó sus necesidades. A eso se sumó un 47% que afirmó que su superior no confió lo suficiente en su personal o en el resto del equipo.

Ese punto se vuelve clave porque las cualidades más valoradas por los talentos van en sentido contrario. El 64% destacó la importancia de que un jefe escuche las necesidades de los integrantes del equipo. El 60% remarcó que debe contribuir al crecimiento personal y profesional de quienes tiene a cargo. Además, el 57% indicó que resulta central que sea comunicativo.

Los datos sugieren que el conflicto no pasa únicamente por decisiones de negocio o exigencias de productividad. En muchos casos, la ruptura aparece en aspectos cotidianos del trato laboral: la escucha, el reconocimiento, la confianza y la capacidad de acompañar procesos de desarrollo. Cuando esos elementos faltan, el vínculo con la autoridad se debilita y la continuidad en el puesto empieza a ponerse en duda.

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A nivel regional, Argentina quedó en una posición desfavorable. Fue el segundo país con mayor porcentaje de talentos que no ven a su superior como líder, con 59%, apenas por debajo de Chile, que registró 65%. Más atrás quedaron Panamá con 54%, Perú con 53% y Ecuador con 46%.

Muchos creen que podrían liderar mejor

Pese a la mala imagen que recae sobre buena parte de los jefes, una mayoría de trabajadores cree que tiene condiciones para ocupar ese lugar. El 81% de las personas consultadas en Argentina consideró que posee las cualidades necesarias para convertirse en líder. Sin embargo, ese número también abrió una señal de alerta: fue el más bajo de toda la región.

En Panamá y Ecuador, el 94% afirmó que podría liderar; en Perú, el 93%; y en Chile, el 90%. En la Argentina, además, esta percepción perdió fuerza con el paso del tiempo. En 2025, el 83% creía contar con esas capacidades, mientras que en 2024 el porcentaje llegaba al 89%.

Aun con esa caída, el interés por asumir posiciones de conducción siguió alto. El 84% manifestó que le gustaría tener la oportunidad de desempeñarse como líder, frente a un 16% que prefirió evitarlo. Entre quienes sí aspiran a ese rol, el 65% dijo que lo haría para mejorar las condiciones laborales y el clima de trabajo. Ese mismo 65% también sostuvo que le interesaría liderar para guiar y apoyar a otros en su desarrollo profesional.

Otros motivos relevantes aparecieron muy cerca en el ranking. El 64% expresó que quisiera conducir equipos para aportar al crecimiento y al éxito de la organización, mientras que el 62% relacionó ese deseo con la posibilidad de asumir mayores responsabilidades y nuevos desafíos profesionales. @@FIGURE@@

La visión de Recursos Humanos también encendió alarmas

La evaluación de los especialistas en Recursos Humanos aportó otra capa de preocupación. El 44% consideró que el liderazgo dentro de su organización es deficiente, un salto de 13 puntos porcentuales frente a 2025, cuando esa visión alcanzaba al 31%. Además, el 24% lo definió como regular, el 22% como bueno y apenas el 10% como excelente.

El estudio también relevó cuáles son las capacidades que más valoran los expertos al pensar en un buen líder. El 80% ubicó en primer lugar la capacidad de inspirar y motivar al equipo. El 79% puso el foco en la comunicación clara y efectiva. El 77% destacó la honestidad y la transparencia en las acciones y decisiones.

Para HR, la calidad del liderazgo no representa un aspecto secundario dentro de una compañía. El 98% sostuvo que resulta importante para el funcionamiento de la organización que quienes ocupan cargos jerárquicos sean buenos líderes. Apenas un 2% le restó importancia.

Cuando los especialistas detectan problemas de liderazgo, la reacción más habitual no siempre apunta a la formación. El 50% indicó que, si las fallas persisten, analiza alternativas como la reasignación de roles, cambios en la estructura organizativa o incluso la desvinculación. A la vez, el 44% dijo que arma un plan de desarrollo específico y otro 44% afirmó que conversa con la persona para marcar fortalezas y áreas a corregir. @@FIGURE@@

Sin embargo, el dato más llamativo apareció en la prevención: el 66% de los profesionales en HR informó que no implementa estrategias para ayudar a las personas en puestos jerárquicos a desarrollar habilidades de liderazgo. Entre quienes sí lo hacen, el 50% utiliza sistemas de seguimiento y evaluación, mientras que el 19% organiza talleres, seminarios y cursos, y otro 19% ofrece programas de mentoring y coaching.

El relevamiento de Bumeran, en el que participaron 3081 personas trabajadoras y especialistas en HR de Argentina, Chile, Ecuador, Panamá y Perú, expuso así una tensión central del mercado laboral argentino: las empresas reconocen la importancia del liderazgo, los trabajadores marcan sus falencias y, aun así, una parte importante de las organizaciones todavía no destina recursos para corregir ese problema.